26 de julio de 2026 - 06:30

Entrevista Central con Jesús Méndez: "El fútbol es hermoso, pero en mi caso fue distinto"

El mendocino habla del lado B de su vida: el retiro del fútbol, las pérdidas familiares y la fe que lo sostiene. "Aceptaría participar en política", dice.

Jesús Méndez construyó una carrera en el fútbol que lo llevó a vestir las camisetas de River y Boca, entre otras. Pero lejos de los estadios, los títulos y los clásicos, hay una historia menos conocida: la de un hombre marcado por las pérdidas familiares, la fe, los sacrificios y una vida que cambió por completo después del retiro.

-¿Cómo viviste el retiro?

-Fue un cambio muy grande. Después de tantos años viviendo con una rutina muy marcada, de un día para otro todo fue distinto. Además coincidió con momentos muy difíciles de mi vida. Primero falleció mi hermano y, unos años después, mi papá. Yo había vuelto a Mendoza para disfrutar de mi familia y me encontré con esa realidad. Fueron años de muchas sensaciones mezcladas.

Aunque Méndez debutó en Primera División con la camiseta de River, tras su paso por Boca pudo declarar su fanatismo por el Xeneize.

Aunque Méndez debutó en Primera División con la camiseta de River, tras su paso por Boca pudo declarar su fanatismo por el Xeneize.

-¿Cómo es un día de Jesús Méndez hoy?

-Totalmente diferente. El futbolista vive una vida muy distinta a la de cualquier persona. Después del retiro tuve que volver a una realidad diferente, acostumbrarme a otra forma de vivir y encontrar un nuevo equilibrio.

La vida después de...

-¿Extrañás algo de aquella vida?

-La verdad que no. Mis amigos me invitan a jugar, pero ya no disfruto el fútbol como antes. Mi carrera fue bastante dura. La verdad que me tocó hacerlo un poco más por obligación, para ayudar a mi familia y bueno, es duro irse muy chico desde desde la casa de uno, sentir la ausencia de los los padres, los hermanos... La verdad que que me ha tocado una carrera difícil, pero bueno, no me puedo quejar porque gracias a Dios he tenido trabajo y en todos los equipos que he jugado me han recibido de buena manera. Y gracias a eso, he podido ayudar siempre a mi familia.

-Da la sensación de que para vos el fútbol fue más un deber que un sueño...

-Sí. El deporte es hermoso, pero en mi caso fue distinto. Yo tenía la responsabilidad de sacar adelante a mi familia. El fútbol me dio trabajo y me permitió ayudarlos, pero también me quitó muchas cosas. Me quitó mi niñez, mi adolescencia y gran parte de mi juventud.

-¿De qué disfrutás hoy?

-Disfruto mucho más de las pequeñas cosas. Compartir un almuerzo, una charla o un momento con la gente que quiero. Antes, por los entrenamientos y las concentraciones, me perdía muchas de esas cosas.

Méndez disfruta de la compañía de amigos y su familia. Se declara buen cocinero y muy devoto.

Méndez disfruta de la compañía de amigos y su familia. Se declara buen cocinero y muy devoto.

Sus gustos personales

-¿Sos de cocinar?

-Sí, me gusta mucho. Aprendí cuando vivía solo. Hago de todo: guisos, asados, pastas caseras... Mi papá era uruguayo y de él heredé muchas cosas de la cocina.

-¿Y qué nunca puede faltar en tu heladera?

-Milanesas con puré, algo para hacer un asado y, para la picada, un buen salame y un queso.

-¿Qué música te acompaña cuando querés desconectarte?

-Escucho un poco de todo. Me gusta mucho el folklore argentino y también el uruguayo, por mi papá. Alfredo Zitarrosa, Los Olimareños, el Chaqueño Palavecino. También escucho cumbia, soy fanático de La Nueva Luna, Daniel Agostini, Marco Antonio Solís y hasta música brasileña.

El ex mediocampista se declara fanático del foclore, la cumbia y la música brasilera. En la foto, con el Chaqueño Palavecino.

El ex mediocampista se declara fanático del foclore, la cumbia y la música brasilera. En la foto, con el Chaqueño Palavecino.

-¿Sos un tipo romántico?

-(Se ríe). Sí. Tengo cara de negro malo, pero sí, soy romántico.

-¿Libros, series o películas?

-Me gustan las películas, sobre todo las basadas en hechos reales. También leo, aunque no soy de terminar todos los libros que empiezo.

