5 de mayo de 2026 - 11:47

Tristeza en el mundo editorial: Ediciones de la Flor cierra tras el paso de la obra de Quino a Random House

Se conoció que este es el último año de actividad del emblemático sello editorial, que difundió la obra de Quino durante más de 50 años.

La despedida de Ediciones de la Flor, tras seis décadas de actividad, marca el fin de un catálogo que ayudó a definir el pulso crítico, irónico y profundamente humano de la literatura argentina contemporánea. Durante más de medio siglo, su nombre estuvo indisolublemente ligado a Quino y a otros clásicos como Rodolfo Walsh y Fontanarrosa.

“La noticia es exacta y los motivos son múltiples”, confirmó con sobriedad Kuki Miller, directora del sello, en diálogo con la agencia AFP. No hubo comunicado oficial ni despedida ampulosa en redes sociales. El final, en cambio, se filtró con una elocuencia silenciosa: un cartel en el stand de la editorial durante la 50ª edición de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, que se celebra entre el 23 de abril y el 11 de mayo. “Es nuestra última feria, y nuestro último año de actividad”, rezaba el texto, en una declaración tan escueta como definitiva.

La pérdida de derechos de la obra de Quino, entre otras causas

La explicación, sin embargo, excede lo circunstancial. En ese mismo mensaje, la editorial aludía a las transformaciones estructurales de la industria: los cambios tecnológicos, la concentración del mercado y las recurrentes crisis de la economía argentina. Pero el golpe decisivo fue otro, más íntimo y menos abstracto: la pérdida de sus autores más emblemáticos. En los últimos años, varios titulares de derechos optaron por otros caminos editoriales, en busca de mayor alcance y proyección regional.

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El punto de inflexión llegó en 2025, cuando los herederos de Joaquín Salvador Lavado decidieron trasladar la totalidad de su obra a Penguin Random House, una de las mayores corporaciones del sector a nivel global. La decisión, comprensible en términos de expansión comercial, resultó devastadora para una editorial cuya identidad había crecido a la par de ese universo creativo. “Lamentamos que, por decisión de sus sobrinos herederos, no podamos continuar cuidando su obra como lo hemos hecho desde que nos eligió como su casa”, habían expresado desde el sello el año pasado, en uno de sus escasos pronunciamientos públicos.

Fundada en 1966, Ediciones de la Flor comenzó a publicar las tiras de Mafalda en 1970. Desde entonces, sostuvo durante 55 años un ininterrumpido trabajo de edición que convirtió a la historieta en un fenómeno de larga duración: un verdadero “longseller” antes de que el término se instalara en la jerga editorial. Pero su catálogo fue mucho más que eso. Bajo su órbita convivieron las viñetas de Quino con la prosa incisiva de Rodolfo Walsh y el humor filoso de Roberto Fontanarrosa.

También fue la puerta de entrada en Argentina para obras fundamentales de la literatura universal, como "El nombre de la rosa", de Umberto Eco. Con el tiempo, muchos de esos títulos migraron hacia otros sellos, en una dinámica que refleja la creciente concentración del mercado global.

El caso de Mafalda resulta paradigmático. Publicada originalmente entre 1964 y 1973, la historieta nunca dejó de dialogar con su tiempo. Su vigencia, sostenida a través de reediciones constantes y nuevas generaciones de lectores, se proyecta ahora hacia otros lenguajes: en 2027, llegará a Netflix una adaptación animada dirigida por Juan José Campanella, ganador del Oscar, en un intento por reinscribir a la célebre niña en el ecosistema audiovisual contemporáneo.

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