La provincia de Mendoza está sufriendo, en la actualidad, una de las crisis más importantes de su historia debido a la reducción de la oferta de su recurso hídrico, que proviene en su totalidad de la cordillera de los Andes.
La provincia de Mendoza está sufriendo, en la actualidad, una de las crisis más importantes de su historia debido a la reducción de la oferta de su recurso hídrico, que proviene en su totalidad de la cordillera de los Andes.
El caudal instantáneo promedio de la provincia, sumados los cinco ríos que la atraviesan además de los arroyos y vertientes es de aproximadamente 230 m3/s. Este caudal instantáneo se podría traducir en un volumen anual de aproximadamente 7.240 hm3/año. Si este volumen disponible promedio se lo divide por 1.700.000 habitantes se obtiene un volumen de oferta por habitante y por año de 4.250 m3/habitante/año.
Los organismos internacionales indican que cuando una región posee una oferta hídrica de 3.500 m3/habitante/año está bien dotada, teniendo en cuenta todos los consumos de agua de la sociedad, agua potable, uso industrial, ambiental y riego. En este caso, la provincia de Mendoza estaría bien provista. Los mismos organismos indican que cuando una sociedad tiene menos de 1.000 m3/hab/año, la población ingresa en el estrés hídrico poblacional y su desarrollo futuro está seriamente comprometido.
Este panorama optimista a nivel provincial se complica si se analiza la situación del río Mendoza y su oasis. Esta región tiene como oferta el agua del río, con un caudal promedio de 50 m3/s. Si a este caudal se lo transforma en volumen anual el resultado que se obtiene es de 1.575 hm3/año.
Si a este volumen se lo divide por la población del oasis, que es de 1.200.000 habitantes, la oferta se reduce a 1.312 m3/ hab/año. En 2012, el caudal promedio del río fue de solo 35 m3/seg, lo que significa una oferta hídrica por habitante de solo 918 m3/hab. año. En este caso la población ya está en estrés hídrico poblacional.
Tal como se observa, la oferta hídrica del oasis es completamente diferente a la provincial. Por otra parte, esta región tiene una superficie de 1.000 km2, la zona urbana e industrial ocupa 300 km2 y la zona agrícola, teniendo en cuenta la regada con agua superficial y subterránea, de aproximadamente 700 km2. Este oasis posee una longitud total de canales cercana a los 4.000 kilómetros entre canales primarios, secundarios, terciarios y cuaternarios, de los cuales solamente un 20% está impermeabilizado.
De ahí se deduce que las mayores pérdidas de agua se producen por la infiltración del agua en esta extensa red de canales de tierra y no por el riego agrícola, como tantas veces se ha repetido. Posee además unas 5.000 perforaciones, de las que unas 4.000 bombean agua subterránea. El acuífero tiene una capacidad de almacenaje de 50.000 hm3. Es importante además destacar que la zona regada por el río Mendoza produce el 80% del PBG de la provincia.
La situación es crítica teniendo en consideración la gran demanda de agua por parte del oasis. En los balances hídricos generados por el Centro Regional de Aguas Subterráneas del INA se ha encontrado que cuando el caudal del río Mendoza es el promedio, hay un déficit y este se cubre con el bombeo de agua subterránea. El volumen bombeado anualmente en esta circunstancia está entre los 20 y los 70 hm3 de agua. Cuando el año es seco, como el actual, se calcula que el bombeo del acuífero estará cercano a los 300 hm3.
La distribución del agua de riego para la agricultura está manejada por unos sesenta consorcios de usuarios, que administran la red terciaria y cuaternaria de riego. A su vez, estos consorcios de riego, llamados Inspecciones de Cauce, son coordinados por las Asociaciones de Usuarios, las que además de apoyar en el funcionamiento de la red secundaria, asesoran en aspectos contables, administrativos y jurídicos a las organizaciones de usuarios. Estos organismos administran el agua de la red, pero no están organizados para la realización de inversiones para mejorar la eficiencia de conducción de los canales.
Esta situación de pobreza en el manejo y abastecimiento de agua del oasis, se irá incrementando con el tiempo si no se toman medidas de política hídrica necesarias para modernizar el uso del recurso en el sector más importante de la provincia.
Entre las políticas a implementar se podrían destacar la presurización del uso del agua para agricultura, el correcto uso del suelo, la modernización de la administración del agua y el cuidado del acuífero subterráneo.
Presurización del uso del agua para la agricultura
Hasta este momento, la administración de las aguas, en términos generales, se realiza según la oferta. Esto significa que en forma administrativa se reparte en cabecera el caudal que en ese momento escurre por el río. Con ese caudal en cabecera se dotan los canales y a la toma de la finca regada llega la dotación que superó las pérdidas de la red de riego.
En la actualidad, en áreas presurizadas, la administración del agua de riego se realiza según la demanda. Esto significa que la dotación que llega a las fincas está de acuerdo con el proyecto de riego de la misma, época y láminas de riego necesarias para hortalizas o frutales, tipo de cultivo y manejo de técnicas propias de cada cultivo, como es la necesidad de generar estrés hídrico en ciertos momentos para mejorar la calidad del producto.
Uso del suelo
Debido a la gran suma de dinero necesaria para cambiar el manejo del agua destinada a la agricultura del oasis, será fundamental la aplicación con todo rigor de la Ley de Uso del Suelo. El motivo de esto será definir cuáles serán las zonas agrícolas y las urbano-industriales, de forma que un proyecto tan costoso no quede a poco andar aprisionado por el crecimiento urbano y desnaturalizado en su motivación principal.
Dentro de este punto será importante definir sectores en donde se construirán los estanques de acumulación del agua, a qué áreas se servirá, políticas de preservación del recurso y sistemas de control para alertar sobre los niveles del agua evitando sobrealimentación de las reservas.
Modernización de la administración del agua
La enorme inversión necesaria para producir la presurización del agua en el oasis, ya sea en la conducción de la red matriz, construcción de piletas de almacenaje y en la aplicación del agua al campo por medio de tuberías, requerirá de estrategias económicas, tanto del sector público como del privado. En la actualidad los organizaciones de usuarios desarrollan presupuestos para mantener la red de tierra con limpiezas anuales, más la distribución de agua por el movimiento de compuertas. La nueva organización deberá manejar plantas de bombeo, suministro de energía, entregar el agua a diversas superficies regadas con modernización y variación de dotaciones.
Acuífero subterráneo
El acuífero subterráneo del río Mendoza es la reserva más importante de agua que posee el oasis para prevenir problemas de oferta del recurso. Es por esta razón que hay que cuidar no solamente su recarga anual, sino también preservar su calidad. Es de fundamental importancia la discusión de un nuevo modelo de administración de las aguas de los oasis cultivados, frente a las posibilidades de que estos sectores entren en estrés hídrico poblacional, del que será muy difícil salir.
La década de los años ochenta y noventa fue muy importante en este aspecto, ya que una serie de países desarrollados organizaron modelos de administración para manejar el riego presurizado. Por ello existen varios modelos, tales como el de Francia, Italia, Australia, que deberían ser evaluados para producir localmente un proyecto que posibilite modernizar la administración del agua en los oasis bajo riego.
Si bien el manejo del agua, tal como se lo realiza en la actualidad, fue muy exitoso y permitió el desarrollo de una actividad agrícola, industrial y poblacional, la situación en estos momentos ha cambiado y nuestro oasis no puede ser manejado con pautas de una administración que tiene más de 120 años de antigüedad. Es fundamental el replanteo de un nuevo modelo administrativo que permita un uso eficiente del recurso, para que la zona pueda seguir su camino de prosperidad.