La reciente viralización del video de Ignacio Lagos, delantero de Colón de Santa Fe, presentando a su novio en televisión conmovió al fútbol argentino. Sin embargo, este gesto de visibilidad también permitió recuperar historias de exilio y silencio, como la de Tony Powell, quien desapareció durante 35 años para vivir su identidad en libertad, lejos de Inglaterra.
Powell fue una figura destacada del fútbol inglés en los años 70, pero cargaba con un secreto que el ambiente deportivo de la época no le permitía revelar. Tras retirarse, decidió desaparecer por completo de la vida pública y de su familia para empezar de cero en Estados Unidos.
Durante su etapa en el Norwich City, Powell era visto como un "hombre de familia" ejemplar, incluso fue elegido el mejor jugador de la temporada en 1979. Sin embargo, la soledad era constante. El futbolista confesó años después que sentía que no tenía a nadie con quien hablar sobre su orientación sexual en un entorno profesional que consideraba hostil.
image
El refugio en el Holloway Motel de Los Ángeles
En ese mismo equipo coincidió con Justin Fashanu, quien años más tarde se convertiría en el primer jugador en actividad en declararse gay. Powell sabía que Fashanu era homosexual, pero el miedo a que sus carreras terminaran les impidió apoyarse mutuamente: "Si eres futbolista profesional, no puedes ser gay", diría a The Guardian, años posteiores. Esa presión lo llevó a tomar una decisión drástica al retirarse: abandonar Inglaterra y romper todo lazo con su esposa y sus dos hijas por temor a ser repudiado por su condición sexual.
Powell se instaló en West Hollywood, California, un distrito conocido por ser un refugio seguro para la comunidad LGBTQ+. Allí pasó 25 años como encargado del Holloway Motel, alejándose completamente de los flashes de la Premier League. Durante décadas, su familia en Bristol no supo su paradero ni el motivo real de su huida hacia el extranjero.
image
En Los Ángeles, Tony pudo finalmente vivir en libertad. Se enamoró de David Castro, a quien cuidó personalmente hasta su muerte por complicaciones derivadas del sida en la década de 1980. Su vida transcurría en la tranquilidad de la terraza del motel, observando partidos de fútbol con una copa de vino, hasta que dos cineastas se interesaron por su historia personal.
Embed - THE LAST GUEST OF THE HOLLOWAY MOTEL Clip | BFI Flare 2026 – 18-29 March
El encuentro fortuito con los directores Ramiel Petros y Nick Freeman dio lugar al documental El último inquilino del Holloway Motel, estrenado en el Festival de Tribeca. El filme no solo expone las dificultades de salir del armario en el deporte, sino que registra el emotivo reencuentro de Powell con su familia después de 35 años de absoluto silencio.