16 de enero de 2026 - 10:17

La historia de la primera mujer en ganar el Dakar en la carrera de "superhombres": Jutta Kleinschmidt

La alemana se coronó en la edición 2001 del Dakar y le demostró al mundo que no es solo un juego de hombres.

Luego de extensos días de batallas por el desierto, el podio del Rally París-Dakar era ideal para un reality de televisión. El francés Jean-Louis Schlesser, campeón en las dos ediciones anteriores, fue chiflado por el público. Por otro lado, cuando sube a lo más alto la alemana Jutta Kleinschmidt, expareja de Schlesser, solo queda el silencio.

Hasta entonces, el mundo no tenía idea de que una mujer podía ganar la carrera de los "superhombres".

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Pasaron dos décadas para volver a recordar aquella gloriosa noche de 2001, en la que los diarios apodaron a Jutta como "La reina del desierto" y la alemana dejó en claro que la motivó para llegar a la cima: "Diría que me inspiran los desafíos. Me encantan.

La germana completó su primer Rally París-Dakar en 1987. Recorrió los 10.715 kilómetros que formaron el camino desde la capital francesa a la senegalesa en una moto BMW, pero no estableció ningún tiempo, tan solo fue una espectadora. “Debí ser la única que siguió todo tan de cerca. Después, supe que quería participar en una prueba así”, sentenció Jutta.

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Sin pisar el freno, la nacida en Colonia, compró una moto y transformó la cocina de su departamento de tres ambientes en Múnich en un almacén de piezas y de repuestosy participó del Rally de Los Faraones, en Egipto. Al año siguiente, disputó el Dakar de una forma en la que quizás debería estar prohibido, fue pilota durante el día y mecánica durante la noche, ya que no tenía cómo respaldar un equipo.

En una entrevista detalló: Para financiar esa primera participación le escribí a 100 empresas. Solo cuatro me respondieron y declinaron amablemente. Además de mi rol de ingeniera en BMW, tuve que trabajar parcialmente en un catering”.

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La relación de Jutta Kleinschmidt con Jean-Louis Schlesser le abrió las puertas al Dakar

Kleinschmidt encontró su puerta de acceso en su relación con Schlesser, dos veces ganador del Sport Prototipos con Mercedes. Mucha admiración, algo de cariño, ambos formaron una pareja fierrera. En 1993, fueron dupla en el rally más extremo del planeta, él como piloto y ella como navegante. Fue el galo, 14 años mayor, el que la incentivó a correr en autos.

La relación iba bien hasta que en 1998 Jutta ganó una etapa con su buggy Schlesser. Al año siguiente, el francés cortó el vínculo y echó de su equipo a su ex pareja debido a los celos. Sin embargo, ella consiguió sumarse a Mitsubishi para desarrollar un nuevo modelo. Durante el par de años venideros, fue tercera y quinta en la tabla general, aunque ambas ediciones fueron ganadas por su exnovio.

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Cómo fue el desarrollo de la histórica carrera ganada por la alemana

El primer día de 2001 partieron bajo la lluvia parisina 358 vehículos dispuestos a completar 10.739 kilómetros con una novedosa normativa, por primera vez se prohibieron las asistencias durante el desarrollo de las etapas. Por lo tanto, Kleinschmidt convocó al mecánico Andreas Schulz como copiloto y guía de ruta.

Schlesser encabezó la competencia a partir del segundo día, mientras que el tándem de Kleinschmidt/Schulz apostó por una táctica cautelosa en la parte inicial de pistas resbaladizas. Con este método, terminaron séptimos el octavo día y quedaron un puesto por delante del francés, quien luego de una avería arrancó su coche con ayuda externa y fue castigado con una hora de recargo.

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El dúo terminó la décima etapa en el segundo lugar. Sin embargo, por denuncia de Schlesser sufrió una penalización de media hora y cayó al cuarto escalón. Luego de la antepenúltima etapa, en el tercer puesto de la clasificación general, con una desventaja de 39:42 minutos sobre sus compañeros de estructura, Jutta sentenció: Creo que el Dakar ha terminado para nosotros".

En la penúltima jornada, se alinearon todos los astros para contradecirla. Schlesser, desesperado por recortar la distancia, anticipó de forma ilegal su largada para tirarle polvo y perjudicar al Masuoka. Le Patron fue penalizado con 60 minutos de demora, pero cumplió su objetivo, el nipón intentó ir por fuera del terreno propicio, dañó su suspensión trasera y ralentizó su ritmo. Sin darse cuenta, le dejó en bandeja el título a su enemiga.

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La segunda pareja de Mitsubishi, con piezas de menor calidad que sus colegas, administró la ventaja en la jornada de cierre, de 90 kilómetros. Tras llegar antes que todos a Lago Rosa, Kleinschmidt aseguró: “Ser la primera mujer en ganar no es lo más importante para mí. Sobre todo, soy piloto”.

La alegría de la triunfadora provocó la furia de Schlesser. Cuando le acercaron el micrófono, explotó: Me tapó durante 200 kilómetros. No me extraña su actitud, es mujer… Me molesta que esté convencida de que ganó en buena ley. No es así. No ganó ninguna etapa, ni siquiera debería haber festejado en el podio”. Más tarde, la alemana afirmó que el francés fue “el peor error” de su vida.

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