Es 1962 en Atenas. El relajado Chester MacFarland (Viggo Mortensen) y su joven pareja Colette (Kirsten Dunst) visitan la Acrópolis. En el paseo confunden a un estadounidense por un griego, Rydal (Oscar Isaac), un solitario estafador que se hace pasar por guía de turismo y los MacFarland terminan invitándolo a cenar para después entregarse a un ménage à trois. Sin embargo, aparece en el hotel un detective privado que amenaza Chester con una pistola y el asesinato toma su esperado lugar en la trama. La pareja tiene que escapar del país y Rydal parece ser el único salvoconducto.
Hace 13 años que no se estrenaba un largometraje basado en una novela de la escritora de suspenso Patricia Highsmith (1921-1992). La última vez que estuvimos cerca de su criatura más mediática, Tom Ripley, fue en “Ripley’s Game”, llevada al cine por Liliana Cavani en 2002, aunque en el país pasó directamente al DVD.
Ahora desembarca la adaptación de su octava novela, que no es menor pero sí menos conocida: “The two faces of january”, publicada en 1961, rebautizada de este lado del mundo como “De amor y dinero”.
Esta es la ópera prima del escritor iraní Hossein Amini, conocido en la industria del cine por recibir una nominación al Oscar por el guión de “Las alas de la paloma” de 1997 y por su trabajo con Nicolas Winding Refn en “Drive”.
En esta adaptación, el astuto Amini ha podido congeniar la elegancia formal de Hitchcock con el suspenso criminal de Highsmith, al estilo vieja escuela clásica.
Según las primeras reseñas, el realizador iraní parece haber quedado bien parado en este desafío de entrelazar la literatura con el cine con un estilo visual elegante a la usanza del ‘cinéma de qualité’ y el film noir.
La sensación de mostrar a los protagónicos constantemente en la cuerda floja y las tensiones tácticas de los tres lados del triángulo en un peligroso juego de apariencias, domina el relato de principio a fin.
El director no se olvida de que estamos moviéndonos con las reglas de Highsmith, una sagaz estratega en elaborar dinámicas interpersonales complejas en las que se enfatizan características freudeanas que le vienen como anillo al dedo al formato psico thriller hitchcockteano.
Recordemos de paso que Hitch ya había adaptado una novela de Highsmith en “Extraños en un tren”, de 1951.
El maestro del suspenso también está de alguna manera evocado en la música compuesta por el tres veces nominado al Oscar Alberto Iglesias, que irrumpe como un homenaje al compositor Bernard Herrmann, creador de la música de “Psicosis”, “Intriga internacional” y “Vértigo”. “De amor y dinero” se puede ver sólo en las salas del complejo Village del Mendoza Plaza Shopping.