El ex sacerdote mendocino
El ex sacerdote mendocino
Andrés Gioeni
, quien dejó los hábitos y admitió ser gay, le escribió una carta al papa Francisco
luego de las declaraciones del sumo pontífice sobre los homosexuales.
"Si alguien es gay y busca al Señor y tiene buena voluntad ¿quién soy yo para juzgarle?", dijo ayer
Francisco
. "No debemos marginar a la gente por esto, deben ser integrados a la sociedad".
Su declaración dio la vuelta al mundo y Gioeni, agradecido, decidió escribirle.
"Admirado y estimado Francisco: Me alegro y celebro el hecho de que siga entrando aire fresco al interior del Vaticano, ya que queda mucho camino por recorrer”, dice el ex cura.
“Personalmente me hago eco de sus palabras: quiero "hacer lío", quiero "que no me excluyan", quiero pertenecer. Quiero hacer valer mis derechos y el de muchos otros que se encuentran en similar situación, no quiero quedarme de brazos cruzados”, afirma.
"Alguna vez fui sacerdote católico, pastor, compartí ese ímpetu misionero y esa necesidad de reclamo de apertura eclesial. Hasta que decidí abrirme a un costado cuando descubrí mi propia tendencia homosexual y admitir mi imposibilidad de ejercer el ministerio pastoral en celibato. Hoy ya mis caminos van por otros rumbos y mi vocación se tiñó de otros matices”.
Gioeni pide, básicamente, que los homosexuales sean bien recibidos en la Iglesia Católica y no marginados como hasta ahora.
"Me atrevo a hacerme portavoz de una gran porción de personas que pertenecemos a la comunidad homosexual. Y simplemente, con humildad, pedirle encarecidamente que incentive, estimule, promueva y acompañe una mayor profundización en la Teología moral sexual acerca del lugar y la experiencia de la persona homosexual”.
“No le pido que se oponga a la extensa Tradición que habla de pecados contra la naturaleza, sino le pido revisar y ampliar el concepto de naturaleza”, solicita Gioeni.
“No le pido que no se lea e interprete la Sagrada Escritura, sino que se profundice y se ahonde en lecturas despojadas de preconceptos. Que se dejen de utilizar como "caballito de batalla" pasajes bíblicos que la Teología ya ha demostrado y descartado que se refieran a ese tema”. “No le pido que diluya a Cristo, le pido que, mirándolo a él, se atreva a buscar a todas las ovejas dispersas como un Buen Pastor”, asegura, para agregar que “es necesario que la Iglesia dé un paso más contundente y significativo”.
“¿Para qué dilatar más este proceso? ¿No sería positivo ser pionera con respuestas de adecuación en una sociedad en permanente búsqueda? “, se pregunta. “Las personas de fe que tienen esa tendencia no tienen muchas opciones para vivir libremente su sexualidad. Quedan confinados prácticamente a dos opciones: ser castos o célibes (pero según la doctrina católica el celibato es un don que se otorga a pocos y que no se puede obligar a abrazar como voluntarismo) o actuar de modo diverso a lo propuesto por el catecismo y por lo tanto, vivir en pecado si es que se obra en consecuencia con su realidad homosexual”.
Gioeni aclara que no se identifica con las marchas del orgullo gay por las críticas despiadadas de ese colectivo hacia la Iglesia. “No me siento del todo identificado con los modos en que aparecen los reclamos. Aún cuando en sus contenidos tengan muchas aristas de verdad, me duele ver las críticas despiadadas a la Iglesia (aquella que integré en el pasado con tanto entusiasmo) y a otras instituciones, y me pregunto si el enfrentamiento aguerrido puede ser solución en un mundo tan dividido por diferentes visiones”.
“Ayúdeme y ayude a tantos otros a descubrir por dónde podemos transitar la fe, sin renunciar a esta experiencia de amor, que en conciencia, la sentimos fundamental en nuestras vidas. Con admiración y elevando una plegaria por su ministerio”, termina, y firma: Andrés Gioeni, otro hijo de Dios.