Godoy Cruz volará a Perú, donde debutará frente a Atlético Grau, desde las 23 este miércoles, en su tercera vez en este certamen internacional de fútbol.
Godoy Cruz transita las horas previas a un nuevo debut internacional con la ansiedad del que debe corregir cosas. Nadie como los integrantes del plantel para reconocer el flojo momento que atraviesan en la temporada. Pocos, por no decir ninguno, hubieran elegido este momento para hacer su presentación en la actual edición de la Copa Sudamericana.
Sin embargo, el calendario manda y , desde las 23 de este miércoles, ante Atlético Grau, en Perú, bajo el arbitraje del ecuatoriano Guillermo Guerrero, acompañado por Jefferson Macías en el VAR, llegará el primer paso en una nueva competencia internacional para el elenco de Esteban Solari. En el estadio de Alianza Lima, con televisación de DirecTV Sports, Godoy Cruz se presentará en su debut en el Grupo D, donde también están Sportivo Luqueño, de Paraguay, y Gremio, de Porto Alegre.
El encuentro puede marcar un antes y un después con el actual entrenador, quien camina la cuerda floja luego de un triunfo en los siete encuentros que componen su ciclo. Según confirmaron allegados a la entidad, el duelo de mañana y el del próximo sábado ante la Lepra sellarán el destino de Solari al frente del plantel. Para bien o para mal.
"En la carrera de los entrenadores, la continuidad se juega todos los fines de semana", dijo el rosarino hace unas horas, reconociendo la urgencia por comenzar a sumar de a tres. Una caída en Perú sentenciaría prácticamente sus chances de continuar. En cambio, un triunfo abriría otro panorama.
Once años pasaron desde su última participación en esta competencia, que además significará su tercera vez disputando el segundo trofeo en importancia en Sudamérica.
En un breve repaso, las estadísticas ponen al frente del equipo en el debut en el certamen al uruguayo Jorge Da Silva. Corría el año 2011 y el Tomba deliraba con sus primeras participaciones internacionales, en una aventura que llegó a sus hinchas a recorrer diversos países del continente. El punto final para aquella campaña se dio en octavos de final, luego de caer 3-2 ante Universitario de Perú, en definición desde el punto penal. Ambos encuentros finalizaron empatados 1-1. Y más allá del dolor por la derrota, el sabor de disputar una competencia de esta jerarquía hacía delirar a los fanáticos.
Y en su segunda participación, la derrota fue tan dolorosa como la jerarquía del rival en cuestión. Fue un inapelable 3-0, ante el River Plate de Marcelo Gallardo, que a la postre terminaría ganando el torneo. Aquel equipo era conducido por Carlos Mayor y nadie podía presagiar que iba a pasar más de una década para volver a disputar la competencia.
Once años después, el Expreso vuelve a recorrer Sudamérica. Una aventura que exigirá mucho del plantel bodeguero.