14 de junio de 2026 - 00:25

Relatos asombrosos en la montaña mendocina

En parajes cordilleranos de San Carlos se construye un proyecto denominado Wamani que, en principio, se destinaría a atraer turismo internacional de lujo pero que tiene como objetivo final servir de refugio: “Compramos en Mendoza porque es uno de los lugares más seguros del mundo para sobrevivir una guerra nuclear” dice uno de sus impulsores.

La montaña de Mendoza atesora historias que, con los años, suenan a leyenda.

Fue un 4 de mayo de 1969 cuando un tal Mario Luis Rodríguez Cobos, quien pasaría a la posteridad como Silo, lanzó desde Punta de Vacas lo que se sintetizó como el sermón de la montaña, que recorrió el mundo de la mano de una corriente de pensamiento que se denominó Siloísmo y se transformó en el Movimiento Humanista. Ahora, en ese lugar hay un parque de estudio y reflexión espiritual con una arquitectura de aires budistas.

El 25 de febrero del ‘79 un médico de Guaymallén fotografió a su mujer, sus tres hijos y dos sobrinos en el Puente del Inca. Una vez revelada la foto, alguien creyó ver en la imagen a un diminuto extraterrestre saludando junto a una nave espacial. Eran tiempos en que recrudecían relatos de apariciones de OVNI’s, de abducciones y de enigmas como el Triángulo de las Bermudas. De aquella postal familiar surgió el nombre de la banda de rock más grande de Mendoza: Los Enanitos Verdes.

Son viejas historias. Pero, por estos días, en el Valle de Uco se construye algo que puede tener el mismo destino legendario, pero del que, en tiempo presente, se van conociendo sólo algunos detalles.

Martín Varsavsky es un empresario argentino, radicado en España, que fundó compañías tecnológicas como Jazztel y Vitel. Entre los brindis de la Navidad y el Año Nuevo del 2023 se supo que junto a un grupo de inversores del mundo tecno -que incluye al actual embajador argentino en los EE.UU., Alec Oxenford (fundador de OLX), Mike Santos (creador de Technisys) y Matías Nissenbaum- ha comprado una estancia en plena cordillera de San Carlos.

Ubicada entre los 3.100 y los 5.000 metros de altura, la propiedad ocupa unas 32.000 hectáreas (el doble que Godoy Cruz y la ciudad de Mendoza juntos) y está a unos 75 km de la localidad de Pareditas. La locación fue elegida por reunir dos características clave: aislamiento natural por las barreras de montañas y acceso a fuentes de agua dulce de deshielo.

Sancarlinos que conocen esa geografía puntualizan que se trata de una suerte de meseta flanqueada, al norte, por el arroyo Hondo y, al sur, por el arroyo La Faja. El centro de operaciones está 27 km al noroeste del embalse Agua del Toro y 19 km al norte de la escuela de La Jaula, cerca del límite con San Rafael.

Ahí se construye un proyecto denominado Wamani que, en principio, se destinaría a atraer turismo internacional de lujo pero que tiene como objetivo final servir de refugio: “Compramos en Mendoza porque es uno de los lugares más seguros del mundo para sobrevivir una guerra nuclear” publicó por esos días Varsasky en su cuenta de X.

Las obras están en desarrollo en lo que era un antiguo puesto de montaña donde se montan una especie de bunkers y el proyecto incluye una pista de aterrizaje para aviones turbohélice. De ese modo se piensa lograr infraestructura de alta seguridad, autosustentabilidad hídrica y energética y conectividad satelital (mediante Starlink). Las convocatorias laborales se hacen por redes sociales y, según se sabe, por ciertas tareas específicas se han pagado salarios de hasta 1.000 dólares.

La iniciativa cosecha observaciones desde el punto de vista geopolítico y ambiental pero también por otro aspecto. En reuniones realizadas en Silicon Valley se presentó la llamada “Visa de la tranquilidad”, una suerte de pasaporte al que accederían extranjeros dispuestos a invertir desde 500.000 dólares para establecerse en la Argentina.

Un detalle “de color” completa el panorama. En una de las viñetas del desenlace de “El Eternauta”, Héctor Oesterheld ubica como una de las “zonas de seguridad” a la que se podía recurrir para escapar de la nevada mortal y la invasión alienígena una “faja comprendida entre San Carlos y San Rafael, en Mendoza”. ¿Acaso para Varsavsky también lo viejo funciona?

Las teorías conspirativas (o conspiranoicas, como se usa decir ahora) son tan antiguas como la misma humanidad. Lo que sigue, en cambio, es un arbitrario cruce de informaciones publicadas en los últimos meses.

1) La revista de negocios Forbes presenta a la Argentina como un destino emergente para los estadounidenses que buscan un “Plan B” y entre los lugares para radicarse aparece Mendoza como una de las opciones. Entre las facilidades para hacerlo figura que obtener la ciudadanía de nuestro país “sigue siendo inusualmente accesible” a la vez que está en su fase final de implementación una Ciudadanía por Inversión.

2) El filósofo y tecno-magnate Peter Thiel (fundador de Paypal y Palantir) ya adquirió propiedades y se radicó junto con su familia en nuestro país. En 2017, Thiel fue uno de los financistas de Próspera, una de las Zonas de Empleo y Desarrollo Económico (ZEDE) que se legalizaron en Honduras durante la presidencia de Juan Orlando Hernández. Son áreas en las que se busca promover el crecimiento económico a partir de la eliminación de regulaciones nacionales. De hecho, los impuestos que recaudan las ZEDE no se pagan al Estado hondureño. Por caso, Próspera cuenta con un centro de Bitcoin asociado a empresas que ofrecen terapias genéticas.

¿Qué nos dicen del mundo de hoy las ideas de quienes, al parecer, diseñan el mundo que viene, más allá de los Estados y los gobiernos? Los que releen textos sagrados en términos de el Anticristo aplicándolos a su visión de la política. Los que planean bases marcianas. Los que construyen refugios donde un grupo de elegidos puedan aislarse de catástrofes.

Parece ciencia ficción. Pero no es lo que parece.

* El autor es periodista. [email protected]

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