-Después de tantos años de levantarte temprano, ¿seguís madrugando?

-Ahora me doy el gusto de dormir un poco más. Después del retiro quedé muy agotado, tanto física como mentalmente. Fueron muchos años viviendo para el fútbol y dejarlo fue un golpe fuerte.

-¿Tenés algún hobby que la gente no conozca?

-No mucho. A veces me agarra la etapa de entrenar y volver al gimnasio para mantenerme bien físicamente. Me gusta cuidarme.

Los golpes de la vida y la fe

-Tuviste dos pérdidas muy fuertes en tu vida: tu hermano y tu papá...

-Ellos fueron mis mejores amigos. Los extraño muchísimo. Después de que fallecieron cambió la vida de toda la familia.

-Siempre fuiste muy creyente: ¿Qué lugar ocupa la fe en este momento de tu vida?

-Muy importante. Siempre me apoyo en Jesús y en nuestra madre, la Virgen María y siempre rezando. Soy de rezar mucho y siempre confiando. Trato de ir a misa y estar en contacto con Dios; sin él no somos nada.

"Ya no están los amigos del campeón, ahora están los verdaderos amigos", confiesa el rivadaviense.

-¿Cuál fue el mejor consejo que recibiste?

-Siempre que me hacen notas mencionó a mi papá. Es quien me aconsejó. Fue mi primer entrenador y todo lo que todo lo que aprendí, lo aprendí de él. Y bueno, después, en mis pasos por los distintos equipos, uno va puliendo cosas y va tomando consejos de los técnicos que tuve, que por suerte fueron muy buenos: Bianchi, Miguel Russo, Leo Madelón, Omar Labruna y Jorge Almirón. Ellos siempre me aconsejaron y me enseñaron en que podía mejorar.

-Si pudieras compartir una cena con tres personas, ¿a quiénes elegirías?

-A mi papá, a mi hermano y a mi hija.

-¿Qué cosas te hacen reír de verdad?

-Compartir momentos con la gente que quiero. Cuando dejás el fútbol desaparecen muchos de los llamados amigos del campeón. Los amigos son contados con los dedos de la mano. No solo me pasa a mí, sino yo creo que muchas personas. Hoy valoro muchísimo a las pocas personas que están de verdad, porque la vida pasa rápido: un día estamos y al otro día no.

Su mirada sobre el país

-¿Cómo ves la situación económica de la Argentina?

-Está difícil. Cuando jugábamos al fútbol muchas veces ni tiempo teníamos para pensar en esas cosas. Hoy veo otra realidad. Espero que quien gobierne haga las cosas bien. Argentina es un país enorme y siempre salimos adelante cuando estamos unidos.

-¿Sentís que hoy cuesta más progresar?

-Siempre fue difícil. Son épocas distintas. Yo creo que con trabajo y sacrificio siempre se puede salir adelante. Después, gobierne quien gobierne, lo importante es que haga las cosas bien.

-¿Alguna vez te ofrecieron participar en política?

-No. Me han invitado a eventos o a compartir con chicos, pero nunca a participar en política.

-¿Y aceptarías si alguna vez llega una propuesta?

-¿Por qué no? Es una responsabilidad muy grande y habría que prepararse mucho. Si uno entra tiene que hacerlo para ayudar a la gente y hacer las cosas con honestidad.

Con su hija tiene una relación especial y suele viajar a Rosario para visitarla.

Con su hija tiene una relación especial y suele viajar a Rosario para visitarla.

Volver al pasado

-Si un chico te preguntara hoy si vale la pena perseguir el sueño de ser futbolista, ¿qué le responderías?

-Que el deporte es hermoso y enseña valores como el compañerismo, la humildad y el sacrificio. Pero también le diría que no es un camino fácil. Estar lejos de la familia desde muy chico es muy duro. En mi caso fue una obligación más que un sueño y, si hoy pudiera volver el tiempo atrás, probablemente no elegiría el mismo camino.

-Si no hubieras sido futbolista, ¿qué te hubiera gustado ser?

-Veterinario. Me encantan los animales. Y de chico también soñaba con ser sacerdote (risas).

-Después de tantos años en el fútbol, ¿la carrera te dejó tranquilidad económica?

-No soy millonario. Eran otras épocas. No me falta para comer, pero hoy no tengo casa propia ni donde vivir. Ando en colectivo y estoy empezando de nuevo. Perdí muchas cosas y espero algún día poder recuperarlas.

