Vemos el mundo con mirada aldeana

Las crisis económicas mundiales siempre han afectado a la Argentina, como al resto de los países, pero los argentinos solemos atribuir todos nuestros problemas a cuestiones locales porque el aldeanismo impera entre nosotros.

Hace pocos días en algunas notas se recordaron los cincuenta años del Rodrigazo, producido por el ministro de economía Celestino Rodrigo, quien con un programa económico basado en una mega devaluación cerró un ciclo de décadas. Al que escribe le llamó la atención, otra vez, el aldeanismo que impera en nuestras opiniones y debates. Es que en estos comentarios no hubo referencias a la crisis internacional de 1973. Porque más allá de aciertos y errores propios, los sucesos externos impactan en el comportamiento de nuestra economía.

En el caso de lo sucedido en 1975, la guerra de Yom Kipur de septiembre de 1973 provocó la quintuplicación de los precios del petróleo alterando el funcionamiento de la economía mundial. Por eso, sin dejar de tener en cuenta fallas propias o el contexto político de entonces, el fallecimiento de Perón en junio de 1974, la debilidad del gobierno de su esposa, los problemas de la guerrilla y el accionar de la Triple A y los crímenes de ambas organizaciones, la crisis petrolera fue la clave del derrumbe. Esto no implica desconocer la incapacidad demostrada desde entonces para encarrilarla, algo que otros países de la región, han podido hacer con eficacia.

La crisis del petróleo de 1973 concluyó un ciclo exitoso de 11 años, iniciado en 1963, sin ninguna recesión y en algunos años. como 1964 y 1965, tuvo tasas altas de crecimiento de su PBI, debido en gran medida a haber logrado solucionar los problemas de balanza de pagos que nos afectaba desde fines de 1948 y su consecuencia de una economía estancada. En 1973 el índice GINI mostraba que los niveles de igualdad en la Argentina eran similares a los de Francia. Hoy son parecidos a los que tiene Perú.

Muchos ejemplos se pueden mostrar de la incidencia en el país de las crisis que ocurren en otros estados. Sin ir a las del siglo XIX o las de la primera mitad del siglo pasado no podemos dejar de recordar que la caída del Sha de Irán provocó otra alza desmesurada de los precios del petróleo, aparece la estanflación y una suba de las tasas que en Argentina significó el fin de la “tablita” de minidevaluaciones diseñada por Adolfo Diz y Ricardo Arriazu durante el ministerio de Martínez de Hoz y la crisis de deuda que nos afectó, al igual que a los otros países de la región.

En las acciones y discursos del elenco gobernante actual parece que todo se reduce al problema de lograr el superávit fiscal y a relaciones especiales con el gobierno de Trump y de Netanyahu sin tomar en cuenta que estamos en un mundo que se está haciendo muy riesgoso y con cambios en las relaciones de poder notorios.

En los Estados Unidos el crecimiento de la deuda es alarmante, hoy el pago de intereses supera el presupuesto de defensa, presupuesto que a su vez supera al de todo el resto del mundo junto. Por primera vez, las políticas de Trump han logrado que se bajara la calificación de los bonos por las calificadoras de riesgo. Si bien el tesoro de Estados Unidos apoya el plan económico del gobierno argentino, por otra parte, no ha dado señales de un tratamiento mejor a nuestras exportaciones afectadas por la suba de aranceles.

Japón cuya deuda supera el 200% de su PBI está en crisis con problemas estructurales serios como la crisis demográfica. Con relación a Medio Oriente el gobierno no ha registrado la gira de Trump por Arabia Saudí y los Emiratos con una cosecha de contratos e inversiones de más de seiscientos mil millones de dólares. Tampoco registra que China y la India cuentan con la mitad de la población mundial ni que China está disputando el primer lugar a los Estados Unidos como superpotencia económica y que la India ya es la cuarta y en dos o tres años desplazaría a la República Alemana como la tercera economía mundial.

En Europa el creciente aislacionismo al que se agrega cierto maltrato del gobierno actual de los Estados Unidos está produciendo una reacción positiva, que incluye asumir que deben preocuparse por su defensa. La recuperación de los vínculos entre el Reino Unido y la Unión Europea es un hito importante y esto lleva a la necesidad de concluir de una vez los acuerdos entre el Mercosur y la Unión Europea.

Es evidente que el presidente no tiene la menor idea del mundo, basta ver sus giras a conferencias intrascendentes o para reunirse con villanos varios como los lideres de la extrema derecha europea. Hemos tenido presidentes que no sabían mucho del mundo, pero estaban mejor rodeados, y se dejaban aconsejar. El nivel de la cancillería argentina actual no es mejor que la del gobierno anterior y los papelones lo demuestran.

* El autor es presidente de la Academia Argentina de la Historia.

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