Riesgos de la motosierra

Algunas encuestas dicen que más del 70% de la población apoya la motosierra de Milei y el ajuste, pero hay obras públicas ineludibles, como la defensa de aluviones en el piedemonte.

Según el encuestador Aníbal Urios, un vigoroso 68,7% de la población respalda el cierre de Vialidad Nacional y el 73,5% pide que Javier Milei hunda más profundamente aún la hoja de la motosierra.

A la clase política no le queda otra que tragarse esta glorificación del ajuste. Fueron muchos años de corrupción y enriquecimiento, de públicos y privados, montados sobre la obra pública y en cruel contraste con el declive económico y la pobreza.

Hay furia todavía y la sociedad no termina de hacer "match", por ejemplo, entre el estado deplorable de las rutas y el retiro de los fondos públicos que se les destinaban. A la par, el Gobierno nacional repite sin parar que el privado puede/debe hacerse cargo de las inversiones que hasta ahora hacía el Estado.

Sin embargo, hay infraestructura básica que parece ineludible para los gobernantes. En Mendoza, los colectores aluvionales sirven de ejemplo. Mendoza necesita en la zona del piedemonte completar y modernizar el muro de contención que existe ante posibles crecidas. Si nadie lo hace, el riesgo de afrontar contingencias graves (hay que recordar lo que le pasó a Bahía Blanca este año) aumenta.

¿Estamos lejos de correr algún peligro en este sentido? En 2019, el Instituto Nacional del Agua (INA) emitió un informe que revelaba varias preocupaciones. Los puntos más importantes de ese estudio los destacó en las redes sociales una agrupación política cercana al ministro de Defensa de la Nación, Luis Petri, en marzo, precisamente después del desastre de Bahía Blanca.

El Partido Demócrata Progresista (PDP) replicó de aquel informe una frase lapidaria: “El actual sistema de defensa aluvional, compuesto por diques construidos entre 1940 y 1970, NO ES SUFICIENTE para proteger el área urbana Gran Mendoza de los daños que ocasionan las crecientes originadas en el piedemonte”.

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¿Fuego amigo del petrismo para la gestión radical? Ante la alerta del PDP, el Gobierno provincial respondió en aquel momento que el sistema de contención aluvional del piedemonte estaba en condiciones de resistir, a pesar de su antigüedad.

Cuatro meses después del episodio en Bahía Blanca, el Gobierno provincial también salió a anunciar avances importantes en la ampliación del colector Blanco Encalada, una obra que reclamaba precisamente el INA en su informe de 2019 y que estaría lista antes de fin de año.

“La obra aluvional más importante de los últimos 40 años”, como fue difundida por el Poder Ejecutivo, es básicamente un paredón de 1.000 metros para atajar eventuales crecidas en Luján derivadas de alguna tormenta severa y desviarlas al río Mendoza.

Luján de Cuyo: ampliación del colector Blanco Encalada en Mendoza.
Luján de Cuyo: ampliación del colector Blanco Encalada en Mendoza.

Luján de Cuyo: ampliación del colector Blanco Encalada en Mendoza.

Cuatro décadas después de que lo proyectaran, la ejecución del colector está apenas en el orden del cincuenta por ciento. No es un trabajo sencillo esta construcción, según destacan en la Dirección de Hidráulica. Tampoco barato: la ampliación costará 4.000 millones de pesos que salen de las arcas públicas provinciales.

Los vecinos del distrito Vertientes del Piedemonte, de Luján, también llamado "Chacras Oeste", son quienes más han reclamado la obra, porque serían las principales víctimas si hubiera alguna tormenta incontrolable.

Debido al crecimiento caótico de esa zona, la falta de infraestructura es muy marcada. Hay gente que vive allí hace mucho y que, luego de 40 años, espera un servicio más básico que el paredón contra las tormentas: nunca tuvieron agua potable.

Más allá del colector Blanco Encalada, otros elementos del sistema de contención de crecidas, que abarca más de 60 kilómetros en el área metropolitana, presentan "signos de envejecimiento y pérdida de capacidad", según reconoce el propio Gobierno provincial. La razón es sencilla: dos de sus elementos, la presa Papagayos y el dique Maure, tienen más de 80 años de antigüedad.

En este sentido, el director de Hidráulica, Pablo Rodríguez, aclaró la semana pasada por radio Jornada que las presas mencionadas, a pesar de su vejez, "están operativas" y han funcionado en la última temporada estival a la hora de contener varias tormentas fuertes.

Sin embargo, Rodríguez señaló también que el Gobierno está por sellar un convenio con la Facultad de Ingeniería de la Universidad Tecnológica Nacional para realizar una revisión estructural y trazar un plan de acción en caso de que hagan falta reparaciones.

La Dirección de Hidráulica es un organismo importante, tal vez poco valorado en los organigramas provinciales, que ayuda a prevenir problemas graves. El antecedente más cercano es categórico. Cuatro meses antes del colapso, los técnicos de Hidráulica avisaron que los puentes de la ruta 40 en Tunuyán podían caerse, producto de los excesos de la minería de tercera categoría en la zona.

Por la motosierra de Milei, nadie sabe hoy cuándo habrá puentes nuevos en esa zona. Pero sería prudente que los ajustes, de aquí y de allá, tenga en cuenta las señales que permiten evitar catástrofes.

* El autor es periodista. [email protected]

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