Cómo combatir la polilla de la vid

Especialista español sugiere reforzar la lucha en uvas de mesa, expuestas a mayor daño comercial.

La utilización del sistema de liberación de feromonas de confusión sexual, combinada con aplicaciones de productos químicos de síntesis, podría bajar a niveles prácticamente inapreciables la presencia de la polilla del racimo de la vid.

Pero hay que atender especialmente las recomendaciones técnicas sobre los procedimientos de manejo porque, eventuales errores de implementación, podrían disminuir drásticamente la eficacia de un sistema cuyo costo, dicho sea de paso, será más o menos accesible según el rendimiento del cultivo y el destino comercial del producto.

Estas definiciones se desprenden del diálogo que mantuvo Fincas con Alfonso Lucas Espadas, ingeniero técnico agrícola español que disertó en Mendoza esta semana. El profesional pertenece al Servicio de Sanidad Vegetal de la Comunidad Autónoma de Murcia, donde es técnico de Gestión de Plagas, con amplia experiencia en el estudio de la polilla de la vid y sus métodos de control.

La presencia del especialista español en Mendoza fue promovida por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria, que convocó a productores, técnicos y estudiantes en sendas reuniones realizadas en el INV y en la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Cuyo, como parte de las acciones de asistencia técnica previstas por el Programa Nacional de Prevención y Erradicación de Lobesia botrana, que lleva adelante el Senasa (con el apoyo, en Mendoza, del Iscamen) con el objetivo de, primero, evitar su dispersión y, finalmente, erradicarla.

Espadas señala, en principio, que “es una plaga que debe ser conocida por los productores, por lo que, aquí, la gran labor es lograr convencerlos para que la conozcan; que sepan cómo se comporta y saber cuándo hay que intervenir, para ser lo más eficaz posible”.

“Confío en que el programa que tiene establecido el Senasa acá para erradicar la plaga va a funcionar -dice el investigador extranjero-, pero deben saber que si no lo consiguen tampoco será un fracaso, porque habrán aprendido a manejar una plaga con la que se puede convivir sin tener una pérdida económica importante”.

Costo-beneficio

En Murcia utilizan básicamente feromonas de confusión sexual (para confundir al macho que anda en busca de hembras). El especialista admite que los precios que obtiene el productor por las uvas de mesa permiten reducir sensiblemente el costo relativo de un sistema que, inevitablemente, deben aplicar. Porque sus compradores (exportan al resto de Europa casi el 90% de la producción de esa fruta) exigen que las uvas no tengan residuos de agroquímicos, y “sólo el uso de feromonas de confusión sexual (apoyada -en este caso- por tratamientos con Bacillus thuringiensis, una bacteria que habita en el suelo), garantiza esas condiciones”.

En el caso de uvas para vinificar “el problema es diferente; no hay tanta exigencia en cuanto a la presencia de polilla, pero sí en relación con la presencia de residuos de agroquímicos de síntesis, que podrían luego estar presentes en los vinos”. En la cuarta parte de la superficie ocupada en esa región española con vides para vinificar, utilizan la técnica de confusión sexual; “y no se utiliza más porque es bastante costosa para la economía de ese cultivo”.

Aclara que “el que emplea este sistema, lo hace en el 100% de la superficie implantada, y el resto lo irá incorporando a medida que los rendimientos del cultivo se adapte a los costos”. Estima que (considerando siempre la realidad comercial de los productores murcianos) los números se empiezan a equilibrar a partir de rendimientos que superen holgadamente los 2.500 kilos por hectárea.

Para ponerlo en cifras concretas, Espadas detalla que el costo del sistema, para el viticultor murciano, es de 120 euros por hectárea. Lo considera “muy barato”, en relación con el rendimiento, para el cultivo de uvas de mesa. “El agricultor lo pone sin dudar, porque logra una eficacia muy alta, a un costo similar al de un tratamiento químico”, pero en el caso del viñedo para vinificar “el problema está en la baja producción y el precio al que finalmente se vende la uva a la bodega, que suele ser muy bajo”. Precisa que un productor puede recibir, “por un kilo de uva para vinificar, entre 18 y 20 céntimos de euro por kilo; mientras que la uva para consumo en fresco puede estar en torno a 1 euro por kilo”.

De todos modos, aclara que si sólo se hiciera una aplicación de un agroquímico para esta plaga, el costo podría ser un poco menor que el de la confusión; “pero si se tienen que hacer dos aplicaciones, con cualquiera de los productos existentes en el mercado, va a ser más caro que aplicar feromonas”.

Adecuado manejo

Aunque no lo cree suficiente para hacer que la plaga desaparezca, el especialista español asegura que la utilización del sistema de liberación de feromonas de confusión sexual permite bajar el daño a niveles casi inapreciables. Revela que, en parcelas experimentales donde no se utilizó el sistema, se registró un nivel de presencia de la polilla entre 6 y 8 veces mayor que en aquellas donde estaba instalado.

De todos modos, advierte que es muy sensible a posibles errores de manejo. Por eso señala como recomendable, en primer lugar, colocar los difusores de feromonas antes de que comience el vuelo de la polilla (esto coincide con el inicio de la brotación de la vid), para que, cuando emerjan los primeros machos, ya haya feromona flotando en el ambiente, para confundirlos.”Si esperamos a colocarlos cuando ya esté volando la plaga, no habremos evitado el apareamiento”.

Por otra parte, remarca la importancia de “hacer una distribución homogénea, de acuerdo a lo que recomienda la empresa proveedora o el técnico asesor”. Para eso, hay que conocer con mucha precisión el marco de plantación del cultivo, para evitar errores en el cálculo de los difusores que serán necesarios para esa distribución adecuada.

Asimismo, recomienda colocar los difusores siempre a la sombra. No deben quedar expuestos al sol, sino donde se sepa que a las dos o tres semanas la brotación les va a hacer sombra, porque el sol es el factor que modifica la velocidad de difusión del producto. Finalmente, dice que hay que respetar las recomendaciones de los técnicos cuando sea necesario reforzar la densidad de difusores en un sector determinado, cuando (por ejemplo) haya parcelas vecinas que puedan causar conflicto.

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