1 de julio de 2026 - 13:15

Muestra de fotografías imperdible en el Máximo Arias: cómo es "Negativos encontrados"

La muestra "Negativos encontrados" reúne fotografías encontradas en la vía pública. Inaugura este viernes 3 de julio.

Fotografías familiares, retratos, cumpleaños, viajes y escenas cotidianas que alguna vez fueron parte de una historia íntima terminan, por distintos motivos, abandonadas en la vía pública. A partir de esos fragmentos de vidas anónimas nace "Negativos encontrados", una muestra colectiva que invita a reflexionar sobre la memoria, el valor de la fotografía analógica y el destino de los recuerdos.

La muestra se inaugurará este viernes 3 de julio, a las 14, con entrada gratuita en el Espacio de Fotografía Máximo Arias, ubicado en Padre Jorge Contreras 1250, en el Parque General San Martín de Mendoza. Impulsada por la fotógrafa María Jimena Almarza, la propuesta transforma fotografías descartadas en un archivo sensible de la memoria cotidiana y plantea preguntas tan simples como profundas: ¿qué lleva a alguien a desprenderse de un recuerdo? ¿Qué historias sobreviven cuando una imagen termina en la basura?

La exposición podrá visitarse con entrada gratuita de martes a viernes, de 10 a 19, y los sábados, domingos y feriados, de 12 a 19, en el Espacio de Fotografía Máximo Arias.

Inspirada en la célebre frase del artista francés Christian Boltanski ("Se dice siempre que uno muere dos veces: una primera vez, y una segunda cuando alguien encuentra una fotografía tuya y ya no sabe quién eres"), la exposición se presenta como un gesto de resistencia frente a la fugacidad de la era digital y reivindica el valor material, afectivo e histórico de la fotografía analógica.

Lejos de ofrecer respuestas definitivas, "Negativos encontrados" propone que cada visitante complete las historias a partir de pequeños indicios: una patente, un uniforme, una inscripción en el reverso de una foto o cualquier detalle capaz de disparar la imaginación y reconstruir, aunque sea parcialmente, la identidad de quienes aparecen retratados.

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Un proyecto nacido del rescate colectivo de fotografías

El origen de esta iniciativa se remonta a 2012, cuando comenzó a gestarse un proyecto comunitario dedicado a recuperar, digitalizar y compartir fotografías analógicas encontradas en la calle. Con el paso de los años, "Negativos encontrados" se convirtió en un enorme archivo colaborativo integrado por miles de personas que rescatan imágenes destinadas a desaparecer.

El resultado es un inmenso rompecabezas compuesto por escenas familiares, retratos, celebraciones y momentos cotidianos que, sin ese gesto de recuperación, se habrían perdido para siempre.

Para María Jimena Almarza, el verdadero valor del proyecto va más allá del rescate físico de las fotografías. "Mucha gente del grupo aprendió a valorar sus propias fotos. Lo más gratificante de rescatar fotos es sentir que las salvaste, que salvaste ese recuerdo. Lo analógico tiene ese aire de nostalgia, lo indeleble del error, algo de lo que todos somos parte", explica la impulsora del proyecto.

La fotógrafa también destaca el componente casi detectivesco que adquiere el trabajo colectivo de analizar cada imagen. "A partir de los detalles vamos elaborando hipótesis entre todos y, en algunos casos, después viene lo más lindo que es cuando la persona que perdió esa foto tiene la oportunidad de recuperarla."

Una trayectoria dedicada a la fotografía analógica

Nacida en Buenos Aires en 1983 y radicada en Haedo, María Jimena Almarza ha desarrollado una destacada carrera vinculada a la fotografía analógica y estenopeica. Formada junto a referentes como Juan Travnik y Lena Szankay, recibió reconocimientos de instituciones como Canon Argentina y el Consejo Federal de Inversiones, además de publicar sus trabajos en revistas especializadas de Australia, Estados Unidos e India.

Desde la creación de "Negativos encontrados", Almarza coordina este archivo colectivo que ya recorrió festivales, galerías y centros culturales de Argentina, México, Estados Unidos, España, Portugal, Perú y Colombia, consolidándose como una propuesta artística que también funciona como una herramienta para preservar el patrimonio visual cotidiano.

La llegada de la muestra a Mendoza representa una nueva oportunidad para acercarse a ese universo de imágenes huérfanas que, pese a haber perdido sus nombres y contextos, siguen conservando una enorme capacidad de emocionar.

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