27 de abril de 2019 - 00:00

Democracia: ¿realidad o ficción? - Por Magister Fabiana Mastrangelo

¿puede existir la democracia en un país donde perviven las desigualdades culturales, educativas y sociales?

“Democracia ¿Realidad o ficción? Poder y ciudadanía” (Librea, 2019)  es el título del nuevo libro de la profesora Elia Ana Bianchi de Zizzias que se presentará hoy, sábado 27, en la Feria del Libro de Buenos Aires. La autora es una docente comprometida con su entorno. Es una mujer frontal. Dice y escribe lo que piensa con fundamentos críticos basados en su erudición, su fino humor y una destacada trayectoria. Su compromiso significa  la búsqueda de un mundo más humano. Está preocupada por la ética pública y por los valores que sustentan la política. En este libro se propone “motivar a los ciudadanos a profundizar y debatir ideas que inciden en nuestras vidas”.

Su intención es elevar el nivel del debate político de los diferentes actores sociales del sistema y contribuir a la educación del ciudadano, tarea que considera permanente. Advierte sobre el peligro que existe en una democracia con una ciudadanía mal informada y desinteresada en la República (“la cosa pública”). El individualismo extremo está impidiendo comprender la búsqueda del bien común.

No basta con ir a votar periódicamente y tener cargos electivos en todos los rincones del país. Esto es sólo el comienzo.  Una democracia es además la que gestiona alimento, salud y educación para nuestros niños y niñas. O como afirma la autora en el análisis de la obra de María Zambrano: “¿Es la democracia una simple receta política y jurídica? ¿Existe la democracia en un país donde pervivan las desigualdades culturales, educativas y sociales?”.

Los historiadores solemos dejar la ficción para la literatura. Sin embargo reconocemos la preocupación por la manipulación de la información desde largo tiempo. Domingo Faustino Sarmiento se preguntaba si uno de aquellos grandes hombres de las antiguas repúblicas griega y romana apareciera sobre la tierra y viera que no existe un lugar como la plaza pública donde el pueblo antiguo podía escuchar y ver a sus políticos, ¿qué diría? Y describía la realidad de su momento (1841): “Hoy todo es movible y transitorio, ideas, instituciones, formas, leyes y opiniones; una miserable hoja de papel impresa contiene el pensamiento del día, el interés del momento, y la palanca poderosa que conmueve la sociedad por sus cimientos”. En su crítica hacia el auge y la influencia ejercida por los periódicos,  consideraba que éstos eran para esa sociedad, lo que era el foro para los romanos.

Parafraseando a Sarmiento podemos decir que “las redes sociales y los medios masivos de comunicación  son para la actualidad, lo que era el diario para el pueblo moderno y el foro para los romanos”. La diferencia es que en estos dos últimos, las expresiones orales o escritas, en general, tenían nombres y responsables. En el caso de las redes, existe  información que incluye tanto fuentes veraces y confiables como textos anónimos, catarsis sin fundamento, escrituras sin precisiones o noticias falsas. En definitiva, aumenta la posibilidad de ficcionalizar  la realidad, se promueve “la cultura del simulacro” en palabras de Baudrillard, y erosiona la credibilidad del sistema democrático.

Otro de los títulos del libro da cuenta a simple vista de su intención educativa y dialógica: Reflexiones sobre filosofía política para estudiantes, docentes y políticos. La propuesta de una “didáctica política” la experimenta el lector al recorrer en forma sintética las principales ideas, el resumen biográfico y las publicaciones de pensadores contemporáneos que analizan el mundo en que vivimos. Esa didáctica se basa en la síntesis. El reconocido psicólogo de la Universidad de Harvard, Howard Gardner complementa su teoría de las inteligencias múltiples con  las cinco mentes del futuro: la disciplinada, la  sintética, la creativa, la  respetuosa y la  ética. Considera que la supervivencia del planeta puede depender de estas cinco disposiciones. Para el caso de la obra que estamos analizando considero que su lectura es un aporte para  las mentes sintética, respetuosa y ética.

Podemos repasar en pocas páginas el pensamiento contemporáneo con la síntesis de veinte de sus exponentes. Leemos conceptos como el estado de excepción de Giorgio Agamben (1942); la biopolítica de Michel Foucault (19261984); el rol de la educación para una ciudadanía democrática de Fernando Savater (1947); la teoría de la democracia de Giovanni Sartori (1924); la comunicación política y teledemocracia de Danilo Zolo (1936); la democracia según Alain Touraine (1925); la violencia simbólica y el poder de Pierre Bourdieu (1930-2002); la era del miedo y la indiferencia de Leonidas Donskis (1962);  prejuicios, poder y violencia de Hannah Arendt (1906-1975); la deconstrucción de Jacques Derrida (1930-2004); el poder y la seducción de Jean Baudrillard (1929-2007); la modernidad líquida de Zygmunt Bauman (1925-2017); la política multidimensional y el pensamiento complejo de Edgar Morin (1921); persona y democracia de María Zambrano (19041991); los grados y valores de la democracia según Adam Swift (1961); democracia y educación de Noam Chomsky (1928); poder y dominación de José Antonio Marina Torres (1939); arte y poder de  Eric Hobsbawm (1917 – 2012); categorías de lo impolítico de Roberto Espósito (1950); y la democracia según Adam Przeworski  (1940).

La contemporaneidad es analizada desde diferentes matices a partir de pensadores nacidos entre 1904 y 1962 que ejercen influencia en el siglo XXI. Vislumbraron esta etapa y analizaron ese tejido dinámico y cambiante del que habla Morin: “La demo¬cracia consiste en el respeto por la complejidad humana”. El término complejo viene de complexus, “lo que está tejido junto”.

A lo largo de la obra el acento está puesto en el respeto y la ética. Las citas y los comentarios de la autora así lo evidencian. Por ejemplo, en el análisis del filósofo político y sociólogo inglés Adam Swift, está destacada con negrita la siguiente frase: “La cuestión de cómo el Estado debería tra¬tar a sus ciudadanos es finalmente la cuestión de cómo nosotros como ciudadanos deberíamos tratarnos unos a otros”. Aquí me detengo. Intuyo que éste es el aporte central que Eli Ana Bianchi de Zizzias pretende hacer como educadora. La responsabilidad de una democracia real es tarea de todos a los que va dirigida esta obra: estudiantes, docentes,  políticos, ciudadanos, gobernantes. Poder y ciudadanía constituyen un todo como las partes de un holograma.

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