27 de abril de 2013 - 21:39

Cómo desperdiciamos la pausa

Desde la gran recesión de 2008, estadounidenses, europeos y las otras grandes potencias pudieron concentrarse casi por entero en sanear sus economías, sin preocuparse por una guerra global que barriera con la frágil recuperación económica. Hablando en tér

Sí, es verdad: es terrible desperdiciar una crisis. Pero también es terrible desperdiciar una “pausa” y ahora que veo al mundo actual me pregunto si es eso precisamente lo que acabamos de hacer. Desperdiciamos cinco años de suspensión de geopolítica y si no nos avivamos y reorganizamos como país -y si los chinos, los rusos y los europeos no hacen otro tanto- todos vamos a lamentarlo profundamente.

Piense en el relativo lujo de que hemos disfrutado desde que atacó la gran recesión en 2008. Los estadounidenses, los europeos y las otras grandes potencias del mundo pudimos concentrarnos casi por entero a sanear nuestra economía, sin tener que preocuparnos por una guerra de altura o un conflicto que sacudiera al globo y que barriera con nuestra frágil recuperación económica o requiriera un amplio gasto en defensa. Hablando en términos relativos, el mundo en los últimos cinco años tuvo una pausa geopolítica.

Pero ahora, doquiera que posemos la mirada, vemos diferentes actores con la punta de los pies en la línea, al parecer puestos y dispuestos, y aun ansiosos de cruzar los límites. El niño rey de Corea del Norte, Kim Jong-un, que parece totalmente desconectado, ordenó que sus fuerzas de cohetes estratégicos estén en espera, listas para atacar blancos en Estados Unidos y Corea del Sur en cualquier momento.

Y es por eso que ahora vemos a los surcoreanos preguntarse en voz alta si deben de quedarse atrás de la raya en lugar de construir su propia bomba nuclear. Irán también se está acercando a pasos firmes a una combinación similar de arma nuclear casera y sistema de lanzamiento, y hasta ahora ninguna sanción ha disuadido a Teherán de que lo haga.

Mientras tanto, Egipto se está quedando sin dinero para comprar pan para su pueblo y está peligrosamente cerca de cruzar la línea y caer en la condición de Estado quebrado, cosa que desestabilizaría a la región entera.

Al mismo tiempo, el dirigente enloquecido de Siria, Bashar Al Assad, cuando se le dio a elegir entre “gobernar o arruinar”, eligió arruinar a su país que ya se está acercando al colapso, suscitando la perspectiva de que las milicias yihadistas revuelvan los escombros para obtener armas químicas y avanzados misiles antiaéreos, sin supervisión de ningún adulto.

Por último, los Estados rescatados de la Zona Euro tuvieron que rescatar a Chipre-un rescate a cargo de los rescatados- lo que hace que nos preguntemos cuántos rescates más le quedan a la Unión Europea.

Quizá se pueda rescatar a Chipre y su pueblo acepte la tonsura de sus cuentas bancarias, pero estamos a una delgada línea de distancia de que los españoles un buen día se despierten y se pregunten por qué deben de conservar su dinero en euros en los bancos, cuando existe una posibilidad muy real de que les apliquen un corte similar.

A Warren Buffett le gusta decir que si vamos pasando enfrente de un banco y vemos que hay una larga fila, más vale que nos metamos en ella. Es terrible perderse de una embestida contra un banco.

Si se cruza cualquiera de esas líneas, ya no digamos si se cruzan todas, lamentaremos el día en que no aprovechamos estos últimos cinco años para hacer más resistente a nuestra economía. Después de todo, en los deportes, las pausas sirven para recuperar el aliento, tratar de captar qué es eso que se nos viene encima a gran velocidad, averiguar qué ha estado dando resultado y qué no, diseñar un plan para ganar el juego y después colaborar en su ejecución.

Los historiadores del futuro se preguntarán por qué los estadounidenses no pudieron ponerse de acuerdo en una inversión de infraestructura razonable de corto plazo -para mejorar su país con dinero barato- aunada a un paquete de reformas fiscales y reducciones de gastos de largo plazo, escalonadas gradualmente conforme mejorara la economía, para tener una hoja de balance mucho más sólida a la hora de tener que sobrevivir tormentas geopolíticas.

Ahora vamos en un auto sin parachoques ni llanta de repuesto, precisamente cuando el mundo parece dispuesto a convertirse en un concurso de demoliciones (felicitaciones al presidente Barack Obama por insistir en la Gran Negociación. ¿Estarán los republicanos a la altura?).

Pero los historiadores también le preguntarán a China: ¿Qué estabas pensando? ¿Cuándo te darás cuenta de que lo que es malo para Estados Unidos no necesariamente es bueno para ti? ¿Se necesitará que Corea del Sur, Japón, Vietnam y Taiwán obtengan armas nucleares? China controla el combustible y los alimentos que van a Corea del Norte. Podría ponerle fin a la locura que ocurre ahí en el momento que quisiera, suspendiendo el abasto de combustible y alimentos y abriendo sus puertas a los refugiados. Sí, a Pekín le preocupa una Corea unificada y nuclearizada, así como la oleada de refugiados, pero Estados Unidos podría ayudar a que hubiera una Corea reunificada y no nuclearizada y a manejar a los refugiados.

Además está el presidente de Rusia, Vladimir Putin, el hombre que nació en tercera base y piensa que conectó un triple juego pues su país tiene mucho petróleo y gas. Negarse a apaciguar a Assad en Siria, en lugar de ponerse duro con él, en el mejor de los casos lo que provocaría sería que la próxima generación de dirigentes sirios estaría alejada de Rusia.

Pero en el peor de los casos, Siria se convertiría en un nuevo Afganistán. ¿Los rusos realmente creen que consentir al programa nuclear encubierto de Irán, para mortificar a Estados Unidos, no será algo que los acose cuando haya un régimen islamista con el arma atómica en sus fronteras?

En muchos sentidos, Rusia y China son más irresponsables que Estados Unidos. Los estadounidenses necesitan ser más resistentes, pero no lo son. Son miopes. Pero ellos están siendo definitivamente nocivos.

El resultado neto es que algún día miraremos para atrás y desearemos haber usado más sabiamente esta pausa en los contagios geopolíticos globales. Espero que los historiadores no digan que tuvimos suerte durante cinco años y que después esa suerte se acabó.

LAS MAS LEIDAS