Ganó medallas olímpicas a los 20, recibía 200 mil dólares al año y pasó a ganar 12 dólares la hora a los 30
Descubrí la historia de Lauryn Williams, la atleta que hizo historia olímpica pero terminó trabajando por el sueldo mínimo tras descubrir que la gloria no paga las cuentas.
Lauryn Williams, deportista estadounidense que ganó tres medallas olímpicas.
Ganar medallas olímpicas parece el final del camino hacia el éxito y la fortuna, pero la realidad para la mayoría de los atletas es un choque inevitable con el mundo laboral común. La historia de Lauryn Williams hoy pone en duda lo que suele creerse acerca de la gloria deportiva y la seguridad económica eterna.
Lauryn Williams marcó un hito histórico al convertirse en la primera mujer estadounidense en ganar una medalla tanto en losJuegos Olímpicos de verano como en los de invierno. Sin embargo, haber hecho historia en el deporte no le garantizó un futuro sin preocupaciones financieras.
A los 20 años, Williams disfrutaba de patrocinios que alcanzaban los 200 mil dólares anuales, pero al cumplir los 30 se encontró realizando una pasantía por apenas 12 dólares la hora. Esta brutal transición revela que para muchos medallistas, las oportunidades postolímpicas son escasas y no alcanzan para sostener un estilo de vida.
El mito de la fortuna olímpica y los patrocinios fugaces
Existe una idea errónea de que los medallistas de oro tienen compromisos para dar conferencias durante todo el año. La realidad es que, aunque la cobertura mediática llega, los patrocinadores no siempre lo hacen; de hecho, Williams ganó solo 80.000 dólares el año en que hizo historia al obtener medallas en ambas estaciones.
Esta situación obligó a la atleta a empezar desde cero en 2013, incorporándose al mundo laboral como becaria en una firma de asesores financieros. En ese momento, Williams sintió la inseguridad de no tener conocimientos prácticos, mientras veía que sus amigos médicos o abogados ya tenían largas trayectorias profesionales.
Por qué un cheque de 200 mil dólares no rinde tanto como parece
Incluso en sus mejores años, cuando recibía patrocinios de marcas como Nike, la cifra final que llegaba a su bolsillo era mucho menor. El desglose de sus ingresos muestra el impacto que sufrió su bolsillo:
Su agente se llevaba un recorte del 20% de los ingresos.
Debía afrontar el pago de los impuestos correspondientes.
Los ingresos no eran suficientes para "relajarse para siempre" tras una carrera de 10 años.
Un mal consejo financiero fue lo que finalmente inspiró su cambio de carrera. Tras dos intentos fallidos con asesores que no funcionaron, decidió inscribirse en un curso de Planificador Financiero Certificado (CFP) simplemente para comprender mejor sus propias finanzas.
Finalmente, la atleta aprobó su examen en 2017 y hoy ayuda a otros deportistas a través de su propia empresa, Worth Winning. Su experiencia le permitió confirmar que la falta de seguridad financiera es la norma y no la excepción en el deporte de alto rendimiento.
Mientras algunos casos excepcionales, como el gimnasta filipino Carlos Yulo, reciben condominios de lujo y suministros de por vida, la mayoría de los deportistas que no compiten en disciplinas "de primer nivel" no llegan a ganar ni 100 mil dólares al año.