15 de marzo de 2026 - 11:54

Entrevista a Luis Alfredo Villalba: "La poesía es un estado entre el sueño y la vigilia"

El gran poeta mendocino sigue vigente y acaba de publicar, a los 86 años, su nuevo libro de poemas: “La gata en la ventana”.

"La vida se burla de nuestras constancias", nos dice, sentenciosa y lúcidamente, Luis Alfredo Villalba cuando habla de su poesía, pero también de su mirada sobre el mundo. Esa mirada es la que —con el empeño que cualquier poeta dedica a sacar belleza del mundo actual— se muestra en su último libro de poemas, La gata en la ventana, que acaba de publicar Leo Libros y se presentó este jueves en Mendoza.

Villalba es un referente de entre los poetas de Mendoza. Lleva 65 años publicando libros, pero que la poesía siga siendo un género marginal no es culpa suya. Él asegura que lee a sus colegas coterráneos y confía en que ellos también. No sabemos cuán justificado puede estar ese parecer ante la abundancia de poetas que no leen otra cosa que lo que ellos mismos escriben. Pero, de seguro, Villalba es de los que merecen ser leídos.

Igualmente, poco le importa al autor de La muchacha del café, pues sigue escribiendo, y junto con la poesía también ha ido enhebrando una obra múltiple que tanto se expresa en un guion para una película como un espectáculo de la Fiesta de la Vendimia, en un relato o en una publicación de Facebook.

Cómo es La gata en la ventana, su nuevo libro

La gata en la ventana es tu nuevo libro de poemas. ¿Por qué título vamos ya y qué nos quiere sugerir ese título sobre los poemas que incluye el libro?

—Con La gata... he llegado a diez libros de poesía. El primero lo publiqué en 1962 y se llamaba Justificación de la piedra. En contra de lo que se suele decir el gato no es un animal doméstico y mantiene su carácter depredador. El perro y nosotros, sí. Somos obedientes y nos creemos libres. Nos han enajenado con mandatos a través de la naturalizacion de las cadenas. No hablamos, sino que somos hablados por nuestros amos, por el sistema de explotación. Y elijo la gata para representar mí rebeldía, porque las hembras me gustan más en su conciencia libertaria.

—Tu poesía abarca el intimismo y la mirada casi costumbrista, con la aparición de escenas cotidianas, con perfecta convivencia. ¿Cuáles son tus preocupaciones en cuanto a los temas y cuáles en cuanto a la forma, al lenguaje, en tus poemas?

—No existen la forma y el fondo como entes separados. Ni en el lenguaje cotidiano ni en la poesía. Cómo quería Susan Sontag estoy "contra la interpretación". La exégesis es un acto exterior a lo poético. La autora norteamericana prefería llamar "erótica" al acercamiento al arte en general y, en mí caso, a la poesía. La experiencia poética es un hecho de la vida, de la existencia que fluye. Separar la forma del contenido es creer que se puede conocer a un ser humano en una autopsia. De lo que no se puede hablar, es mejor callar. La poesía es un estado de conciencia particular, entre el sueño y la vigilia.

Los temas de la poesía de Luis Alfredo Villalba

—Sos un poeta de 86 años. ¿La edad y el tiempo se imponen a la hora de escribir o te parece que las tuyas son las mismas preocupaciones de siempre?

—Somos hijos de nuestra época. Nací en 1939, una semana después de que Hitler invadiera Polonia. Y durante mis primeros seis años de vida la palabra "perón" designaba a una variedad frutal. El devenir es un cambio constante y la identidad es una ilusión. He sido muchos y mis preocupaciones acompañan esas mutaciones. No hay amor, existencia o entorno social, en singular. La vida se burla de nuestras constancias.

—Nadie escribe desde el vacío. ¿Cómo calificarías tu postura (ideológica, política, filosófica) ante el mundo, desde la que esribís?

—No hay lenguaje sin anclas. Fui criado en el conservadurismo y la religión. Una visión casi ptolomeica del mundo y sus circunstancias. En mi adolescencia brotó un inconformismo difuso. Pero estaba claro que los mandamientos no eran para mí y que el orden social era hipócrita e injusto. El joven iracundo pasó por el existencialismo, el pensamiento zen, los manifiestos revolucionarios y una adhesión en los hechos a prácticas sociales en los sectores marginados. Esta práctica la he mantenido y mis ideas y mis sentimientos se apoyan en un cierto anarco-sindicalismo, sobre todo desde que lo conocí a Bayer.

Poesía como testimonio

—¿Se deja decir la realidad actual por la poesía?

—Si la poesía es testimonio (y creo que la mía lo es), se nutre y expresa en una mirada de lo que es la realidad y de lo que uno quiere que sea. Estamos viviendo la enésima crisis del capitalismo y de la pomposa civilización occidental. Solo que esta etapa parece más confusa. Los chinos tienen una maldición: "Que te toque vivir una época interesante". Y esta payasada cruel lo es. Lidiamos con y contra ella.

—La poesía se te ha impuesto en el último tiempo, pero también has sido narrador, guionista... ¿Siguen activas esas otras facetas?

—La poesía ha sido para mí el sustento permanente. Y fui un entusiasta cinéfilo hasta que en los últimos años pasé a la acción. He participado como guionista de largometrajes dirigidos por Juan Carlos Araya y Agostina Losso. Ante la inexistencia actual de géneros —salvo en el cine industrial— hemos experimentado en el ensayo poético y el documental. Me siento tan a gusto en la literatura como en el cine. De la palabra a la imagen. Con sus diferencias y similitudes. Y estoy trabajando en una novela situada en la Venecia del Quattrocento, durante el carnaval, mientras estudio italiano, un idioma exquisito que aprendí a amar con el cine de Fellini, Antonioni, Lina Wertmüller, Pasolini y tantos otros.

—Para terminar, ¿qué pensás de la actualidad de la poesía de Mendoza, del panorama del que también formás parte? ¿Hay buena poesía, la leen los lectores, se leen entre los poetas?

—Estoy en contacto permanente con la intensa actividad poética de los últimos años en Mendoza. Leo una poesía original y plena de inquietudes, de viejos y jóvenes. Un panorama variado y alentador. En cuanto a los lectores de poesía, salvo excepciones, no abundan. Pero eso ocurrió en todas las épocas. La poesía no es "entretenida", a diferencia de la novela y el cuento. Aunque hay lectores consecuentes y los autores nos leemos entre nosotros, con entusiasmo.

Luis Alfredo Villalba La gata en la ventana

Un poema de La gata en la ventana, de Luis Villalba

La noche invicta

.

Cuando el agobio llega

me refugio en los rincones de mi infancia

y si no basta

en los recovecos de la infancia de mis padres

y si no alcanza

en los escondrijos de la infancia

de mis abuelos viejos.

Cuando el agobio llega

me refugio en los rincones

de una caverna tapizada de huesos,

donde mi cuerpo, untado con grasas y raíces,

rodea una fogata y se cubre con las pieles

de otros animales tiesos.

Cuando los hielos se alejen con su agobio

por fin cerraré los ojos

y escucharé los rumores de la noche invicta.

-

(poema de La gata en la ventana, 2026)

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