San Lorenzo vivió una ráfaga de emociones extremas el primer tiempo contra River por los octavos de final de la Liga Profesional. El equipo de Boedo pasó de la preocupación absoluta por la expulsión directa de Matías Reali a la euforia de un gol inesperado apenas minutos después, marcando un desarrollo atípico en el estadio Monumental.
El clásico se rompió antes de la media hora por una acción completamente evitable en la mitad de la cancha. Matías Reali, en un intento por recuperar una pelota que no revestía peligro mayor, se tiró con los tapones de punta e impactó de lleno en el gemelo de Tomás Galván.
La jugada fue calificada como una irresponsabilidad infantil por el contexto del partido. En un trámite reñido pero sin pierna fuerte excesiva hasta ese momento, el delantero del Ciclón dejó a su equipo en inferioridad numérica ante uno de los rivales más difíciles del campeonato.
La intervención del VAR y el cambio de tarjeta para Reali
Inicialmente, el árbitro Sebastián Zunino interpretó que la infracción solo merecía una tarjeta amarilla. Sin embargo, el llamado desde la cabina del VAR obligó a una revisión detallada en la pantalla. Tras observar la repetición, el juez cambió su postura y mostró la roja directa al jugador azulgrana.
La explicación técnica de Zunino para el cambio de sanción fue contundente: “Falta de juego brusco grave”. El impacto, totalmente fuera de contexto, de los tapones de Reali sobre la humanidad del volante de River no dejó margen para dudas regulatorias, complicando los planes tácticos del equipo visitante cuando el reloj marcaba apenas los 30 minutos.
Contra todo pronóstico, San Lorenzo no se hundió tras quedar diezmado. Siete minutos después de la expulsión, el conjunto visitante encontró el gol tras un saque largo del arquero Gil. Nahuel Barrios recibió por la izquierda y lanzó un centro preciso que Rodrigo Auzmendi conectó de cabeza a espaldas de Lautaro Rivero.
El cabezazo de Auzmendi a los 37 minutos transformó la decepción en una resistencia inesperada. El conjunto de Boedo logró ponerse en ventaja en el marcador, a pesar de haber perdido a su atacante por una infracción que el árbitro y el VAR castigaron de manera inapelable. De esta forma, los dirigidos por Gustavo Álvarez se fueron con la ventaja al descanso.