5 de agosto de 2014 - 00:00

Damián Szifron: “Este rodaje lo disfruté mucho”

El director y guionista de la película "Relatos salvajes" y uno de sus actores, Oscar Martínez, pasaron ayer por nuestra ciudad para promocionar el film que se estrenará aquí el 14 de agosto.

A once días del estreno nacional de “Relatos salvajes”, el director Damián Szifron y uno de los protagonistas de este film construido por seis cuentos, Oscar Martínez, presentaron ayer el film en un hotel céntrico de Mendoza.

Su visita formaba parte de la intensa gira promocional que, con funciones avant premiere incluidas, viene recorriendo el elenco por varias capitales del país en la recta final de su desembarco en las salas. “Somos como una banda de rock”, describió Szifron.

Los dos estuvieron sólo unas horas, conversaron distendidos con los periodistas y expresaron sus inquietudes ante el inminente lanzamiento, de lo que sin duda es uno de los estrenos más importantes del cine nacional de este año.

Damián, por su parte, lucía relajado, como en el living de su casa, solícito, amable y verborrágico al contestar algunas preguntas que incluso ya viene contestando desde hace meses.

Al menos por su apariencia, no parece ni por lejos el responsable de uno de los proyectos cinematográficos más ambiciosos de la industria nacional en muchos años, el mismo que estrenó con ovaciones de pie en la última edición del Festival de Cannes, ni el mismo que consiguió reunir a un auténtico “dream team” de actores para encarnar a sus personajes fuera de control.

No se ha privado de nada. Además del ya citado Oscar Martínez en la película están: Ricardo Darín, Leonardo Sbaraglia, Dario Grandinetti, Érica Rivas, Julieta Zylberberg, Osmar Núñez, María Onetto, Rita Cortese, y más, en seis cuentos de distinta duración, ubicados en diferentes geografías pero todos atravesados por la violencia, el desborde y, en algunos casos, la fatalidad

-Quedan diez días para el estreno nacional. ¿Cómo te sentís?

-Dejame pensarlo unos segundos más... (hace un gesto introspectivo. Su expresión es la de un niño con juguete nuevo que se le está escapando de las manos y que pronto compartirá con otros, es decir, miles de espectadores).

Desde ya el primer punto es que me siento feliz, soy feliz. Es un momento importante porque llegó la hora de salir a la calle. Ahora la película se va a presentar a la audiencia para la que se hizo.

Lo de Cannes en realidad fue imprevisto, no estuvo programado, no era el objetivo. Primero tuvimos la oportunidad de presentarla ante la prensa mundial, frente la crítica especializada y ahora llega el momento de mostrarla en casa.

Esta es la audiencia que nos interesa particularmente, por esos elementos que acá son más fuertes: como el cartel del elenco o que me conozcan a mí como director de otros trabajos anteriores.

Estos dos datos no estaban presente en Cannes. Allá la película se defendió sola. Pero en definitiva es un proyecto del que nos sentimos orgullosos.

-En este plan maestro, ¿han quedado otros relatos salvajes afuera?

-En realidad quedaron dos historias que no sincronizaban con el tono salvaje de esta idea central. Estas más bien podrían parar en otros relatos, quizás de amor, quizás de delitos maestros del crimen, por ahí vendría la mano. Pero aquellas que quedaron afuera ni siquiera las rodamos. Fueron eliminadas durante el cierre del guión.

-En tu caso, ¿es difícil decidir qué queda y qué no al menos en el nivel literario?

-No, porque en mi caso fui muy libre en el proceso creativo  y me sentí liviano para tomar esas decisiones tanto en el proceso de escritura como en el plan de rodaje.

Este no me permitió obsesionarme con un elemento periférico, porque el objetivo era otro. Desde el principio me interesó que la película funcionara como un todo.

-¿Hay algún período de rodaje que disfrutás más que otros?

-Cada uno tiene su encanto. Pero quizá la etapa de montaje es un proceso que disfruto mucho. Me puedo pasar meses conviviendo con la película. Y la escritura también, lo que pasa es que en este rodaje en particular yo la pasé muy bien, lo disfruté mucho.

-¿Cuál episodio costó más en términos de logística?

-El último que rodé, el de Leo Sbaraglia (dos extraños en dos autos en una ruta solitaria, rodado en Salta). Tuvo sus desafíos: una locación aislada alejada de la ciudad, un equipo conviviendo en un hotel por varios días y, además, sobre todo se trata de un episodio de acción, de escenas de riesgo, con brotes de violencia explícita.

