16 de enero de 2020 - 00:00

Cómo se activa la economía - Por Arnold Rubén Simoni

Comencemos por el principio, ¿qué es activar?

Activar, para la Real Academia Española es avivar, acelerar.

Entonces, si queremos avivar la economía es porque está muerta, es decir, está sin vida, poco activa, marchita.

Ahora el segundo término: ¿Qué es economía?

Economía es intercambios, transacciones de bienes y servicios por otros bienes y servicios y su aceleración determina el estado de bienestar social de una colectividad.

En consecuencia, si queremos activar la economía primero debemos averiguar por qué está muerta, marchita, inactiva, para atacar la causa, única forma de solucionar correcta y definitivamente la cuestión.

Conforme los conceptos expuestos la ausencia de actividad económica se debe a la ausencia de intercambios, de transacciones de bienes y servicios por otros bienes y servicios.

Averigüemos ahora que requieren los intercambios.

En primer lugar la necesidad de los bienes y/o servicios a transar (físicos, financieros, monetarios, inmateriales, espirituales, derechos, obligaciones, etc.), en segundo lugar que ambas partes consideren conveniente y beneficiosa la transacción y en tercer lugar que las reglamentaciones y gravámenes no sean tales, que traben o impidan el trueque.

La necesidad es una condición humana, no requiere intervención.

En cuanto a que ambas partes consideran que se benefician con la operación, se debe a una ley natural económica: el valor es subjetivo. La importancia de los bienes económicos es variable porque es subjetiva. Depende de la apreciación de la necesidad por cada uno. Lo que permite que ambas partes consideren beneficiosa la operación.

En tercer lugar se requiere para acelerar la economía, evitar las reglamentaciones superfluas y reducir los gravámenes a su mínima expresión.

Las reglamentaciones innecesarias, superfluas traban, o impiden los trueques

Los impuestos también traban o impiden y reducen los intercambios y la actividad productiva porque disminuyen el beneficio y por lo tanto, el incentivo para transar y producir.

Indudablemente la economía política es real, son intercambios, favorecidos o perjudicados por el medio que facilita la transacción que es la moneda.

La moneda es un bien económico, porque es útil, creado por el hombre para evitar el trueque.

Se favorece la transacción cuando la moneda es sana, es decir, tiene un valor constante; no está enferma, no contagia inflación: aumento de los precios de los demás bienes y servicios.

Cuando la moneda está sana, es de valor constante, inspira confianza, favorece y activa los intercambios, mientras que cuando está enferma perjudica, traba y evita las transacciones. Desactiva la economía.

En consecuencia, en primer lugar para activar seriamente la economía se debe sanar la moneda.

Sanar la moneda significa mantener constante su valor para poder volver a utilizarla en la misma condición adquirida, que sucede cuando no cambian todos los precios de los demás bienes y servicios.

Cuando todos los precios de bienes y servicios están cambiando, no cabe la menor duda que la moneda está enferma.

Por lo tanto, la primera acción para activar la economía es sanar la moneda.

Sanar la moneda significa mantener constante su valor, y para ello, simplemente, no emitir.

Para no emitir moneda el gasto público (el término incluye inversiones, interés, obras, etc.), técnicamente erogaciones, no debe superar los recursos.

Observamos que la economía no se activa con intención, sino con medidas reales que no son financieras ni intervenciones de mercado.

Después serán conveniente otras medidas, tales que favorezcan el equilibro de todos los factores económicos, porque el equilibrio es la condición indispensable que permite estabilidad y la estabilidad es seguridad presente y futura y condición requerida por la actividad económica.

En conclusión, para activar y acelerar la economía, es indispensable en primer lugar reducir el gasto público, cualquier otra medida es ineficaz y puede ser perjudicial.

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