El atletismo estadounidense recibió un duro golpe con la sanción de cuatro años impuesta al joven velocista Erriyon Knighton, uno de los talentos más brillantes en los 200 metros planos de la última década. El Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) confirmó que el atleta de 21 años dio positivo por epitrenbolona, un esteroide anabólico, durante un control antidopaje realizado fuera de competencia en marzo de 2024.
La decisión, que fue apelada por la World Athletics y la Agencia Mundial Antidopaje (WADA), anula el fallo previo de un tribunal estadounidense que había exonerado al atleta por una supuesta contaminación alimentaria. Knighton había argumentado que el consumo de carne de res podría haber sido la fuente de la sustancia, teoría que el TAS descartó por falta de evidencia.
Con medallas en los mundiales de Eugene 2022 (bronce) y Budapest 2023 (plata), Knighton se perfilaba como el heredero natural de los grandes velocistas estadounidenses, incluso siendo comparado con Usain Bolt por su precoz ascenso en el doble hectómetro. Su participación en los Juegos Olímpicos de París, donde fue cuarto en la final de los 200 metros, parecía confirmar ese destino.
Sin embargo, la sanción ahora lo deja fuera de toda competencia oficial hasta 2028, cortando en seco una carrera que prometía dejar huella. Tampoco podrá competir en el Mundial de Atletismo de Tokio, que se celebrará del 13 al 21 de septiembre.
Un caso testigo en la lucha antidopaje
El fallo del TAS tiene una fuerte carga simbólica. No solo revierte una decisión nacional que permitía al atleta competir en París, sino que marca un precedente en el tratamiento de los casos en los que se alega contaminación alimentaria como defensa.
“El panel concluyó que no hay pruebas de que la carne de rabo de buey importada a EE. UU. pudiera contener trembolona en niveles suficientes para explicar el resultado positivo”, se lee en el comunicado. Con esta fundamentación, el TAS desestimó la excusa alimentaria y aplicó la sanción máxima prevista por el reglamento.
Más nombres bajo la lupa
Junto a la resolución sobre Knighton, el TAS anunció además la suspensión provisional de la corredora etíope Diribe Welteji, subcampeona mundial en 1.500 metros, quien está siendo investigada por negativa o evasión a un control antidopaje. Aunque el caso sigue abierto, la medida cautelar ya le impide competir hasta que se esclarezca su situación.
El reloj se detuvo
El castigo a Knighton es más que una suspensión. Es una pausa forzosa en el momento más vital de su carrera. Cuando muchos atletas comienzan a alcanzar su pico de rendimiento, él quedará al margen, sin posibilidad de competir, entrenar oficialmente ni sumar experiencia internacional.
Lo que parecía ser una figura destinada a renovar el podio de los 200 metros, hoy queda envuelto en una de las controversias más significativas del atletismo reciente. La historia aún no está cerrada, pero el reloj, por ahora, se detuvo para Erriyon Knighton.