Los planteos son claros. YPF no participó de la licitación de áreas petroleras del jueves no por desinterés, sino porque pretende que se discuta el modelo de gestión que expresan las empresas provinciales de energía. A su vez, las provincias productoras de hidrocarburos no acceden a esa exigencia de la petrolera estatal porque se refugian en el precepto constitucional que les otorga la potestad sobre los recursos.
Este aspecto a YPF no le disgusta, porque de lo contrario estaría alterando el espíritu de la Constitución Nacional, pero prefiere que exista uniformidad de criterio entre los Estados productores, debido a que "trabaja para que grandes inversiones de importantes petroleras internacionales lleguen al país y a cada territorio provincial para lograr la recuperación energética y el autoabastecimiento" del país, según el comunicado difundido con posterioridad al acto licitatorio en el que no se presentó.
Realmente, las actitudes han cambiado. El ejemplo de esta licitación de áreas petroleras va demostrando que lentamente los gobernadores justicialistas y los que son aliados del kirchnerismo nacional van perdiendo el miedo a un modelo político hegemónico y dominante.
El kirchnerismo está terminando su ciclo en el poder y la retirada incluye la pérdida del temor que las representaciones institucionales tuvieron a su estilo autoritario y confrontativo.
Es lo que ocurre con la Justicia, que en sólo una semana se despachó con decisiones certeras: quedó tambaleante el criticable acuerdo con Irán por la investigación del atentado a la AMIA; fue puesto al borde de su alejamiento del cargo, por lo menos temporario, el vicepresidente Boudou y se involucró en la investigación de la firma del acuerdo entre YPF y Chevron por parte de la Presidenta de la Nación.
Volviendo al caso de las exigencias de YPF con las provincias productoras, en el justicialismo mendocino desligan al Ejecutivo nacional de la controvertida situación generada y atribuyen a decisiones del CEO de YPF, Miguel Galuccio, la responsabilidad por lo sucedido el jueves. En otras circunstancias nadie hubiera dudado un instante en contemplar que "Galuccio es Cristina", como más de una vez se insinuó desde el poder para justificar respeto irrestricto a las decisiones del jerarquizado profesional.
El vicegobernador Ciurca, referente de uno de los sectores internos más fuertes del PJ, dio respaldo partidario a la decisión del gobierno de Francisco Pérez. Sostuvo ayer que el Gobernador se allanó a todos los plazos que pidió YPF. "Lo único que priorizamos fue defender los intereses de Mendoza. No podíamos hacer otra cosa que estar en sintonía con Neuquén y Chubut", destacó. Agregó que no cayó bien una suerte de ninguneo de la petrolera al director por Mendoza, Omar Félix.
Saben en el peronismo que el momento político actual no es propicio para jugar a ciegas a favor de los intereses del Gobierno nacional, intereses que se pueden traducir, en este caso puntual, en la estrategia de Galuccio para fortalecer la capacidad de abastecimiento de la Argentina. En ese sentido, y respondiendo a ese objetivo, mucho se habla ya de que desde YPF se tienda a la "desprovincialización" de los recursos energéticos. La capacidad de inversión de las empresas que se presentaron siempre es una incógnita y eso en la petrolera nacional lo tienen en cuenta.
Los tiempos políticos actuales y las perspectivas electorales que ya comienzan a vislumbrarse para 2015 hacen que muchos de los que en su momento juraron lealtad a muerte con el kirchnerismo gobernante ahora piensen en la necesidad de priorizar los intereses de su patria chica. El capitán de una nave debe corregir el rumbo cuando la tormenta hace frente y no existen muchas posibilidades de traspasarla. Ésta parece ser, de algún modo, la idea de Pérez y otros gobernadores oficialistas.
