El ámbito literario e intelectual hispanoamericano atraviesa horas de profunda agitación y controversia tras confirmarse la exclusión de la reconocida escritora argentina Ariana Harwicz del Festival Internacional de Literatura, Arte y Humanidades Cultur-AlH, encuentro que dio inicio este lunes en la ciudad de Granada, España, y que se extiende hasta el próximo 27 de septiembre.
La determinación, comunicada a la autora a escasos días del comienzo de las actividades por las organizadoras del encuentro, Ana Gallego Cuiñas y Patricia Escalona, ha desplazado por completo el foco estrictamente literario del evento para instalar un encendido debate sobre los límites de la libertad de expresión, las posturas ideológicas y los mecanismos de la denominada "cultura de la cancelación" en el ecosistema cultural contemporáneo.
La invitación a Ariana Harwicz
Harwicz, quien se desempeña además como Jurado de Honor del Premio Clarín Novela 2026, había sido oficialmente invitada y anunciada en el programa público del festival para integrar la conversación titulada “Oponerse al mundo”, prevista para el próximo 26 de septiembre.
Sin embargo, la polémica comenzó a gestarse previamente, cuando clubes de lectura conformados por estudiantes de la Universidad de Granada manifestaron su rechazo a trabajar y debatir sobre la obra de la narradora. El fundamento de dicho cuestionamiento no respondió a criterios artísticos o literarios, sino a razones de índole política: la autora ha expresado de forma reiterada su desacuerdo con el boicot cultural dirigido hacia artistas e intelectuales israelíes.
La tensión en el ámbito académico fue en aumento y la situación escaló formalmente con la intervención de la Red Universitaria para Palestina de Granada, organización que emitió un comunicado solicitando de manera explícita la exclusión de Harwicz de la nómina del festival.
Ante la repercusión de lo sucedido, el equipo de gobierno de la Universidad de Granada difundió un comunicado institucional aclarando que la resolución de apartar a la autora fue adoptada en forma directa por la dirección de Cultur-AlH, remarcando expresamente que la medida no había sido “adoptada, aprobada ni respaldada por el equipo de gobierno de la Universidad de Granada”.
No obstante, la propia dirección del certamen fundamentó la decisión de cancelar su presencia aduciendo que la medida se tomó tras el conflicto desatado con la comunidad universitaria y con el objetivo de preservar el normal desarrollo del festival.
La intervención diplomática argentina
El episodio adquirió un fuerte volumen institucional con la intervención del embajador argentino en España, Wenceslao Bunge Saravia, quien envió una carta formal dirigida al rector de la Universidad de Granada, Pedro Mercado Pacheco.
En la misiva, el diplomático manifestó su profunda preocupación por la marginación de la escritora y argumentó que la decisión de retirar a la autora de la grilla de actividades "resulta de suma preocupación en el marco de una universidad pública, donde debe primar la pluralidad de ideas, la libertad de expresión y el debate”.
En su presentación, Bunge Saravia enfatizó que el hecho reviste una entidad particular dada la naturaleza del ámbito académico donde se enmarca. El embajador consideró formalmente que “la exclusión de una escritora de una actividad –a la que había sido especialmente invitada por la organización y que estaba anunciada en el programa oficial del Festival– por razón de sus posiciones públicas, constituye un antecedente de especial gravedad que no puede naturalizarse”.
Asimismo, Bunge Saravia recordó que, si bien la Universidad de Granada no emitió una condena institucional ni prohibió expresamente la presencia de la autora, su rol como principal institución auspiciante del festival la involucra en las garantías del espacio.
Por ello, solicitó al rector que, conjuntamente con los coorganizadores de la cita literaria, “se arbitren los mecanismos necesarios que desagravien a la autora argentina y se restablezcan las garantías de no discriminación, de modo que este tipo de situaciones inaceptables no vuelvan a repetirse".
