22 de abril de 2014 - 03:18

En defensa del mosto

El viernes, en San Juan, representantes de las provincias vitivinícolas y diputados nacionales se reunirán para acordar criterios sobre la ley de edulcoración de bebidas gaseosas con jugos naturales.

La reunión está convocada para el viernes y fue el gobernador de San Juan el que tomó la iniciativa. Por ese motivo el cónclave tendrá lugar en la vecina provincia y el objetivo es aunar esfuerzos y coordinar el discurso a los efectos de lograr la sanción de una ley que establezca que las bebidas gaseosas tendrán un tratamiento especial en los impuestos si edulcoran con jugos de frutas, entre los que se encuentra el mosto.

El tema se aceleró durante la última reunión del directorio de la Corporación Vitivinícola Argentina. Se llegó a la conclusión de que se había alcanzado un punto en que había que poner sobre la mesa la verdadera situación y que la vitivinicultura debía desplegar su "peso político" para plantear la problemática ante las autoridades nacionales y las del Congreso de la Nación.

Ese planteo sobre el mosto podría ser acompañado -se indicó- por aquellas provincias que pueden verse favorecidas por la medida en lo que a jugos "naturales" se refiere. "Es una oportunidad para encontrar un nuevo mercado para nuestros productos", dijo uno de los asistentes.

Los directivos de la Coviar hablaron entonces con Paco Pérez y con el gobernador de San Juan, José Luis Gioja y, como el mandatario mendocino se encuentra en Roma, fue Gioja quien tomó la iniciativa y convocó para el viernes a unas 700 personas, que incluyen a legisladores nacionales -oficialistas y de la oposición- de las provincias vitivinícolas, gobernadores y funcionarios de primer nivel. "Lo que se intenta es generar conciencia de las bondades del proyecto y establecer cuáles pueden ser los problemas que pueden llegar a presentarse", se indicó.

De aprobarse la ley, tanto Mendoza como San Juan podrían derivar al mercado interno unas 60 mil toneladas, más de un tercio de lo que se produce, lo que descomprimiría la dependencia del mercado externo, daría equilibrio de precios y ampliaría la derivación de uvas.

La situación se da en un marco especial. Los números de la cosecha determinan que, si bien la cosecha será más baja, proyectando las existencias daría un stock técnico de 4 a 5 meses, un aspecto que obliga a adoptar algunas decisiones, en razón de que la salida de marzo de las exportaciones no han sido las mejores, mientras el proceso de modificación como consecuencia de la devaluación, que haría más competitivos a los vinos argentinos, es lento, más aún cuando países como España y Chile se encuentran con precios muy competitivos.

Lograr los objetivos, tanto a nivel del Ejecutivo nacional como del Congreso no resultará una tarea fácil. Sucede que las provincias azucareras, con José Alperovich, gobernador de Tucumán y Eduardo Fellner, de Jujuy, a la cabeza, ya han realizado gestiones, aduciendo que con la medida se verá afectada la industria azucarera.

"Ellos tienen miedo porque se trata de cambios estructurales y mantuvieron silencio cuando se vieron beneficiados por la reducción que, en su momento, le hicieron a las bebidas gaseosas y a las cervezas en la década del '90", dijo la fuente consultada, la que agregó que "esa situación derivó en que se produjera un crecimiento exponencial en el consumo de gaseosas, a punto tal que la propia Presidenta dijo días pasados que la Argentina se encontraba a la cabeza del consumo mundial del producto".

Destacó que la preocupación de los azucareros pasa por el hecho de que, si baja ese consumo de gaseosas le podría caer la demanda de azúcar. "Nosotros no queremos avasallar a nadie sino ser más realistas", dijo el informante, quien indicó que, además de los gobernadores, hay intereses empresariales muy fuertes que están presionando, recordando entonces que "debemos recordar que el lobby azucarero es uno de los más importantes, históricamente hablando".

Se indicó que la intención de los vitivinícolas es "sacar" de la discusión la lucha azúcar-mosto, en razón de que también se verán favorecidos los jugos de otras frutas, entre ellas las naranjas, los pomelos o los limones, que también tienen fuertes plantaciones en las provincias del norte, especialmente en Tucumán.

Por otra parte, ya se está pensando en la posibilidad de plantear la situación de los impuestos internos a las denominadas bebidas "industriales", entre las que ubican a la cerveza, en razón de que trabajan con poco valor agregado y con muy baja mano de obra. "En los hechos, la vitivinicultura paga muchísimos más impuestos", dijo la fuente.

Debería considerarse también que por más que las gestiones se aceleren -se ha pedido también una reunión con el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich- los resultados no serán inmediatos, ya que el mosto prácticamente se ha hecho, pero las expectativas pueden comenzar a pesar con miras a lo que pueda suceder a futuro.

Con relación a las exportaciones de vinos, han pasado ya dos meses de la devaluación, lo que genera que los vinos argentinos sean más competitivos, pero todavía la aguja de la salida a los mercados externos no se ha movido.

"Los que saben dicen que los movimientos comenzarán a partir de mayo o junio, que es cuando comienzan a firmarse los contratos con las grandes cadenas", señaló un informante, quien manifestó su preocupación porque en estos los tres primeros meses del año las exportaciones han mostrado un movimiento errático con una caída inclusive de los fraccionados, que eran los vinos que habían mantenido su nivel de salidas, ya que los más afectados habían sido los graneles.

"Esperemos que la situación cambie", expresó la fuente, agregando que "hacia el futuro deberemos comenzar a trabajar también en la productividad de los viñedos, que es la gran ventaja que tiene Chile sobre nosotros. Tanto los grupos CREA como el INTA están trabajando en ese objetivo y lo están haciendo muy bien, aunque los resultados se verán en el tiempo".

La situación, para la industria, es compleja y se extiende también como consecuencia de las advertencias que realizan algunos especialistas respecto de la caída del consumo. En ese marco, se considera que cuando la gente comience a cuidar su salario va a ir dejando de lado la compra de algunos artículos y creen que el vino podría resultar afectado porque no se trata de un alimento de primera necesidad, como la carne, la leche o el pan.

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