25 de octubre de 2017 - 19:58

Denuncian que una nena indocumentada y discapacitada será deportada tras operarse en EEUU

La Patrulla Fronteriza detuvo ayer la ambulancia en la que Rosamaría Hernández era trasladada y ahora custodian su habitación.

La familia de una niña mexicana de 10 años que tiene parálisis cerebral y acaba de ser operada en un hospital de Texas, Estados Unidos, denunció hoy que la Patrulla Fronteriza norteamericana va a detenerla o deportarla por ser indocumentada una vez que reciba el alta médica definitiva.

La Patrulla Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés) detuvo ayer la ambulancia en la que Rosamaría Hernández era trasladada para ser operada de la vesícula en un hospital infantil y permitió que continuara con su recorrido con el requisito de seguirla hasta el centro médico.

Luego de ser operada, la chica abandonó hoy el hospital y fue trasladada a un centro de albergue para menores indocumentados en la ciudad de San Antonio, donde se recuperará hasta recibir el alta médica definitiva, dijo su abogada, Leticia Gonzalez, en declaraciones a periodistas.

La oficina de la Patrulla Fronteriza de Laredo, localidad estadounidense fronteriza con México en la que reside la niña con su familia, indicó en un comunicado que sus agentes escoltaron el vehículo hasta el hospital para que la niña "pudiera recibir atención médica dada su condición".

"Bajo las leyes de inmigración de Estados Unidos, una vez que esté médicamente autorizada, se procederá en consecuencia", señaló la autoridad federal.

La madre de la pequeña, Felipa Delacruz, explicó que recibió una llamada del Consulado de México en la que le comunicaron que su hija será "o bien deportada o bien enviada a un centro de detención" cuando reciba el alta final.

"No entiendo por qué tanto ensañamiento", manifestó la madre en una entrevista al noticiero estadounidense Univisión, y remarcó que "no es justo que estén custodiando a mi hija como si fuese una criminal".

Delacruz, que tampoco tiene la documentación en regla, aseguró que varios agentes federales de inmigración fueron apostados fuera de la habitación de su hija en el Hospital para Niños Driscoll, informó un diario de la ciudad texana de Corpus Christi, donde queda el centro médico.

El congresista demócrata texano Joaquín Castro apuntó en un comunicado que la Patrulla Fronteriza "debería destinar sus recursos a otro lugar", en vez de estar pendiente de una niña de 10 años que, dijo, "no supone una amenaza ni para Texas ni para la seguridad nacional".

Varias organizaciones, como Dream Activist, también mostraron su disconformidad con esta actuación y enviaron una carta a la secretaria en funciones del Departamento de Seguridad Nacional (DHS, en sus siglas en inglés), Elaine Duke, reclamando su liberación.

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