La comunidad deportiva internacional se encuentra conmocionada por un nuevo escándalo luego de que descubrieran que la ganadora del oro en los Juegos Paralímpicos de Tokio en realidad no era ciega. Se trata de la judoca azerbaiyana Shahana Hajiyeva que fue suspendida de por vida tras un estudio que determinó que tenía una visión óptima.
El escándalo comenzó cuando la judoca de 25 años fue sometida a una prueba de clasificación antes del campeonato Mundial de parajudo que se celebró en Kazajistán. Los resultados concluyeron con que Hajiyeva no tenía ninguna restricción visual para participar en competiciones diseñadas para personas con discapacidad visual.
Debido a esta evaluación, la atleta tuvo una prohibición permanente para competir en la categoría J2, según informó el Comité Paralímpico Nacional de Azerbaiyán. De todos modos, el Comité defendió a su deportista, argumentando un cambio en el reglamento como culpable de la descalificación.
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Esta situación desencadenó diversas interpretaciones. Algunos argumentan que se trata de una simple reorganización basada en los nuevos reglamentos de clasificación, mientras que otros sostienen la posibilidad de que Hajiyeva simuló su condición para sacar ventaja.
Además de haber obtenido la medalla de oro en la categoría de -48 kg en Tokio 2020, Hajiyeva sumó otro importante triunfo al coronarse campeona en el Campeonato de Europa celebrado en Róterdam, donde compitió a principios de agosto de 2023 en la categoría J2 de -48 kg.
La caída de Hajiyeva marca un nuevo episodio en la serie de controversias que han afectado al deporte paralímpico. Un antecedente relevante es el escándalo ocurrido en los Juegos de Sídney 2000, cuando se descalificó al equipo español de baloncesto por incluir a jugadores que no tenían discapacidades intelectuales. Este hecho provocó una intensa discusión sobre la ética y la regulación en competiciones de élite.