19 de noviembre de 2014 - 00:00

Cornejo apela al pragmatismo y desafía a Cobos

Quiere formar una gran frente opositor en Mendoza, que incluya al PD, al PRO y al massismo para poder llevar las boletas de Macri y Massa en las presidenciales. El primer intento concertador será en Capital. De Marchi y Thomas se entusiasman pero tamb

El radicalismo nacional optó, el pasado lunes, por sostener su ideología y sacrificó en la misma decisión el pragmatismo electoral que algunos de sus principales referentes impulsaban para 2015.

En el encuentro que se realizó en San Fernando, unos 100 dirigentes de todo el país dieron la razón a Julio Cobos quien, junto a Ricardo Alfonsín, fueron a pedir que la UCR defienda UNEN, el espacio de centroizquierda conformado junto al socialismo, el GEN, la Coalición Cívica y otras fuerzas menores.

En esta compulsa, que se dio en términos cordiales pero no carentes de contrapuntos, salió perdiendo la posición de Ernesto Sanz y Gerardo Morales, quienes pidieron ampliar la estructura de alianzas hacia fuerzas de centro-derecha como el PRO y el Frente Renovador, que hoy aparecen en las encuestas mucho mejor posicionadas.

Cobos obtuvo, además, otro triunfo: logró que el documento de cinco puntos que todo el mundo rubricó en San Fernando expresara que el partido impulsará una fórmula presidencial encabezada por un radical en las PASO de UNEN y para las presidenciales del 25 de octubre.

Los que apostaban a que Cobos se bajara como lo hizo en 2011 por los obstáculos que le puso su partido y que Sanz aceptara ser vice de Mauricio Macri, perdieron.

Si se cumplen a rajatabla los cinco puntos convenidos, el radicalismo y sus socios de centro-izquierda rivalizarán con Macri y con Sergio Massa el año entrante y así la oposición llegará a las urnas dividida en, al menos, tres grandes fuerzas, un escenario inmejorable para el Frente para la Victoria que hoy está trabajando para ganar en primera vuelta arañando los 40 puntos -encolumnados detrás del bonaerense Daniel Scioli- y sacando más de 10 puntos de diferencia a cualquiera de los tres bloques opositores.

Aunque la UCR nacional decidió abrazarse a sus banderas históricas y no acordar con ninguna de las expresiones del peronismo ni tampoco con el PRO, la batalla entre ideología y pragmatismo quedó abierta en las provincias. Ésta también fue una decisión que emergió de San Fernando:

posibilitar que las UCR locales amplíen sus alianzas hacia la derecha o hacia la izquierda para permitir, a sus candidatos a gobernadores, ganarle al kirchnerismo.

El punto tercero del documento firmado el pasado lunes dice lo siguiente: “Las provincias -ejerciendo una autonomía concertada con el Comité Nacional- podrán realizar los acuerdos necesarios para apoyar a las candidaturas radicales a las gobernaciones, al Congreso de la Nación y a las intendencias”.

Esto dejó satisfechos a los pragmáticos como Oscar Aguad, de Córdoba, o José Cano, de Tucumán, quienes han sellado sus acuerdos con el PRO y con el Frente Renovador -respectivamente- ya que en ambos distritos las elecciones de cargos provinciales se realizan antes que las presidenciales.

En total son -hasta ahora- siete distritos en los que están confirmadas las elecciones desdobladas, con la posibilidad de que otros tres se anexen a este lote.

El problema lo tienen los dirigentes radicales con apetencias de poder que deberán ir a las urnas el mismo día que las elecciones nacionales, el 25 de octubre.

Éste es el caso del neo-massista Gerardo Morales, por ejemplo, y también del mendocino Alfredo Cornejo, quien espera construir un frente opositor en sus provincias que sume radicales y las restantes fuerzas no K (a excepción de la izquierda combativa).

La gran limitación que tendrán los Morales o los Cornejo es que el documento de San Fernando les fijó un límite: sólo podrán ir a las elecciones 
-repetimos: si son unificadas- con una boleta presidencial del Frente Amplio UNEN y no colgados también -como quieren- de las listas de Macri o Massa, que son las que les garantizan los votos necesarios para "llegar".

El concepto clave, en el citado punto tercero, es “autonomía concertada con el Comité Nacional” ya que indica que será el partido nacional el que deberá autorizar los acuerdos en las provincias. Pero como esto no fue escrito con una claridad inapelable, la puja por la supervivencia territorial de los radicales no quedó cerrada.

