Cómo se escribe cuando las manos todavía tiemblan. Cómo se explica, desde la frialdad de una máquina de escribir o una pantalla, la locura de un partido de época. Argentina corría desde atrás, el destino parecía ensañado con el partido por el tercer puesto y el sufrimiento asfixiaba. Pero el fútbol, o el Dios que lo habita, le tenía guardada una última página dorada al hombre que reescribió todos los libros. Lionel Messi, a lo Diego. Sí, en su primera y definitiva vez contra Inglaterra.
La imagen final quedará grabada en las retinas de las generaciones venideras. Otra vez en andas, otra vez tocando el cielo. Enzo Fernández, aquel pibe que hace años le escribió una carta rogándole que no se fuera de la Selección, hoy lo sube a cocochito mientras el estadio delira. Ya no hay debates posibles ni espacio para los tibios: es el mejor de la historia, el Dios del fútbol. Cuando las piernas no daban más, el capitán no se rindió. Y los chicos que alguna vez lo colgaron en un póster en sus habitaciones, los que hoy son sus escuderos y amigos, la rompieron toda en un cuarto de hora que ya es leyenda.
Lionel Messi, la bandera eterna de la Selección Argentina. Único e inigualable.
EFE
Con la fuerza del Diego y de las Malvinas
Había que remontar y Messi se volvió a poner la capa. Con la fuerza invisible pero omnipresente de Diego, con el recuerdo indeleble de los pibes de Malvinas en el pecho, el 10 no se cansó nunca. A los 39 años, con el cuerpo gastado de tanto gambetear la vida y las patadas rivales, lo hizo de nuevo.
Primero, frotó la lámpara para que Enzo inventara un golazo digno de un cuadro. Y después, cuando el partido quemaba, apareció el Leo del potrero. El del club Grandoli, el de Newell’s, el de las inferiores del Barcelona. Como un wing a la antigua, desparramó a dos ingleses sobre la línea y le puso un centro milimétrico a la cabeza de Lautaro Martínez. Delirio total. El desahogo de un país entero.
Lionel Messi, la bandera eterna de la Selección Argentina. Único e inigualable.
EFE
"Pisando los 40 años, Lionel Andrés Messi saldó el único pagaré que le faltaba a su legendaria carrera: ganarle a los ingleses en una Copa del Mundo."
La última película del Rey
Cuando muchos pensaban que su techo había sido Qatar, que lo mejor ya había pasado, Leo está firmando un Mundial increíble. Se resiste al final de la película. Se empecinó en que su última función en una cita máxima no podía ser una despedida por el tercer lugar. Fiel a su estilo, antepuso el "nosotros" antes que el "yo", contagió a un grupo que va al frente sin miedo y empujó cuando el arco inglés parecía embrujado.
Con los brazos en alto, pidiéndole al pueblo un último aliento para evitar el alargue, corrió como si tuviera 18 años. Asistió, guió y venció.
A festejar, Leo. Ojalá quede una página épica más este domingo. Pero pase lo que pase, este viaje ya es eterno. Por Malvinas, por el Diego, por la última de Messi. Que esta película no se termine nunca.