Francia volvió a meterse entre los cuatro mejores del mundo y alcanzó un registro reservado para unos pocos elegidos. Con su clasificación a las semifinales del Mundial 2026, los Bleus se convirtieron en la tercera selección de la historia en lograr tres presencias consecutivas en esta instancia.
El equipo dirigido por Didier Deschamps continúa escribiendo una época dorada. Desde Rusia 2018 hasta la actualidad, Francia no faltó a ninguna semifinal mundialista: fue campeón hace ocho años, subcampeón en Qatar 2022 y ahora vuelve a instalarse entre los candidatos al título en 2026.
En 2002, Brasil coronó una racha de definiciones donde alcanzó semifinales en tres ocasiones consecutivas.
Gentileza
Francia sumó su nombre
Antes, solamente dos selecciones habían conseguido una continuidad semejante en la máxima competencia del fútbol. Alemania lo hizo en dos etapas: entre 1982 y 1990, y luego sumó cuatro semifinales consecutivas, entre 2002 y 2014. Brasil, por su parte, alcanzó tres semifinales en fila en los Mundiales de 1994, 1998 y 2002, una generación que terminó levantando el trofeo en Corea-Japón.
Alemania sumó tres semifinales consecutivas entre 1982 y 1990, cuando venció 1-0 a Argentina y se coronó.
Gentileza
La Francia de Deschamps ya ocupa un lugar en esa lista histórica. La diferencia es que todavía tiene la posibilidad de transformar ese récord de regularidad en algo todavía más grande: un nuevo campeonato del mundo.
El camino hasta esta instancia volvió a mostrar la fortaleza de un equipo acostumbrado a competir. En los cuartos de final, los Bleus superaron a Marruecos por 2-0, con goles de Kylian Mbappé y Ousmane Dembélé, en un partido donde controlaron los momentos decisivos y volvieron a exhibir una estructura sólida.
Mbappé, además, sigue siendo uno de los grandes protagonistas del torneo. El delantero francés alcanzó cifras históricas y continúa liderando una generación que busca devolverle a Francia el dominio absoluto que tuvo en los últimos años.
El presente de los Bleus tiene varios nombres propios, pero también una identidad construida durante años. Deschamps logró sostener una selección competitiva pese al recambio de figuras y convirtió la permanencia en las instancias decisivas en una costumbre.
Ahora Francia buscará dar el siguiente paso. Después de tres Mundiales consecutivos entre los cuatro mejores, el desafío es uno solo: volver a levantar la Copa y confirmar que esta generación ya tiene un lugar asegurado entre las más importantes de la historia.