A continuación, cinco microrrelatos del comunicador social y escritor Mario Armando Ávila, enviados a la convocatoria de Los Andes.
El autor propone estos textos en los que el humor, lo sorpresivo del mundo cotidiano, y lo sugerido, destacan como principales rasgos.
A continuación, cinco microrrelatos del comunicador social y escritor Mario Armando Ávila, enviados a la convocatoria de Los Andes.
Intenté ser un tipo serio, pero no me salió. La gracia ante la desgracia es mi carta de presentación. Casi siempre funciona; si es con humor, vale doble. De esa forma desvío la atención de los defectos acentuados. Medio otorrinolaringológico: salvo por la garganta, lo demás es nariz y oídos.
Avanzo en las presentaciones formales no diciendo absolutamente nada importante y, si todo va bien, me pongo perpendicular. Eso sale solito. Escucho, pienso y sonrío. Si hay tiempo, contesto. Y así transcurro las tazas de café con leche.
Ella, en la primera taza, ya tenía mi perpendicularidad y mi atenta escucha. Además de una función de stand-up gratis de mi parte. Todo salió perfecto. El jugo no se volcó y yo prometí verla cuando la viera. Nos sembramos sin saber.
Tiempo después, nos florecimos a distancia. Con un afecto gardeliano, adivinándonos el parpadeo de las luces que a lo lejos nos marcaron el retorno. Sí, esas mismas que alumbraron con sus pálidos reflejos hondas horas de dolor. Y aunque ella no quiso el regreso, siempre se vuelve al próximo amor.
No hizo falta más que una sesión de mates nerviosos, un alfajor potente y una mesada alta y fría para que me revelara, en un texto secreto, el mapa a su corazón. Camino que solo conoce un cardiólogo del cual no tengo mayores detalles, ella y yo. Ahora que lo conozco, sin saber me convertí en el cuidador. Y me gusta porque este viajero, esta vez, detuvo su andar.
Y creo que, conmigo, Theophrastus Bombast von Hohenheim hubiese demostrado la correcta alquimia propuesta
Radios de todo tipo: valvulares, transistorizadas, digitales, analógicas, japonesas, chinas, nacionales, caseras. Reproductores mecánicos de tracción a sangre. Pequeños y grandes. De plástico, baquelita y madera. A pilas y corriente continua.
Libros de músicos, bandas, distintos géneros; fotográficos, de solo texto, con CDs y QR. Tapas duras y blandas. Grandes y pequeños. Dispersos y juntos.
Discos de vinilo por todos lados, géneros de todo tipo. Reediciones y de época. Simples y larga duración. Discos compactos por miles. MP3, Blu-ray, DVD, LaserDisc. Cassettes por cientos. Cintas de carrete abierto. Pen drives.
Plataformas digitales, gratuitas y pagas. Emisoras online.
Todo. Absolutamente todo en mi casa tiene que ver con la música.
Cuando llegaste a cantar, me di cuenta de que la casa estaba en silencio. Ahora, ella canta.
Esta vez entendí certeramente de qué se trata. Dejé de usar la cota de malla. Ya no hay peligro inminente. No soy más un temerario. Se fue la jaula de Faraday y entran señales en mí. Me muevo libre y sin ataduras ni armaduras. Puedo recostarme en tu pecho y sentir, por primera vez en mi vida, el latir de tu corazón: esa maquinita que tiene la historia más potente que jamás nadie me contó. Recibir tu abrazo tierno y fraternal. El cuidado genuino. El dar por dar.
Esta vez elijo estar. No te voy a soltar. No te quiero soltar. Sos la obra que elijo siempre contemplar. Mi museo de Bellas Artes personal. La arquitectura perfecta, la pared a tocar, la columna a abrazar. Sos la historia, los planos y la construcción sideral. La mujer que quiero tocar, aunque diga 'no tocar'.
Esta vez elijo la alegría y la risa. Las charlas. La cama con vos. Tu cuerpo y todo mi amor. Despertar en contacto, una ducha, el café y las pepas. Te elijo, amor de mi vida. Y espero que vos puedas, de alguna manera, mi intensidad soportar. Es la vida que se me sale por los poros cuando te veo y te vuelvo a abrazar.
El universo... Descubrí el universo cuando me descubrí a mí. Y me perdí en mi universo. Veo galaxias por todos lados y entiendo la insignificancia de la existencia. Somos tan diminutos universos: un puñado de células y un reguero de sueños.
Cuando me veo frente a frente en un espejo, en los ojos hay otro universo. Cuando te vi, frente a frente, me perdí de nuevo en el colosal universo de tu ojo derecho; lugar donde anida un planeta del que muy pocos sabemos. Otros saben por tus historias; yo, porque lo he descubierto.
Nada queda de mí en mi casa natal, ni mucho de ella en mi vida a estrenar. Los procesos tienen esa manía de empezar y terminar; esa maravilla de dejar y abandonar.
Transitamos la grilla gregoriana a vuelo rapaz, viendo qué es lo que de la vida podemos rapiñar. Y, entre tanto, todo comienza a cambiar. Cuestiones de procesos que comienzan a pestañear; ideas viejas que mueren en su luminoso caminar.
Nace desde el mar y viene a lavar todas las cenizas del volcán. Crea lo diverso y latente de nuestro infinito amar: nuestro universo particular. Y así, el proceso comienza a andar. Otro, de otro tiempo, de otro lugar.
El fantasma alimentado de nuestro trágico pesar ya puede pasar a retiro. Parido desde el núcleo mismo del sentir animal, se presenta y nos mueve como ficha de un juego colosal. Demasiadas primeras veces en un día como para no entender que es la gracia de una natividad para los días que nos quedan por andar.
Mario Armando Ávila es licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Cuyo y posgraduado en Gestión Cultural por la Universidad Nacional de Córdoba, actualmente se encuentra cursando el posgrado en Gestión, investigación y usos pedagógicos de archivos en la era digital de FLACSO. Mario, ha consolidado una destacada trayectoria radio, cine, televisión y gráfica. Es en el aire radial donde halla su esencia; allí juega con las palabras y se proyecta con autenticidad, labor que le ha valido numerosos premios y la proyección de sus trabajos audiovisuales en diversos países de habla hispana. En 2023 publicó su primer libro de textos Ella sabe para la editorial Autores Argentinos. Y ya tiene en proceso de edición dos libros más Presente y Amar es. En cuanto a textos académicos, ha finalizado el libro “El arte de contar con sonidos. Manual para la creación y análisis del documental sonoro” próximo a salir. En Radio Nacional Mendoza Quino encontró su lugar en el mundo. Mario se define fundamentalmente como padre de Clara y Astor, a quienes considera, sin dudarlo, el mayor y más trascendente mérito de su vida.