El margen de error se redujo a cero para Boca, que este jueves buscará sellar su boleto a la próxima fase del certamen continental más importante. Para hacerlo, debe sumar sí o sí de a tres frente a su gente.
El Xeneize se prepara para vivir una noche de pura presión, donde está en juego la continuidad en el plano internacional para el resto del 2026.
El margen de error se redujo a cero para Boca, que este jueves buscará sellar su boleto a la próxima fase del certamen continental más importante. Para hacerlo, debe sumar sí o sí de a tres frente a su gente.
La mística copera del Xeneize se pondrá a prueba en una de esas noches que marcan el destino de una temporada. El equipo conducido por Claudio Úbeda llega a esta última jornada de la fase de grupos de la Copa Libertadores en una situación sumamente delicada, ubicado en la tercera posición del Grupo D con apenas siete unidades.
Una realidad incómoda que, de no modificarse, obligaría al gigante argentino a conformarse con los playoffs de la Copa Sudamericana, un premio consuelo que sabe a poco en la Bombonera.
El panorama no da lugar a especulaciones: solo sirve ganar. El rival de turno, Universidad Católica de Chile, mira a todos desde arriba con 10 puntos, aunque sabe que una derrota podría poner en riesgo su propio liderazgo.
Un empate dejaría a Boca con las manos vacías en su aspiración principal, ya que Cruzeiro se encuentra segundo con ocho unidades y cuenta con la ventaja del desempate olímpico por los resultados entre sí.
El factor determinante de la jornada estará también en lo que suceda en territorio brasileño. Cruzeiro recibirá a un Barcelona de Ecuador que llega golpeado, sin chances matemáticas de pelear por absolutamente nada y ya eliminado de toda competencia internacional. Por peso específico y localía, los de Minas Gerais asoman como los claros favoritos a quedarse con el triunfo, lo que obligaría a Boca a conformarse con el segundo puesto del grupo aun ganando su respectivo compromiso.
Este jueves, los dirigidos por Úbeda necesitarán recuperar esa solidez que el hincha reclama para evitar una noche de terror y mantener encendida la ilusión de la tan ansiada gloria de América.