“Tiempo de valientes” y “Hermanos y detectives” también tenían escenas de riesgo, pero acá fue distinto porque me dieron ganas de hacerlo, de enfrentarlo. Había diversión.

Pero esto no quita que los desafíos se trasladen incluso cuando tuvimos encerrados en el salón de baile de un hotel varios días, con 150 extras vestidos de fiesta y los inconvenientes técnicos en aspectos de cámaras de hacer entrar en plano una docena de personajes importantes. (el caso del episodio que protagoniza Érica Rivas).

-¿Conocías a todos los actores principales?

-En realidad a ninguno, excepto a Érica Rivas con la que filmé un piloto de televisión que nunca salió al aire. Fueron todas experiencias nuevas para mí. Muy placenteras por cierto.

-¿Qué tan consciente estás de que a partir del estreno la película va a ser interpretada también desde una mirada política? ¿Cómo te sentís con eso?

-Estoy seguro de que va a pasar.  Será inevitable. Pero no es algo que de ninguna manera esté buscado. Los relatos son sobre la conducta humana, sobre conflictos que creo que son ancestrales en el ser humano.

Por supuesto que algunos de los relatos tienen actualidad, cierta cotidianidad. Unos nos parecen más cercanos que otros, como por ejemplo el hombre frente al sistema, el episodio que protagoniza Ricardo Darín, pero que también se puede traspolar a cualquier sociedad moderna, o a cualquier sociedad en decadencia, donde las reglas están dominadas por ciertos sectores de poder que están operando en beneficio propio, desde donde surgen siempre víctimas y victimarios.

Pero la idea de alguien que orquesta una gran venganza, o de una novia despechada... en fin, creo que tocan más bien temas más bien primitivos.

Pero el personaje que interpreta Ricardo Darín no soluciona el problema, lo único que consigue es que logra expresarlo, se anima a no quedarse callado, no se queda con esa desolación de no ser ni respetado ni escuchado.   

-¿Hay posibilidades para que en el futuro se desarrolle un volumen dos de "Relatos salvajes"?

-Si claro. Podría existir, es factible. Algo así como “más relatos, más salvajes”. En realidad, escribir sobre estas historias desbocadas de alguna manera me liberó.

Me permitió la variedad, cambiar de escenarios, paisajes, saltar entre personajes. Así como en la literatura existe la antología de cuentos, me parece genial que en el cine también exista la misma idea.

El periplo de promociones in situ continuará esta semana en Rosario y Salta, pero después del estreno, el largometraje será exhibido en distintos festivales internacionales como en Estados Unidos, Toronto y Lyon.

En conferencia

En la distendida charla abierta con los medios locales, tanto Oscar Martínez como Damián Szifron coincidieron en experimentar esa estimulante sensación parecida a lo que sienten los niños en la noche previa a la llegada de los Reyes Magos.

Una mezcla de satisfacción y de emociones. “La película ya está lista. Estamos seguros de que hicimos todo lo mejor que pudimos”,  enfatizó Damián.

Oscar Martínez, por su parte, admitió que volvería a trabajar con Szifron si él se lo pidiera otra vez y agradeció al director la agradable atmósfera de trabajo que se generó durante el rodaje.

Por un lado, ambos admitieron que el largometraje iniciará su recorrido solo y con sus propios méritos se pondrá a prueba en la taquilla. Aunque los dos también están seguros de que muchos espectadores, más allá de lo cinematográfico, verán en estos cuentos audiovisuales un reflejo de nuestros tiempos, los del país, lo coyuntural.

El episodio de Martínez (aunque no conviene detallar demasiado) trata sobre un padre que intentará salvar a su hijo adolescente de la cárcel.

“Damián me ofreció dos historias y me quedé con la de este padre, un padre como cualquier otro que haría hasta lo improbable, lo imposible, para salvar a su hijo. Y como soy padre, no había manera de que no me sintiera identificado con él. Hipotéticamente hablando, estoy seguro de que me pondría como loco si me cruzo con alguien que dañó a mi familia y sale impune de ello. No dudaría en atropellarlo con el auto”, nos aclaró.

“A mí siempre me gustaron las historias de gente común enfrentada a una situación extraordinaria”, explicó por su lado el director. “¿Quién no se ha encontrado en la vida cotidiana situaciones al borde de la locura?¿Quién no se ha sentido identificado con esa catarsis que genera liberarse de situaciones opresivas o humillantes? Esta es una película sobre el ser humano y la universalidad de muchas de nuestras conductas humanas”, expresó Szifron. De eso trata cada uno de los seis episodios de “Relatos salvajes”.

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