Independiente Rivadavia - Gimnasia: grandes ídolos con pasos por ambos clubes

A lo largo de la historia, los equipos del Parque General San Martín se prestaron jugadores de mucho peso específico para jugar en diversos torneos.

La lista es extensa, tal como lo es cada aspecto que une a ambas instituciones desde que se vieron las caras por primera vez hace más de 100 años. La cercanía de sus sedes y el hecho de que siempre estuvieron a la vanguardia del deporte local provocó que muchos futbolistas y técnicos crucen el charco que los divide. Algunos fueron pases fuertes y rutilantes, y quedaron en el recuerdo.

El Víctor y el Gringo, dos referentes que cruzaron de vereda:

Diario LA (5)
Víctor Antonio Legrotaglie y Hugo Cirilo Mémoli, dos gigantes del fútbol de Mendoza

Víctor Antonio Legrotaglie y Hugo Cirilo Mémoli, dos gigantes del fútbol de Mendoza

Eran otros tiempos, donde la enemistad moría dentro de los campos de juego, y los mejores valores locales pasaban de un club a otro con regularidad gracias a la amistad que los unía en la vida. En todo el proceso de los viejos Nacionales, el elenco mendocino que se quedaba con el boleto a dicha competencia recurría a lo mejor de cada cuadro local. Así se armaron verdaderas Selecciones Mendocinas, que sacaron el pecho por el fútbol vernáculo ante los grandes del país en las décadas de los 60, 70, y 80.

Uno de los ejemplos más claros ocurrió para el Nacional de 1973, donde Independiente Rivadavia y San Martín fueron los representantes mendocinos clasificados. La Lepra fue a buscar lo mejor de su contrincante histórico, y logró incorporar a Eduardo “Tucho” Méndez, Alberto Cayetano “Negro” Guayama, Luis Darío Felman, Juan Carlos Ibáñez, y nada menos que Víctor Antonio Legrotaglie, la máxima gloria de la historia Mensana. Ese equipo logró imponerse a Boca en nuestra provincia, con el gol del “Documento” Ibáñez.

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"Documento" Ibáñez gana entre un mar de rivales y compañeros, y decreta la victoria Leprosa.

Pocos años antes, en el Nacional de 1971, el emblema azul Antonio Segundo Vergara había sido parte fundamental del equipo Blanquinegro que quedó en la historia por vencer 5 a 2 a San Lorenzo, el día que el árbitro le pidió al Víctor que sacaran el pie del acelerador y le tengan piedad al Ciclón.

La situación de Hugo Cirilo Mémoli también fue parecida. El zaguero logró convertirse en uno de los máximos ídolos históricos Leprosos tras varios inolvidables años en el club, en los cuales jugó Nacionales y Liga Mendocina, le ganó a los grandes, y hasta se dio el lujo de atajar. En el medio de eso, cruzó la vereda en dos ocasiones. La primera para el Nacional 1978, y luego en la edición de 1981.

La lista entre Independiente Rivadavia y Gimnasia y Esgrima se hace extensa:

Cristian Aracena: “El sentimiento que tengo es que quiero ganar algo con Independiente”
Cristian Aracena jugó en el Lobo y en la Lepra, donde dejó un gran recuerdo

Cristian Aracena jugó en el Lobo y en la Lepra, donde dejó un gran recuerdo

Otro ejemplo de peso es el de Ernesto Gregorio Garín. El Gato se sacó el gusto de jugar en los denominados cuatro grandes de la provincia, siendo uno de los pocos privilegiados. Además de defender las camisetas de Godoy Cruz y San Martín, tuvo pasos por Independiente y Gimnasia.

Ambas experiencias fueron fructíferas, como el mismo le marcó a Diario Los Andes hace unos cuantos años. “El Nacional 82 (con la Lepra) fue la gran campaña en la que nos elimina Ferro en semifinales, y luego le gana la final a Quilmes. Con Ferro fue 0-1 acá y allá 0-0; algunos habían sido compañeros míos. Empiezo yo atajando… En el 83 Legrotaglie me pide para Gimnasia en el Nacional. Estaba Juan Funes, Felman, Quintana, Robles, Zolorza. Enfrentamos a San Lorenzo, clasificamos y nos elimina Argentinos que después fue campeón de América”.

Más adelante en el tiempo los pases se siguieron dando. Desde Cristian Pity Aracena hasta Juan Pablo Pala Fernández, pasando por el Gorrión Walter Bernabé, Juan Martín Amieva, Felipe Canedo, Alejandro De la Riba, Matías Villarreal, y Pablo Cortizo. Todos ellos, ejemplos de una rivalidad con mucha más cercanía de la que se quiere aceptar, y que cuenta con un centenar de jugadores compartidos.

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