En los barrios de Venezuela, cuando alguien pide “dame pa’ matala” avisa que el trago, la arepa calentita o el cigarro están por agotarse. En Argentina,
En los barrios de Venezuela, cuando alguien pide “dame pa’ matala” avisa que el trago, la arepa calentita o el cigarro están por agotarse. En Argentina,
Dame Pa’ Matala
es el colectivo musical venezolano que desde hace tres años recorre escenarios del país, con impulso autogestivo e independiente. El mismo que mueve a Karamelo Santo o Tu Kalavera, dos bandas mendocinas con las que ellos se sienten afines. Con KS acaban de tocar en Buenos Aires (frente al monumento a Bolívar, en la conmemoración de la 192° Batalla de Carabobo); con TK compartieron canciones en noviembre de 2010, su primer aterrizaje en Mendoza.
La afinidad tal vez venga del ámbito en que se gestaron estos proyectos: la escena alternativa; o mejor aún: la escena ‘alter-latina’. Como los Kalavera o los Karamelo, los venezolanos fusionaron ritmos e instrumentos en cuanto rincón de Yaracuy, su ciudad de origen, pudieron. En plazas, playas, calles y bares under, los Pa’ Matala elevaron su voz por un mensaje urgente: la identidad latinoamericana. Y la promoción del sentido crítico.
“Ante todo somos comunicadores”, dice William Alvarado, cuatrista y una de las voces de este colectivo que apuesta al cooperativismo como modelo de producción, respeta la cultura popular y se compromete con tareas comunitarias.
Este modo de entender el mundo es la matriz ideológica de su música; un mestizaje que navega entre ritmos caribeños, la irreverencia del hip hop y la herencia afro que late en Venezuela; sin olvidar, claro, los sonidos de raíz. De allí el cuatro (y su inconfundible “charrasqueo”) y también los joropos que suenan a su modo.
“A pesar de que somos bien diversos -explica Alvarado-, nos motivan los afro ritmos del mundo. En nuestro tercer disco (“Movimiento latino”) estamos experimentando con ritmos de África pero mezclamos salsa, reggae, hip hop y folclore venezolano en todas sus extensiones. A la hora de experimentar con ritmos, no tenemos tabúes”.
Tras seis años de desandar caminos, el equipaje de Dame Pa Matala incluye giras por los caminos de América (Colombia, Cuba, Estados Unidos, Uruguay, México y Argentina); tres discos editados (“Son de la caña” (2007), “Teleficción” (2009) y “Movimiento latino”, lanzados en 2012); y una plataforma de trabajo que se unifica en un estudio, una productora audiovisual y una productora de eventos.
Con este bagaje regresan a Mendoza William ‘Tabú’ Alvarado (cuatro y voz), Pedro Blanco (voz), Jesús Lozada (flauta), Arturo Alvarado (bongo), Juan Carlos Marín (congas), Harry Ramos (timbales) y Daniel Méndez (bajo). Así alineados, así dispuestos, llegan para desplegar su energía bolivariana en el teatro Universidad (ver: Ficha).
Alvarado, con típico acento venezolano:
-¿Por qué Dame Pa’ Matala?
-“Dame pa’ matala” es una frase coloquial típica de nuestra zonas populares, siempre satanizadas y marginadas. Se utiliza al final de un cigarro, de un plato de comida o de un trago. Significa: “Dame, yo termino con eso”. En son de reconceptuar los términos del barrio, de desvulgarizarlos, tomamos esta frase y la libramos frente a otras cosas que queremos erradicar: el hambre, la corrupción, la mentira. A todo eso le decimos: “Dame pa’ matala”.
-¿Cómo empezó este lazo con el país?
-Nosotros empezamos a tocar en plazas, playas y senderos. En ese andar nos cruzamos con músicos argentinos que hacen lo mismo. Entre ellos, los integrantes de Cuerpo Manda (banda reggae), quienes nos invitaron a conocer Argentina. Decidimos hacer el esfuerzo y conseguir el apoyo para venir. Cuando llegamos fuimos ampliando la gira gracias a que mucha gente conoce nuestra música.
-Hoy sabemos que la música viaja a través de las redes. Pero, ¿qué sienten cuando lo comprueban?
-Nos sorprende y esta es una sensación que crece cada año. Esta vez, por ejemplo, pudimos llenar salas; y tocamos cinco veces tan sólo en los primeros siete días. Esto se debe, también, a la relación que han logrado Venezuela y Argentina en los últimos años.
-¿Te referís a los lazos políticos?
-Sí, a la relación que ambos países mantienen a nivel político o de estados pero también a la que se ha trasladado a las redes sociales. La militancia argentina se entera de lo que sucede en Venezuela y viceversa. Sabemos que aquí entienden nuestro mensaje y lo aceptan.
-Ustedes se definen como una “agrupación con ideales de izquierda”.
-Para viajar esta vez, por ejemplo, contamos con el apoyo del Partido Comunista y distintas agrupaciones. Para nosotros, en Venezuela, hay una sola izquierda; aunque haya varios partidos políticos, nos unificamos en la causa. Estamos aprendiendo y entendiendo.
-¿Cuáles son los tópicos que definen su mensaje?
-Nos interesa mucho la integración latinoamericana; y creemos que en Sudamérica se está generando. La integración es esencial para poder detener la clara amenaza de intervención imperial que pende sobre nuestro país. Nunca antes, Venezuela estuvo tan cerca de eso porque las amenazas se acentuaron. Como actores sociales viajamos por América llevando ese mensaje: tenemos que unirnos.
-¿Y respecto a Venezuela?
-Nos preocupan y nos afectan las transformaciones sociales que se han venido dando en los últimos años. Apoyamos y empujamos la idea de integrarnos pero, a la vez, también la idea de nuestra definitiva independencia. Tratamos de participar de todas esas discusiones permanentemente.
-Entiendo, entonces, que conciben la música y la militancia como parte de un mismo oficio...
-No tiene sentido comunicar, conectar con la gente, sin comprometernos con un mensaje. Desde siempre, la música comercial generó entretenimiento y dispersión pero el momento histórico que estamos transitando reclama una manera diferente de comunicar. Nosotros somos comunicadores. Más que entretener, planteamos debates y soluciones a problemas comunes, tanto en nuestro país, como en la patria grande.
-En ese contexto y en relación al ejercicio de comunicar, ¿qué pensás acerca de que Oliver Stone retrate a Chávez en un documental?
-Ante todo es importante que la historia actual de Venezuela se conozca en todo el mundo. Evidentemente, una mirada foránea tendrá una parcialidad; un punto de vista diferente al de un venezolano. Pero, en los últimos años,
Oliver Stone
ha demostrado su interés por contar la realidad latinoamericana de otra manera; sabemos que estudió el caso Venezuela y tenemos como ejemplo cómo abordó el tema de la triple frontera (en el filme "Al sur de la frontera", de 2009). Por eso es importante que una figura como él le dé importancia a lo que significó Chávez para nuestro país y para América Latina.