Apenas las nubes dieron un respiro, la marea albiceleste comenzó a apoderarse del Time Square en el banderazo argentino en Nueva York antes de la esperada final del Mundial 2026 entre Argentina y España.
A horas de la final contra España, miles de hinchas tiñeron de celeste y blanco la Séptima Avenida. Entre bombos, asado y cánticos, la multitud obligó a reforzar la seguridad.
Apenas las nubes dieron un respiro, la marea albiceleste comenzó a apoderarse del Time Square en el banderazo argentino en Nueva York antes de la esperada final del Mundial 2026 entre Argentina y España.
Desde las 3 de la tarde, el paisaje habitual de luces de neón y rascacielos se transformó en un carnaval argentino dominado por camisetas de Messi, bombos y redoblantes. Incluso el aroma a choripán y asado se hizo sentir en los puestos que se convirtieron en el epicentro de la previa para los fanáticos.
La pasión no se vio opacada por las lluvias intermitentes que azotaron Manhattan; al contrario, los hinchas alentaron sin descanso con trompetas y banderas para respaldar a "La Scaloneta" antes del duelo decisivo en el MetLife Stadium de Nueva Jersey.
El impacto visual fue tal que varias de las pantallas luminosas gigantes de la plaza también incluyeron avisos con los campeones del mundo y banderas argentinas.
Debido a la magnitud del evento, que superó todas las expectativas, la policía de Nueva York tuvo que desplegar un operativo de control reforzado con cortes parciales de tránsito para evitar bloqueos y garantizar la seguridad.
Ante la posibilidad de desbordes por la capacidad limitada del área, las autoridades locales incluso consideraron la opción de trasladar parte de la concentración al Central Park.
Mientras miles entonaban cánticos en Times Square, asociaciones de residentes coordinaban puntos de encuentro alternativos en Bryant Park y Hudson Yards, mientras que los bares argentinos en Manhattan y Queens reportaban reservas completas para el día del partido.
Este banderazo ya se consolida como una de las mayores movilizaciones de hinchas extranjeros jamás vistas en la ciudad. Con el apoyo del consulado argentino, que difundió recomendaciones para garantizar una celebración segura y sin incidentes, Nueva York se prepara para una jornada histórica donde el sentimiento por la Selección ha borrado cualquier frontera geográfica.