Orlando Gill volvió a demostrar por qué fue uno de los nombres destacados de la última Copa del Mundo. El arquero paraguayo de San Lorenzo, que defendió la camiseta de la Selección de Paraguay en el Mundial 2026 y fue reconocido entre los mejores guardametas del certamen, tuvo otra noche especial en el Nuevo Gasómetro.
Antes del partido frente a Gimnasia y Esgrima de Mendoza, por la segunda fecha del Torneo Clausura, la dirigencia de Boedo distinguió al arquero por su participación mundialista y por el protagonismo que alcanzó durante la competencia internacional.
Y Gill respondió dentro de la cancha, como si llevara consigo todo el reconocimiento recibido. A los 40 minutos del primer tiempo apareció en el momento justo para sostener a San Lorenzo y evitar que el equipo mendocino se pusiera en ventaja.
El protagonista de la acción fue Ezequiel Muñoz. El defensor de Gimnasia de Mendoza conectó un cabezazo impecable tras una pelota parada y parecía tener destino de gol, pero apareció la reacción del arquero paraguayo: Gill voló sobre su línea, estiró todo su cuerpo y logró despejar una pelota que tenía destino de red.
Fue una intervención de arquero grande, de esas que cambian partidos. El Nuevo Gasómetro quedó en silencio por un instante ante la chance del conjunto mendocino y luego reconoció la enorme respuesta del guardameta azulgrana.
San Lorenzo se salvó gracias a las manos de Orlando Gill, que volvió a justificar los elogios recibidos y ratificó que atraviesa un momento especial de su carrera. Después de esa aparición determinante, el encuentro continuó igualado sin goles.