7 de junio de 2026 - 12:04

Bandera roja en la F1: por qué se interrumpió la carrera de Mónaco

Los choques sucesivos de Lance Stroll y Charles Leclerc, sumados al deterioro del pavimento reasfaltado en la curva 19, forzaron la detención a diez vueltas del final.

El Gran Premio de Mónaco de la fórmula 1 enfrentó una de sus jornadas más caóticas debido a una serie de incidentes inusuales que forzaron múltiples interrupciones. La aparición de la bandera roja en los tramos finales no solo respondió a los impactos contra los guardarraíles, sino a un problema estructural imprevisto en el asfalto del circuito.

La carrera transcurría con la tensión habitual de Montecarlo hasta que, en la vuelta 61, Lance Stroll perdió el control de su monoplaza en la última curva. Este impacto inicial provocó la salida del auto de seguridad durante cinco vueltas, pero el drama se intensificó durante el reinicio en la vuelta 65, cuando Charles Leclerc sufrió un accidente idéntico en el mismo sector.

La fractura del asfalto en la curva 19 de Mónaco

Tras el choque de la Ferrari de Charles Leclerc, la dirección de carrera determinó la bandera roja para realizar una inspección de emergencia en la curva 19. Los comisarios detectaron que la pista se estaba rompiendo en ese punto específico, el cual había sido reasfaltado poco antes del inicio del fin de semana. La combinación de la presión de los neumáticos y los restos de los impactos previos comprometió la integridad de la superficie, haciendo que el rodaje fuera peligroso para el resto de los pilotos.

La interrupción por bandera roja permitió a las escuderías replantear sus estrategias ante un final de competencia incierto con solo diez vueltas por delante. Mientras los operarios trabajaban en la pista, pilotos como George Russell y Pierre Gasly enfrentaban investigaciones por infracciones en la calle de boxes, lo que sumaba incertidumbre al clasificador provisional. Colapinto se mantenía en la lucha, ubicado en la posición 13 en el momento de la detención.

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Este desorden en el Principado no fue exclusivo de la carrera dominical. Ya durante las prácticas libres, el trazado había mostrado su cara más hostil con el fuerte accidente de Isack Hadjar, quien perdió la parte trasera de su coche en la sucesión de las curvas 15 y 16. Esa primera bandera roja del fin de semana ya había recortado el tiempo de preparación necesario para que pilotos como Colapinto se adaptaran a las exigencias extremas del asfalto monegasco.

La decisión de la FIA de detener la competencia respondió a una prioridad absoluta de seguridad. El riesgo de que las grietas en el pavimento provocaran pinchaduras o pérdidas de control repentinas en el sector que precede a la recta principal era demasiado alto. La gestión de los restos de fibra de carbono y la reparación del suelo fueron fundamentales para intentar una reanudación bajo condiciones mínimas de control en el circuito callejero más emblemático del calendario.

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