16 de agosto de 2025 - 00:05

Los últimos años del Gran Capitán

El presidente Avellaneda repatrió los restos del General San Martín treinta años después de su muerte. Estos parten, el 5 de abril de 1880 en la nave “Villarino” rumbo a Montevideo, luego a Buenos Aires. Lo esperaban más de 50.000 personas aquel histórico 28 de mayo de 1880.

El general San Martin, fue un descolonizador empedernido y por lo tanto una figura clave para instaurar la independencia de Sudamérica. Sabemos que vivió 72 años, pero también es verdad que residió 54 años en Europa, es decir en el núcleo colonizador por excelencia. El resto de su vida, 18 años, residió en los tres países que liberó, es decir, en las colonias. Intelectualmente estuvo embebido una cultura eurocéntrica, influenciada con la Iluminación, siempre pensó y actuó a favor de las independencias de los pueblos oprimidos por monarquías autocráticas, y fue respetuoso de las culturas originarias, criollas y locales Tanto en Europa como en América su ambición fue derribar el “Antiguo régimen” para posibilitar la libre determinación de los pueblos liberados, los derechos del hombre, el fin del absolutismo y la igualdad de derechos.

Su tarea emancipadora concluyó después de la entrevista de Guayaquil con Simón Bolívar en 1822. En ese mismo año renuncia como Protector del Perú y su posterior retiro de la vida política y militar para tomar el camino del destierro. La “anarquía de los años veinte” ya estaba comenzando y apenaba su alma humanista y patriota.

Desde la Revolución Francesa, la contradicción ideológica fundamental en Occidente era absolutismo o liberalismo. José de San Martín se jugó plenamente por lo último. En 1823 llega de regreso a Mendoza y en febrero de 1824 se embarcó con Merceditas rumbo a Francia, pero no pudo desembarcar. Lo hizo en Londres donde fue recibido por amigos, entre ellos el doctor Paroissiens, médico del Ejercito de Los Andes y por su exsecretario privado, el general Álvarez Condarco. A fines de 1824 establece su domicilio en Bruselas mientras su hija ingresa en un colegio en Londres, lugar que visitaba seguido para ver a su “pequeña Mercedes” como solía llamarle, que ya contaba con 8 años. Hace exactamente 200 años en su residencia belga escribió las conocidas “Máximas para Merceditas”.

En 1828 el general intenta regresar a la patria, se acercó a su tierra sin poderla pisar ni habitar. El ataque de Juan Lavalle a Buenos Aires, el fusilamiento de Dorrego y las guerras internas fueron motivos de una gran decepción, regresando a Europa desde Montevideo. Buenos Aires y el interior se consumían en una guerra civil fratricida. El otro acontecimiento fue que, en 1830 el Estado Belga (actual Bélgica) se independiza de España, generándose un clima de convulsión social que San Martin siempre quiso evitar, por lo tanto, su próximo y definitivo destino será Francia.

El absolutismo aliándose con la Santa Alianza no se dio por vencido, por lo que lidiaron contra el liberalismo en muchos frentes. El clima social ennegreció, aun así, el Libertador consideró que Francia ofrecía el mejor lugar para residir y, desde los 52 hasta los 72 años los vivió en ese país. Cuna de sus intelectuales preferidos, Montesquieu, Rousseau, Diderot, Voltaire.

Inicialmente residió en París y luego a 27 km al sur, en Grand Bourg, allí cultivó una huerta y jardines donde pasaba mucho tiempo y disfrutaba mucho. Vivió siempre con su hija. En la epidemia de colera de Francia (1832) ambos se contagiaron, siendo atendidos por el médico y diplomático, doctor Mariano Balcarce, hijo del general González Balcarce, amigo de San Martin y triunfador en Ayacucho. A partir de entonces comenzó el noviazgo entre Merceditas y Mariano, ese mismo año se casaron. Allí recibió visitas célebres como Juan Bautista Alberdi, en 1843, Florencio Varela en 1844, Domingo Faustino Sarmiento, en 1846, entre otros. también nacieron las nietas, María Mercedes en 1833 y Josefa Dominga en 1836.

En Palermo, Buenos Aires el arquitecto José P Otero construyó una réplica de la casa de Grand Bourg. Donde funcionó y funciona el Instituto Nacional Sanmartiniano, fundado en 1933, pero la inauguración de la réplica fue en 1946 con la presencia del presidente Perón. Una belleza arquitectónica.

En Piazza della Minerva 69 de Roma una placa dice: “Aquí se alojó en febrero de 1846 don José de San Martín, libertador de la Argentina Chile y Perú”. Fue un viaje que realizó en compañía de su mucamo. En ese recorrido se encontró con Gervasio A. Posadas, nieto del Primer director Supremo. En ese viaje encontró en un negocio una estatua de Napoleón, la compró y la llevó consigo a París.

En 1848 estalla en Francia una revolución instaurándose la Segunda República y dada la inseguridad deciden trasladarse al norte de Francia, a Boulogne Sur Mer. Vive los dos últimos años en la casa de un amigo, en el segundo piso. A las tres de la tarde del 17 de agosto de 1850 muere junto a Merceditas y Mariano. La cama y el inmobiliario donde falleció fue donado por su nieta Josefa a la Argentina y hoy se encuentra reinstalado en el Museo Histórico Nacional, en San Telmo.

La casa donde falleció la compró el gobierno argentino en 1926 y funciona allí desde 1928 el Museo Libertador General San Martin, patrimonio histórico.

La catedral de Boulogne Sur Mer cobijó sus restos embalsamados durante 11 años, luego fueron llevados al panteón de los Balcarce en Brunoy, París. El presidente Avellaneda repatrió sus restos treinta años después de su muerte. Estos parten, el 5 de abril de 1880 en la nave “Villarino” rumbo a Montevideo, luego a Buenos Aires. Lo esperaban más de 50.000 personas aquel histórico 28 de mayo de 1880. Avellaneda, Sarmiento y el embajador peruano dieron sus respectivos discursos, luego el féretro fue colocado en la Catedral Metropolitana.

Los restos de Mariano Balcarce, Merceditas y María Mercedes también fueron repatriados, pero a Mendoza. Por iniciativa del General Perón en 1951, reposan en la Basílica de San Francisco, España y Necochea, de la capital mendocina.

* El autor es médico psiquiatra y escritor.

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