Alicia Duo es una escritora que destaca con perfiles propios en el contexto de la literatura mendocina. Ganadora del Gran Premio Vendimia de Prosa en 2001, por su libro Historia pendular de un solo y mismo amor, ha obtenido igualmente auspicios del Ministerio de Turismo y Cultura de la Provincia de Mendoza y declaraciones de interés legislativo por la H. Cámara de Diputados de la Nación para varias de sus publicaciones.
Luego de su primer libro premiado, sumó a su producción otro volumen de cuentos que responde de modo admirable a lo que podrían considerarse dos pasiones de los argentinos: beber un buen vino y bailar —o por los menos escuchar— un buen tango. O como dice con un dejo de humor la autora: "Bailar vino y beber tango". Precisamente, estas páginas, unidas por las temáticas mencionadas, reflejan destreza consumada en la construcción de tramas sencillas pero cautivantes, con un dejo de humor o ironía a veces, con mucho de sentimiento y un gran dominio del lenguaje, todo ello adecuadamente complementado por las ilustraciones de uno de los grandes maestros de la pintura mendocina: Antonio Sarelli.
Similar maestría compositiva exhiben las narraciones de Amor, yo te confieso, publicado en 2019. En este caso, el título expresa lo que es una constante temática: el amor en todos sus matices: amores románticos y desdichados, juveniles y maduros, desamores varios… encuadrados por el verbo confesar, en cuya significación encontramos una valiosa indicación de lectura y un motivo de perplejidad
En efecto, confesar significa expresar voluntariamente o reconocer la verdad sobre actos, ideas o sentimientos propios. La primera persona verbal induciría a identificar el aserto con el yo autorial, que asume así la confesión plena de su afectividad. Pero con un matiz llamativo: el narrador de cada uno de los relatos asume una perspectiva masculina para narrar los hechos o sentimientos que componen la materia narrativa.
Asumir tal perspectiva significa un verdadero esfuerzo por parte de la autora, que justifica en el prólogo la indagación psicológica emprendida: “Las voces masculinas, elegidas con toda intención […] son la celebración del mito de Eros y Psique, que trasciende cualquier separación para revivir o reinventar el propio sueño” (2019, p. 8).
Ese afán de completud se extiende también en una dimensión temporal, a través de las sugerencias brindadas por los títulos de las secciones: “Confesiones del hoy”; “Confesiones del ayer”; “Confesiones de cualquier tiempo”. La persistencia del amor a través del tiempo se complementa con una ubicuidad espacial que despliega variados escenarios en orden a ambientar las historias narradas: mansiones con bellos jardines o barrios humildes de casas suburbanas; ciudades europeas o fincas lugareñas, evocadas con ternura…
La pintura paisajista se combina con la indagación de estados espirituales, agudamente analizados por la autora, incluso en su dimensión onírica: “Esa noche, rodeado de libros, me duermo. Sueño que Abuldakir escribe que en los jardines del rey de Babilonia había una princesa de rara belleza. En el mismo lugar Judith, montada en un caballo de terciopelo y oro me quiere cortar la cabeza […]” (2019, p.15).
Libro rico en matices, como todos los de Alicia Duo, que incluye numerosos cuentos premiados en distintos certámenes nacionales e internacionales y que afirma una vez más su talento y la riqueza de su enciclopedia literaria, nutrida en los estudios cursados en el marco de la Maestría en Literatura Argentina Contemporánea, en sus vastas lecturas y en el ejercicio permanente del oficio de escribir, no solo obras de ficción, sino también ensayos y artículos periodísticos y de opinión, sobre temas literarios, sociales, morales, políticos, religiosos, educacionales, que publica asiduamente en diversos medios, principalmente en diario Los Andes. Distinguida sus cuentos, también publicados por diarios y revistas de la región y del país, mantiene un perfil feminista muy moderado por lo que es un referente entre los escritores mendocinos.