El mercado de pases europeo sumó un nuevo capítulo de máxima tensión institucional. El Comité de Disciplina de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) abrió un procedimiento disciplinario extraordinario contra el FC Barcelona a raíz de una denuncia formal presentada por el Atlético de Madrid.
El club madrileño acusa al conjunto azulgrana de incurrir en tapping up —contactos no autorizados con un futbolista con contrato vigente— en las negociaciones para fichar al delantero argentino Julián Álvarez.
¿Por qué el Atlético de Madrid denunció al Barcelona?
La dirigencia del Atlético, encabezada por Miguel Ángel Gil Marín, sostiene que el Barcelona entabló conversaciones directas con la "Araña" sin el consentimiento de la institución colchonera, violando la normativa FIFA e ignorando que el atacante posee un vínculo contractual firmado hasta junio de 2030.
Ante esta presentación, la RFEF designó a un instructor oficial y notificó a ambas partes para que presenten sus alegaciones correspondientes antes de emitir un fallo disciplinario.
Julián Álvarez, clave en Barcelona - Atlético de Madrid
EFE / Siu Wu
La defensa del Barcelona y el deseo de la "Araña"
En la Ciudad Condal hay calma frente al expediente. Desde la dirigencia culé aseguran que la apertura del caso es un mero trámite administrativo derivado de la denuncia y confían en que no habrá sanciones.
El argumento central del Barça se apoya en que el propio Julián Álvarez manifestó públicamente su intención de emigrar antes de iniciar cualquier gestión formal:
"No puedo esconderme, lo mejor es una transferencia, quiero cumplir mi sueño", declaró el ex River y Manchester City el pasado 22 de junio, en medio del Mundial.
Posteriormente a esos dichos, el club catalán acercó una oferta formal cercana a los 100 millones de euros directamente a los radares del Metropolitano.