Carlos Tevez, figura indiscutible en la historia de Boca Juniors, vivió un reencuentro cargado de simbolismo al regresar a La Bombonera. En su rol actual como entrenador de Talleres de Córdoba, fue recibido con un homenaje institucional y un reconocimiento espontáneo de los fanáticos.
La dirigencia xeneize organizó un gesto muy significativo: le entregaron una camiseta enmarcada con su nombre y el emblemático número 10, en el centro del campo. Simultáneamente, la hinchada respondió con una ovación contundente, demostrando que Tevez sigue siendo parte esencial del ADN boquense.
Cuando el exdelantero pisó el césped, la mítica 12 estalló y comenzaron con los cánticos, los cuales se multiplicaron, y el público coreó su nombre con emoción. En su cabecera principal, la hinchada desplegó una enorme bandera con una foto suya de cuando era jugador y capitán del equipo junto a la leyenda: “De Boca, vago y atorrante”.
Más allá del gesto simbólico, el reconocimiento institucional también es profundo. La entrega de la camiseta no es un simple presente: es un reconocimiento formal al legado de Tevez. En su carrera como jugador, dejó una huella imborrable: 279 partidos, 94 goles, 52 asistencias, tantos decisivos y 11 títulos que lo convirtieron en uno de los ídolos de la institución.
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Recordemos que este no es el primer regreso emotivo de Tevez a La Bombonera como entrenador. En 2022, cuando dirigía Rosario Central, ya había sido homenajeado, con una plaqueta entregada por Mauricio “Chicho” Serna, miembro del Consejo de Fútbol, y con una ovación similar.
En aquella ocasión, el exjugador acudió por la fecha 14 del Torneo de la Liga Profesional, en un encuentro que finalizó en empate sin goles.