Aunque la demanda de empleo y de prestación de servicios por parte del sector minero en Mendoza ha sido acotada, por la etapa en la que se encuentra el desarrollo de la actividad, se entiende que, a medida que se vaya avanzando en la exploración y se llegue a las etapas de construcción y explotación se necesitará tanto de personal capacitado como de empresas que puedan proveer servicios a las mineras.
Capacitación y capacidad instalada
Fabián Solís, presidente de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de Mendoza (Asinmet), detalló que, en el centro de formación de la entidad, que forma parte del Centro Tecnológico Metalúrgico de Cuyo, están capacitando al recurso humano para asistir a la industria, entendiendo que habrá mayor demanda tanto desde el sector minero como el petrolero.
“Hace varios años que venimos con esas formaciones. En 2024 se hizo algo muy grande y este año queremos duplicar, como mínimo, la cantidad de cursos y de personas que van a pasar por aquí”, indicó.
Por el momento, precisó, hay unas 50 empresas mendocinas que prestan servicios a proyectos mineros en Catamarca, Jujuy y Salta, por lo que “la ‘expertise’ metalúrgica para abordar grandes proyectos mineros en Mendoza ya la tenemos, y la tenemos muy bien desarrollada”. Añadió que esto también responde a que las compañías locales trabajan para el sector energético y del oil & gas.
Solís comentó que están realizando un relevamiento entre los asociados para entender las capacidades y las potencialidades que tienen las empresas locales. También están buscando financiamiento para adecuar las infraestructuras, incorporar tecnología y certificar normas, para que las empresas puedan prestarles servicios a grandes proyectos que ya hoy se están ejecutando.
Laureano Manso, vicepresidente de Industria de la FEM (Federación Económica de Mendoza) y de la Cámara de Servicios Mineros de Mendoza, opinó que en la provincia hay una capacidad importante en muchos sectores y que, de hecho, cuando varias empresas empezaron a trabajar para Potasio Río Colorado les sorprendió cómo pudieron responder.
No obstante, consideró que van a tener que prepararse para lo que viene y entender que esta primera etapa es una curva de aprendizaje, por lo que se empezarán a detectar falencias y será una oportunidad para abordar aquello que se necesita mejorar. También expresó que hay compañías mendocinas que tienen experiencia en el sector minero, por trabajar en otras provincias.
Formación
El Insutec (Instituto Superior Tecnológico) fue fundado en 2003 y comenzó sus actividades con la Tecnicatura Superior en Minería, para seguir sumando propuestas educativas, como las tecnicaturas superiores en Higiene y Seguridad Laboral, y en Petróleo y Gas. Pablo Aceña, rector de la institución de gestión estatal, explicó que, a partir de la aprobación de la ley 7.722 la matrícula de la primera carrera cayó sustancialmente, pero que la decisión del Gobierno provincial fue sostenerla.
Señaló que la realidad ha cambiado sustancialmente y que todas las carreras, por estar vinculadas a la industria -también hay tecnicaturas en Obras Viales, en Energías Renovables, en Metalmecánica (articulada con el Colegio Pablo Nogués) y en Servicios Básicos y Construcciones Livianas-, están teniendo m cho más auge y la cantidad de inscriptos en ambas sedes, Ciudad y Rivadavia, ha crecido exponencialmente.
Subrayó que la coyuntura aporta, pero también hicieron difusión en las escuelas secundarias. Y que la salida laboral suele ser el principal motivo de decisión, ya que son carreras con mucha demanda y el instituto ofrece prácticas profesionales, por lo que muchas veces los alumnos consiguen trabajo antes de terminar los estudios. Incluso, se ofrece un sistema híbrido, virtual sincrónico y asincrónico, en el caso de que el estudiante se vaya a otra provincia, como suele suceder en el sector petrolero, para que no pierda la trayectoria académica.
En cuanto a la tecnicatura en Minería, Aceña consideró que el incremento en la matrícula responde a que, hasta ahora, en Mendoza se trabajaba con rocas de aplicación y poco más, por lo que muchos egresados se iban al sur o al norte del país, donde el litio generó bastante demanda. Opinó que el impulso que le ha dado el Gobierno provincial a la actividad minera ha favorecido la decisión de los jóvenes, además del trabajo que hacen desde el sector académico para desmitificar el impacto ambiental negativo.
“Tenemos la intención de formar futuros profesionales con fuerte conciencia ambiental y social. La sostenibilidad tiene que ser parte de la formación”, resaltó el rector del Insutec y añadió que esto está presente en todas las tecnicaturas que dictan.
Pese al trabajo que realizan, expresó sus dudas sobre si el mercado laboral actual está preparado para responder a la demanda en caso de que la minería se expanda como se ha proyectado. Por eso, están armando formaciones más cortas, para poder dar una respuesta rápida, en conjunto con la Dirección de Minería, como capacitaciones para auxiliar perforista (que puede acompañar el proceso de extracción de muestras).
Por otra parte, están analizando capacitaciones en conjunto con otros institutos de capacitación superior, como el Istecc (Instituto Superior Técnico de Estudios Económicos de Cuyo), que ofrece formaciones en gestión y normas de calidad.
Especialización
La geóloga y docente Marita Ahumada enumeró que, además de la tecnicatura superior en Minería del Insutec, hay otra en Malargüe y también una secundaria en ese departamento de la que los estudiantes egresan como Técnicos mineros.
Resaltó que la Facultad de Ciencias Naturales de la UBA tiene una especialización en Geología minera y que la Facultad de Ciencias Económicas de la misma universidad está por empezar a dictar una diplomatura en Gestión de la industria minera sostenible. Consideró que es importante empezar a incluir estas otras miradas, como también el cambio social que se está produciendo. Es que, planteó, la industria requiere de técnicos químicos, agrimensores, geólogos, y se necesita hacer mayor divulgación de la oferta educativa vinculada a la actividad.
Por otra parte, aportó que, de modo indirecto, demanda diversos profesionales, que tendrán que especializarse, como abogados, que deben estudiar la legislación específica -minera y ambiental-; contadores, que también deben capacitarse; y programadores, entre otros.
Pero destacó que se necesitan personas con oficios, como cocineros que prestan el servicio de catering a las empresas y para ello trabajan en conjunto con nutricionistas para adaptar los menús a las necesidades nutricionales de zonas de alta montaña o mucho frío, al alto desgaste físico, etc.
Además de la especialización para poder prestar servicios al sector, también se da mucho valor a las habilidades blandas porque, en general, se vive 20 días con personas que no se conoce previamente, con las que se comparte las 24 horas y se enfrentan las repercusiones emocionales del desarraigo.