28 de diciembre de 2025 - 18:11

De no creer: otra vez se suspendió la final de la Liga Mendocina Femenina

Como el fin de semana anterior, la final del Clausura no se jugó y el clásico entre Godoy Cruz e Independiente Rivadavia quedó sin dueño. Lamentable.

Lo que debía ser una fiesta del fútbol de Mendoza terminó teñido de vergüenza, otra vez. Por segundo fin de semana consecutivo, jugadoras, cuerpos técnicos, dirigentes, y simpatizantes de Godoy Cruz e Independiente Rivadavia se reunieron para la final de la Liga Mendocina Femenina, que ni siquiera pudo disputarse.

La crónica de una tarde de terror para la Liga Mendocina:

Diario LA (6)

Para ello, la organización dispuso que sólo 150 hinchas por cada lado podían asistir, previamente registrados en una planilla con datos personales y DNI. Sin embargo, al caminar la zona aledaña al estadio Celeste quedó bien claro que ese número se había superado notablemente.

A los autos particulares, la gente caminando, y la llegada de las dos delegaciones, se sumaron micros repletos de hinchas con todo el cotillón, provocando que las puertas de ingreso a las tribunas luzcan con una importante cantidad de personas. Para colmo, comenzó a trascender la información de que llegarían todavía más transportes de cada institución.

Los minutos pasaban, los portones de ingreso no se abrían y la tensión comenzaba a crecer entre quienes asistieron a ver el partido y las fuerzas de seguridad. Adentro de los vestuarios, las jugadoras ya estaban cambiadas esperando el llamado del equipo arbitral. Afuera se desarrollaban múltiples reuniones y llamados de teléfono intentando destrabar, sin éxito, la situación.

Ambos equipos se unieron para protestar por no poder jugar:

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Los planteles se quejaron con justa razón por no poder disputar el partido

Los planteles se quejaron con justa razón por no poder disputar el partido

Cerca de las 17:30 horas, ambos planteles salían al campo de juego y se desperdigaban por diversos sectores del estadio para corroborar como estaban las familias, e intentar saber que pasaría. Mientras tanto, las fuerzas de seguridad desalojaban las inmediaciones, y así la última llama de ilusión de una fiesta del fútbol se cortó de cuajo.

La última imagen que nos entregó el Clausura de la Liga Mendocina Femenina fue a todas las jugadoras del Azul y el Expreso abrazadas de manera intercalada en la mitad de la cancha, posando para algo más que una simple fotografía: una pacífica y valedera protesta sobre lo insólito y repudiable de lo acontecido.

A partir de ahora se repetirán los discursos de indignación, se tirarán unos a otros las responsabilidades, y se llenarán hojas enteras de crónicas al respecto. Ojalá que todo eso no tape lo verdaderamente importante: el fútbol local debe ordenarse, encontrar paz y colaborar para que los y las reales protagonistas se luzcan.

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