-Dentro de muchos años, cuando tus nietos busquen en Internet quién fue Jesús Méndez, ¿qué te gustaría que encontraran? ¿Al futbolista o a la persona?

-A la persona. Al final es lo que uno deja en la vida. Cómo actuó, cómo trató a los demás. Soy un agradecido porque en todos los clubes donde jugué siempre me recibieron muy bien. Cada vez que vuelvo, la gente me demuestra cariño. Me pasa en Rosario Central, cuando voy a ver a Boca, y tengo pendiente volver a Independiente. Más allá de si jugué bien o mal, siento que también valoran a la persona, y eso para mí es lo más importante.

-¿El fútbol te dejó amigos de verdad?

-Sí. Con los chicos de mi categoría de River seguimos teniendo un grupo y estamos siempre en contacto, haciéndonos bromas porque cada uno terminó siendo hincha de un club distinto. También con gente de seguridad, médicos, kinesiólogos y empleados de los clubes. Siempre traté de llevarme bien con todos. Eso es lindo, porque cuando necesitás algo sabés que están.

Lo más valioso del fútbol

-Jugaste en River, Boca, Independiente, Rosario Central, Olimpo y también en el exterior. ¿Qué significa mirar hacia atrás y ver esa carrera?

-Significa muchísimo. También recuerdo con mucho cariño mi paso por Olimpo, por Suiza y por México. Hoy, cuando miro todo lo que viví, entiendo que fue el sueño de cualquier chico que juega al fútbol. Pero los sueños se cumplen con sacrificio. Yo entrenaba muchas veces solo porque no estaba en un club competitivo. Mi papá fue fundamental; él había sido futbolista y me enseñó desde muy chico cómo era esta profesión.

-Si tuvieras que elegir un entrenador que te marcó, ¿quién sería?

-Es muy difícil elegir uno. Aprendí de todos. Carlos Bianchi, Miguel Ángel Russo, Jorge Almirón, Leonardo Madelón, Omar Labruna, Mostaza Merlo, Daniel Passarella... Cada uno me dejó algo. Omar Labruna, por ejemplo, me sostuvo en un momento en el que ya pensaba dejar el fútbol. Jorge Almirón también estuvo muy cerca mío cuando murió mi hermano. Fueron entrenadores que terminaron siendo mucho más que técnicos.

-¿Hay algún gol o algún partido que todavía volvés a mirar?

-Sí. El gol a Racing con Independiente. Fue un momento muy especial porque coincidió con el dolor por la muerte de mi hermano. El cariño que me dio la gente de Independiente en ese momento hizo que no dejara el fútbol. Yo ya había pensado en tirar la toalla.

-¿Qué te dejó el fútbol que el dinero nunca podría comprar?

-El cariño de la gente. Que un hincha se acerque y te salude después de tantos años vale muchísimo. También las amistades que hice. Cuando veo por televisión a compañeros del Sub-20 o de otros equipos, me pone contento verlos bien.

-¿Te quedó alguna cuenta pendiente?

-No. Creo que me retiré cuando tenía que hacerlo. Podría haber jugado algunos años más, pero la muerte de mi hermano me afectó muchísimo. Ya no entrenaba con la cabeza puesta en el fútbol. Estaba peleado con la vida.

-¿Recordás el momento en que entendiste que no ibas a volver a jugar profesionalmente?

-Sí. Estaba solo, viviendo en una casa enorme, con todas las comodidades, y me pregunté: "¿Qué hago acá?". Ya no disfrutaba los entrenamientos, renegaba por todo y entendí que el problema era mío. Necesitaba volver a Mendoza, abrazar a mis viejos y a mis hermanos. Tomar esa decisión fue muy duro. Lloré mucho y todavía hoy, cuando recuerdo algunas cosas, me emociono.

-Si tu vida fuera un libro, ¿cómo se llamaría el capítulo dedicado al fútbol?

-"Jesús Méndez, un chico sencillo, un chico de abajo".

-Si pudieras hablar con aquel Jesús Méndez que debutó en Primera, ¿qué le dirías?

-Lo felicitaría. Nunca imaginé todo lo que Dios me iba a regalar. También le agradecería la paciencia que tuvo. Hubo momentos muy difíciles: técnicos que no me tenían en cuenta, entrenamientos solo durante meses... Aguantar todo eso también forma parte de la carrera. Y, mirando para atrás, creo que valió la pena.

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