Para la gran mayoría de los futbolistas de élite, el día del retiro marca el inicio de un abismo indescifrable o, en el mejor de los casos, una transición previsible hacia los bancos de suplentes o las cabinas de transmisión. Sin embargo, existen excepciones donde colgar los botines no significa apagar la intensidad, sino canalizarla hacia nuevos horizontes.
Es el caso de Bixente Lizarazu (56), el legendario lateral izquierdo que lo ganó absolutamente todo con la selección de Francia y el Bayern Múnich, es quizás uno de los ejemplos de reinvención más extraordinarios del deporte contemporáneo.
Bixente Lizarazu pasó de ganar la Copa del Mundo con Francia en 1998 al jiu-jitsu y surf
Bixente Lizarazu pasó de ganar la Copa del Mundo con Francia en 1998 al jiu-jitsu y surf
Archivo
Tras tocar el cielo con las manos en el Mundial de 1998 y la Eurocopa 2000, Lizarazu decidió poner fin a su carrera futbolística en 2006.
Muchos esperaban verlo asentado en los grandes centros urbanos de Europa, pero el exdefensor prefirió escuchar el llamado de sus raíces. Regresó a su tierra natal, el País Vasco Francés, y fijó su residencia en San Juan de Luz (Saint-Jean-de-Luz), una pintoresca localidad costera que se convirtió en el búnker de su nueva vida.
Fue allí, entre el mar y las montañas, donde Lizarazu encontró el antídoto perfecto para la falta de adrenalina que suele golpear a los exfutbolistas. Después del colgar los botines, la estrella reconoció: "Aquellos que dejan de hacer ejercicio de repente corren el riesgo de caer en la depresión. Es un choque psicológico colosal".
Lejos de abandonar el alto rendimiento, Bixente Lizarazu descubrió en el jiu-jitsu brasileño (BJJ) una nueva fe competitiva. Lo que comenzó como una terapia de descompresión se transformó rápidamente en una obsesión disciplinada.
Bixente Lizarazu pasó de ganar la Copa del Mundo con Francia en 1998 al jiu-jitsu y surf
Bixente Lizarazu pasó de ganar la Copa del Mundo con Francia en 1998 al jiu-jitsu y surf
Gentileza / Sprung
El francés adoptó el arte marcial con la misma rigurosidad táctica con la que clausuraba su banda izquierda en el Estadio de Francia, logrando un hito impensado: en 2009, con apenas unos años de práctica, se consagró campeón europeo de jiu-jitsu brasileño en Lisboa, dentro de la categoría Senior 1 de cinturón azul.
Con el tiempo, su constancia lo llevó a alcanzar el prestigioso cinturón negro, consolidando su respeto en los tatamis internacionales.
Pero el equilibrio perfecto de su cotidianeidad en San Juan de Luz no se complementa con el encierro del gimnasio, sino con la inmensidad del océano Atlántico. El surf es la otra gran pasión que define sus días de madurez.
Lizarazu suele perderse en las playas de la costa vasca para domar olas, una actividad que define no solo como un deporte, sino como un estilo de vida que le devolvió la conexión con la naturaleza que el fútbol hiperprofesionalizado le había quitado. Además del surf tradicional, es un entusiasta del foiling y el paddle surf, disciplinas que practica con regularidad casi diaria.
Bixente Lizarazu pasó de ganar la Copa del Mundo con Francia en 1998 al jiu-jitsu y surf
Bixente Lizarazu pasó de ganar la Copa del Mundo con Francia en 1998 al jiu-jitsu y surf
Web
A los 56 años, Lizarazu ostenta un estado físico impecable que asombra a propios y ajenos, mechando sus pasiones deportivas con intervenciones como comentarista en la televisión francesa y la producción de documentales enfocados en la preservación de los océanos y la vida al aire libre.