6 de julio de 2025 - 09:00

Un "Gran hermano" para los conductores borrachos que las hacen y no las pagan

Pedido perogrullesco y ciudadano: los controles viales no deben empezar y terminar en el alcoholímetro de turno. Para quienes dañan el espacio público y hasta terminan con la vida de los demás no alcanza como castigo una multa y un tirón de orejas.

Ebrios que matan o hieren. Ebrios que destrozan pasarelas. Ebrios concejales que mantienen su sillón político. Ebrios que destruyen semáforos. Ebrios que la hacen, ¿pero las pagan? Sí, ya lo sabemos: quienes conduzcan con más de 0,5 gramos de alcohol en sangre recibirán multas de hasta $4.620.000 y el plus de quedar inhabilitados para conducir por un período de 90 a 545 días y un máximo de 4 meses de cárcel. Sin embargo, esto no logra bajar la media de 7 conductores borrachos por día en Mendoza. Esto, claro, son sólo los detectados. Muchos más son aquellos que circulan por la vida con la suerte de su lado y le esquivan a la parca como a un bache más en el camino. El pago de la multa, aún la más cara, no emparda ni cerca los daños que provocan los indolentes al volante. Con poco más de 4 millones no se arregla una pasarela, un semáforo y, ni hablar, una muerte. Sin duda el haber aumentado fuertemente los controles puso en evidencia lo que ya se sabía, pero al no quedar registrado todo quedaba en lo anecdótico. Cuando se activó con más decisión el "Gran Hermano" policial, al menos unos cuantos lo pensaron dos veces. Quizás no por empatía con el otro y sí por su bolsillo, pero al menos ahí ya había una alarma. Y en esto de los violadores de alcoholímetros no hay distinción de géneros. De hecho fue una mujer de 36 años quien superó el récord de los últimos años: ¡4,4 gramos! Fue a principios de junio, en Maipú. Hilando fino, según las estadísticas provinciales, el grupo etario más dado al trago es el de 25 a 39 años, pero puestos a soplar hay beodos de todas las edades. El registro de la sección Policiales de este diario es un claro reflejo de que son moneda corriente las consecuencias que provocan los conductores borrachos. Como las hacen, y rara vez las pagan, esta semana Vialidad Nacional hizo punta e intimó al conductor de una camioneta que el 3 de marzo, manejando ebrio, chocó y destruyó una pasarela en Guaymallén. Ese puente peatonal, clave para cruzar sobre el Acceso Este, lleva 4 meses inhabilitado, lo cual representa una peligrosa invitación a que los imprudentes corten camino por abajo poniendo en riesgo su vida y la de los automovilistas. La DNV le exige más de 300 millones para arreglar lo que rompió. Sin respuesta aún por parte del demandado, este caso testigo pone bajo la lupa al resto de los que se llevan puestos a humanos, semáforos, árboles y puentes con igual despreocupación. Pedido perogrullesco y ciudadano: el control no debe terminar en el alcoholímetro de turno.

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El tic tac vital. En la cuadra del edadismo viven molestos vecinos, entre ellos jubilados, viejos y ancianos variopintos. Bajo esa óptica todos son iguales; así, viejo puede ser toda aquella persona mayor que tiene más de ¿50? ¿60?¿85? Pues bien, un estudio de la Universidad de Stanford salió a poner claridad a esos números y a definir las fronteras de la vejez. Desde la perspectiva biológica, una persona es considerada vieja a los 78 años y sanseacabó. Resultados en mano, las tres fases a considerar son: edad adulta (34 a 60 años), madurez tardía (entre 60 y 78) y vejez (a partir de los 78). Números menos, años más, quedémonos con el consejo de Henry Ford: "Cualquiera que deja de aprender es viejo, tenga 20 años u 80. Cualquiera que sigue aprendiendo se mantiene joven".

Guillermo, el lúgubre. No se puede negar que el ecosistema libertario es todo menos aburrido. Por caso, el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, la semana pasada se retiró del Senado enojado porque una legisladora fueguina lo trató de "mentiroso" y no pudo terminar su informe de gestión. Su paso por el recinto no había comenzado bien. El enojo había arrancado más temprano con el personal legislativo porque le pusieron muy alta la mesa. A sus allegados, Francos les dijo que lo de la mesa había sido "sabotaje". "Me lo hicieron a propósito para mostrarlo lúgubre", confesó. Finalmente el enojo se descargó, nada causal, contra el secretario parlamentario, quien responde a la vice Victoria Villarruel, con quien el funcionario está enfrentado desde hace tiempo.

Maridaje de la semana. Al campo mendocino le llegó la equidad digital. Sesenta y cinco productores de Malargüe, San Rafael y San Carlos recibieron kits de antenas de internet satelital Starlink. Una acción conjunta del Ministerio de la Producción, la Fundación Coprosamen y el Clúster Ganadero Mendoza.

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