Cómo estabilizar los rindes de papa

Un estudio del INTA muestra que el riego en esta hortaliza se ha convertido en un factor determinante a la hora de mejorar los rendimientos por hectárea.

Debido a su escaso desarrollo radicular, la papa requiere un cuidadoso manejo del agua, que evite tanto las deficiencias como los excesos. La campaña se acerca a la mitad con el pronóstico de un año neutro en cuanto a la oscilación climática de El Niño y, para maximizar el rendimiento y la calidad del cultivo, el productor debería poner especial dedicación al riego, como complemento estratégico, indica la publicación INTA informa.

Uno de los principales factores que afecta el crecimiento de la papa es la tendencia a cerrar sus estomas -poros de las hojas- en respuesta a deficiencias de agua, aun cuando éstas sean leves. Ante la escasez hídrica, esos poros se cierran para evitar la pérdida de agua, señala un artículo de la publicación.

“Estos períodos de estrés hídrico pueden reducir notablemente el rendimiento y la calidad”, indicó Marcelo Huarte, referente nacional del cultivo de papa del INTA. Para evitar esto, explicó que “en el sudeste bonaerense se riega en forma suplementaria para corregir períodos cortos de estrés” a partir del inicio de la formación de los tubérculos, etapa conocida como tuberización.

Como todo proceso de multiplicación y agrandamiento celular, característico de la formación de los tubérculos, el agua es un requerimiento esencial para el transporte de los nutrientes y la constitución de las células. Si en ese momento el contenido de agua del suelo está por debajo del 50% de la capacidad de campo por más de dos días, la planta de papa -tubérculo cuya composición es agua en un 80%- no puede crecer en todo su potencial.

Finalizado el crecimiento y llenado de los tubérculos el agua no es necesaria y, por lo tanto, el riego aplicado es tardío. Las plantas de papa, que en crecimiento son verdes, cuando finalizan ese proceso y se transportan los hidratos de carbono al tubérculo, cambian su color hacia el amarillo, lo cual indica que está llegando a la madurez.

“Muchos productores comienzan a regar muy tarde, después del inicio de la tuberización y muchos riegan cuando la planta no lo necesita, es decir cuando ya está amarillando”, señaló el especialista.

Por otra parte, los criterios de eficiencia y conservación del agua en calidad y cantidad originales implican tomar en cuenta la aplicación de agroquímicos para el control de plagas, enfermedades y malezas vehiculizadas en el riego. Ésta debe hacerse en tiempo y forma, es decir, aplicar el agroquímico correcto y en la dosis adecuada.

La correcta aplicación tiene en cuenta también la calidad del agua -pH y dureza-, la mezcla con otros agroquímicos que deben ser compatibles, la cobertura de la planta con una adecuada densidad de gotas, el uso de adherentes y tensioactivos, entre otros aspectos.

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