Los argumentos del rechazo
En forma paralela a las gestiones diplomáticas, la controversia sumó la voz de un nutrido grupo de escritores participantes del certamen. A través de una carta pública difundida masivamente en redes sociales, las autoras Rita Laura Segato, Lina Meruane, Sabina Urraca, Gabriela Wiener, María Fernanda Ampuero, Ángelo Néstore y Brenda Navarro reafirmaron su postura a favor del rechazo a la presencia de Harwicz en el evento.
En el comunicado, los firmantes acusaron abiertamente a la escritora argentina de negar "el genocidio que está llevando a cabo el Estado de Israel contra los palestinos", así como de injuriar "a quienes nos oponemos al proyecto de aniquilación de todo ese pueblo, expresado reiteradamente por miembros del Gobierno de Israel" y de avalar "el exterminio".
En su argumentación, los intelectuales manifestaron: "Consideramos que la libertad de expresión es un valor central de la vida en sociedad, pero dicha libertad tiene límites tipificados por la ley: la injuria, la difamación y la incitación al odio, entre otras". En ese sentido, expresaron que en los últimos años y en el actual contexto internacional, la novelista "no solo ha descrito la práctica pacífica del boicot antisionista como “ataque antisemita”, plegándose acríticamente a la posición del gobierno israelí de igualar la religión judía con la ideología colonialista”.
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Añadieron además una dura equiparación histórica: “Creemos que quienes niegan un genocidio, así como quienes antes negaron el holocausto judío, contribuyen a legitimar la negación del exterminio racista de todo un pueblo y se hacen políticamente cómplices de estos hechos”, advirtiendo que “ese negacionismo impide que la sociedad aborde el problema de una manera justa”.
No obstante, la nota de los autores incluyó un reparo hacia la gestión organizativa del evento, señalando: “Lamentamos que la organización del Festival no haya considerado antes la problemática posición de Harwicz y que, una vez confirmada su invitación, no le explicara, con la debida honestidad y el debido coraje, los motivos de esta cancelación”.
La voz de Ariana Harwicz y la denuncia de censura
Por su parte, Ariana Harwicz expresó en declaraciones periodísticas que este episodio no constituye un caso aislado en su carrera, recordando un antecedente reciente ligado a la Feria del Libro de Madrid. La autora sostuvo que advierte la existencia de un "vacío legal frente a cancelaciones de artistas judíos o vinculados de algún modo con el judaísmo", una zona gris que, según afirmó, permite recurrir a “argucias, eufemismos, modos de cancelarnos, de expulsarnos” sin incursionar en la ilegalidad.
Para Harwicz, la gravedad de lo sucedido en Granada radica en la secuencia de los hechos: no se trató de una falta de invitación inicial, sino de haber sido programada oficialmente para luego ser dada de baja a pocos días de la actividad. Detalló que, en una primera instancia, fue retirada de un club de lectura donde fue reemplazada por otra escritora, mientras se mantenía en pie una mesa de diálogo sobre “cambiar el mundo” y pensarlo, la cual finalmente también fue cancelada.
La ensayista manifestó su marcado interés por participar en espacios donde sea posible confrontar posiciones e intercambiar visiones con quienes piensan diferente. “No entiendo que haya un problema con la coexistencia”, afirmó al tiempo que advirtió que los certámenes culturales corren el riesgo de perder su razón de ser cuando se transforman en lugares donde los asistentes deben ajustarse a posiciones predeterminadas. En esa línea, remarcó que para permanecer en el circuito cultural hoy parece necesario someterse a “una especie de interrogatorio del terror” y limitar las expresiones a repetir aquello que el entorno espera escuchar.
Harwicz aclaró que su planteo va más allá de su caso particular y cuestionó la paulatina sistematización de estas prácticas. Recordó que ha mantenido una postura coherente a lo largo del tiempo frente a las proscripciones artísticas, habiéndose opuesto del mismo modo a la exclusión de creadores rusos tras la invasión a Ucrania. Lamentó finalmente que el clima en torno al festival haya desplazado el debate literario central, señalando que “hay un aire irrespirable que no permite casi pensar en esos festivales y se transforman en otra cosa, se desnaturalizan”, concluyendo con una frase que sintetiza su reclamo: “Lo que me obsesiona a mí es poder pensar con libertad”.