¿El fin justifica los medios? ¿Hacer justicia por mano propia a cualquier precio es realmente justo? Si bien algunas de estas cuestiones pueden aparecer en las cabezas de ciertos espectadores, el modelo Hollywood no va tan a fondo y Robert McCall hace justicia, usando métodos ultraviolentos, porque es algo que le surge casi naturalmente. McCall es el personaje que interpreta Denzel Washington en “El justiciero”, la película que se estrena hoy en todo el país.
Dirigida por Antoine Fuqua (ver Director y...), el film transcurre en Boston con un protagonista, McCall, de pasado misterioso, en apariencia un simple empleado de un megalocal Home Depot de venta de herramientas y artículos de construcción. Pero a pesar de que el tipo lee a Ernest Hemingway y a Mark Twain, las palabras no son su fuerte. Y cuando decide ayudar a una joven prostituta y rescatarla de una red de trata de la mafia rusa, sale a luz su costado menos apacible.
El film fue presentado en París para la prensa internacional y allí, un Denzel Washington bastante relajado y con una buena dosis de ironía, en el marco de un elegante hotel cinco estrellas muy cercano a Champs Elysées, se dejó entrevistar.
-El personaje lleva una vida muy metódica y apacible, hasta que algo le detona y lo transforma en un ser que ayuda a otros, pero apelando a métodos poco convencionales. ¿Es un héroe a pesar de él mismo?
-No lo veo como héroe, él no quiere entrar en esa categoría, pero algo le pasa que lo empuja a actuar. Vivía en un sueño hasta que la realidad lo sacudió. Él podría hacer como si no pasara nada a su alrededor, pero hay algo que lo impulsa. No está orgulloso de su pasado, no quiere volver ahí, pero no puede evitarlo.
-Su sentido de la justicia es bastante particular.
-La justicia no suele ser la misma para todos. Creo que el público acepta a estos personajes, a este tipo de “héroes” porque necesita escaparse por unas horas de su realidad. En verdad, él no es un superhéroe ni pretende serlo, pero así lo ven los demás. El está luchando por algo, pero en el fondo es un tipo triste.
-Los demás lo ven como héroe, aunque él parece renegar de eso.
-El se siente culpable, está herido, sufre, es un solitario.
-Cuando se encuentra con la chica que necesita su ayuda, se le remueve todo el pasado y empieza a actuar.¿Qué es lo que ve en ella?
-Creo que antes ella ve algo en él, algo que otras personas no son capaces de captar. Y eso produce un efecto en él. Muchas veces nos pasa eso en la vida. Alguien descubre en nosotros algo que los demás no ven. Es lindo cuando sucede eso.
-Hay escenas de mucha acción. ¿Fue muy exigente el entrenamiento físico para este rol?
-Sí, pero también fue divertido. Además, yo entreno habitualmente todos los días. Soy perfeccionista y trato de dar siempre lo mejor. Las escenas de las peleas fueron muy coreografiadas.
-Al director le encantan los westerns y dice que se inspiró en las películas de Sergio Leone para algunas escenas. ¿A usted también le gusta el género?
-Sí, vi muchos westerns, pero en este caso sólo traté de hacer una buena película. Me gustó la idea de volver a trabajar con Antoine, porque es muy talentoso y cuando leyó el guión se le ocurrieron muchas ideas. Fuqua se entusiasmó en el Home Depot e iba imaginando situaciones a medida que veía las herramientas que podía utilizar para las escenas.
Washington se sirve él mismo un café antes de continuar con la charla, pero apenas lo prueba hace un gesto de desagrado y clama por otro, más adaptado al gusto estadounidense. París se asoma por la ventana, pero Denzel parece no percatarse de eso. En menos de 24 horas partiría rumbo a San Sebastián para recibir un premio Donostia a su trayectoria.
La actriz Chloë Grace Moretz, que en el film interpreta a la prostituta a la que él ayuda, dice que el personaje de “El justiciero” es ideal para Denzel. “Puede ser el hombre más dulce y encantador, con una enorme sonrisa, pero al minuto siguiente ser un asesino”. Sin llegar a tanto, Washington se presenta con mucha simpatía, pero en un segundo frena en seco a alguno de los entrevistadores si la pregunta no le gusta. Maneja los hilos y evita los temas urticantes.
Y puede ser tan encantador como distante. De ciertos temas, específicamente de su internación voluntaria para desintoxicarse de excesos con el alcohol en una clínica de California meses atrás, no se habla. La consigna es estricta. Con 40 años de carrera y más de 50 películas, dice que la actuación llegó de casualidad.
“La profesión me eligió a mí. Yo estudié periodismo, algo de medicina y también arquitectura. Pero la actuación me fue tomando y terminé siendo actor. Ahora puedo ser todo eso. Hago una suerte de investigación periodística cada vez que encaro un nuevo proyecto. Y también trato de tocar la trompeta. Eso es lo que más le gusta a mi mujer”. Sus cuatro hijos trabajan, de una manera u otra, en la industria del cine. A fines de diciembre, Denzel cumplirá 60 años y no los representa en absoluto.
-¿Cómo lleva el paso del tiempo?
-Estoy en una etapa de rebobinar y mirar hacia atrás. Pero no vivo pensando en el pasado, no siento el peso de tener una carrera. Por eso, mi película favorita de todas las que hice, es la próxima.
No más preguntas.