Será la Convención de la UCR, el máximo órgano partidario, la que resolverá todo a fin del verano (otra victoria de Cobos fue conseguir que Sanz aceptara convocarla, aunque no será tan rápido como él pretendía).

Hasta entonces, nada estará dicho en forma oficial. El dique de contención de los acuerdos de las UCR provinciales y otras fuerzas extra-UNEN en los distritos cuyas elecciones son unificadas lo deberán poner Cobos y los dirigentes que en San Fernando defendieron que el partido tenga un candidato presidencial.

Esto implicará, para el ex vicepresidente de Cristina Fernández, seguir deteriorando su relación con quien supo ser su principal armador político: Cornejo.

El ex gobernador no está dispuesto a permitir que mientras él recorre el país dando pelea como candidato a presidente, por abajo -en las provincias- dirigentes radicales inventen alquimias electorales para llevar también como candidato presidencial a Macri o a Massa. Sin embargo, es justamente en esto en lo que está trabajando Cornejo.

El intendente de Godoy Cruz sabe que Cobos es quien más mide como candidato presidencial en Mendoza y también como postulante a la Gobernación pero teme que si en las PASO el Frente Amplio UNEN realiza un papel pobre con respecto al Frente Renovador o al PRO -está seguro de que será así- el efecto Cobos se desinfle para octubre, que es cuando se definirá quién llegará al Sillón de San Martín.

De ahí que esté analizando construir un frente opositor que englobe también a los massistas y macristas mendocinos. “La Justicia electoral no puede negar a un frente electoral provincial llevar dos o tres candidatos a Presidente distintos si los integrantes de la alianza provincial tienen a nivel nacional diferentes postulantes”, cree el intendente de Godoy Cruz.

La idea seduce a los demócratas-macristas mendocinos y también a los peronistas disidentes que trabajan en Mendoza en favor de Massa.

El principal candidato a gobernador que tiene el PD-PRO, Omar De Marchi, está de acuerdo con la idea, aunque excluye de la misma al Frente Renovador (“es menemismo más kirchnerismo”, dice).

Como conoce con qué bueyes está arando, De Marchi recuerda a Cornejo lo que sucedió en 2011 cuando el lujanino y otros dirigentes del PD se reunieron con el entonces candidato a gobernador del radicalismo, Roberto Iglesias, a negociar un gran acuerdo que pudiera desplazar del poder al PJ pero por la poca flexibilidad -“generosidad”- de Iglesias todo naufragó.

En el PJ disidente hay dirigentes que quieren que Cornejo sea el candidato a gobernador del Frente Renovador. Claro que también necesitan y pretenden que el radical lleve la boleta de Massa presidente.

“Yo lo firmaría ya”, reconoce el ex diputado Enrique Thomas. Sin embargo, las conversaciones con Cornejo ni siquiera han comenzado. El intendente de Godoy Cruz maneja los órganos de conducción partidaria provinciales, de modo que podría empujar a la UCR mendocina a armar este acuerdo ampliado opositor, pero el riesgo de romper con Cobos y sus feligreses sería muy alto.

Además, luego tendría un segundo escollo: lograr que la UCR nacional autorice a los partidos provinciales llevar otros candidatos a presidente.

La primera batalla entre Cornejo y Cobos se dará en breve cuando el concejal a cargo de la intendencia de Capital, Rodolfo Suárez, busque -por consejo del godoicruceño- cerrar un acuerdo con el PD y el PRO en su departamento para las elecciones anticipadas a las que convocó para febrero y mayo.

Cobos no está dispuesto a apoyar este acuerdo transversal porque sabe que si lo permite en un municipio, después no tendrá cómo frenar la avanzada en su propia provincia y defender su posición en la UCR nacional.

El justicialismo mendocino, que analiza cada paso de la novela radical para definir su estrategia y el cronograma electoral, nunca pensó que sería justamente Cobos, el gran “cuco”, quien pondría límites a los planes de Cornejo de monopolizar la oferta electoral opositora.

En definitiva, si el intendente se sale con la suya, serán pocas las chances del partido de gobierno que sabe, por teoría y por praxis, que para conservar el poder hay que dividir a los rivales hasta atomizarlos.

Mario Fiore - [email protected] Corresponsalía Buenos Aires

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