Llovió en Vicente López. Llovió como si el cielo también entendiera lo que significaba este día. Con el cielo cayendo sobre once jugadores y una historia entera, Gimnasia y Esgrima de Mendoza tocó el cielo con las manos, porque si algo caracteriza al Lobo mendocino es su capacidad de resistir, de caminar en el barro cuando todo parece cuesta arriba.


