El histórico campeonato de Belgrano de Córdoba, tras vencer a River en una final vibrante, dejó una huella imborrable en el fútbol argentino y en la carrera de Lucas Zelarayán. El enganche dejó de lado las ofertas millonarias del exterior para pegar la vuelta al club de sus amores y regalarle la alegría más grande de su existencia.
El Chino, que también lleva con orgullo su ascendencia y el rodaje de selección con la camiseta de Armenia, hace poco tiempo armó las valijas y pegó la vuelta a Barrio Alberdi por puro amor a los colores. Aunque las billeteras potentes del exterior intentaron seducirlo, su corazón siempre apuntó hacia Córdoba para cumplir el máximo sueño Pirata.
A pesar de que las estadísticas de esta última campaña (18 partidos, cuatro goles y una asistencia) muestran una lógica merma en el rendimiento físico en comparación con sus mejores años, la influencia anímica dentro de la cancha resultó determinante para el grupo.
En la previa de la gran definición ante el Millonario, el propio Zelarayán había revelado la dificultad de gestionar la doble camiseta de futbolista e hincha. "Es difícil separar al hincha del jugador porque la gente está eufórica. Hoy me toca estar en la piel del futbolista y tenemos que estar atentos a todos los detalles, pero cuando entrás a la cancha dejás todo como un hincha más".
Esa madurez para domar la ansiedad es el resultado de una amplia trayectoria que comenzó allá por abril de 2012, cuando debutó con apenas 19 años frente a Rosario Central en la Copa Argentina. Su talento explotó definitivamente en la temporada 2015, cuando fue elegido de forma unánime por el periodismo cordobés y nacional como el mejor jugador de la liga doméstica, un hito que impulsó su salto al fútbol internacional.
Dejar atrás el dinero para abrazar la gloria, la decisión clave del Chino:
River - Belgrano, por la final del Torneo Apertura - Lucas Zelarayán
River - Belgrano, por la final del Torneo Apertura
EFE / Juan Ignacio Roncoroni
En el exterior construyó un palmarés envidiable que incluyó vueltas olímpicas con Tigres de México y una histórica coronación en la MLS con el Columbus Crew en 2020, noche en la que anotó un doblete clave en la final frente a Seattle Sounders. Tras un paso por el Al-Fateh de la Liga Profesional Saudí, donde integró el once ideal del certamen, el volante prefirió el calor de su club antes que la comodidad de Medio Oriente.
Fuera del césped, el Chino mantiene la misma sencillez de aquel pibe que tiraba gambetas en las calles de su barrio. Cuando el calendario le da un respiro, se refugia en los paisajes rurales de San Francisco del Chañar, cerca del límite con Santiago del Estero, donde disfruta de la vida de campo y de las tradicionales guitarreadas que lo conectan con los sonidos de su infancia.
Diez años después de haber partido como una promesa, el enganche selló su vínculo hasta el 2027 para transformarse en la bandera futbolística de un Belgrano que hoy festeja su hora más gloriosa. El operativo retorno, impulsado por la dirigencia y sostenido por el deseo del jugador, terminó de la mejor manera: con la gloria eterna bordada en el pecho del pueblo celeste.