12 de noviembre de 2014 - 00:00

Cobos vs Sanz, escenas de la guerra radical

Los dos precandidatos mendocinos están más enfrentados que nunca. El diputado quiere sostener Unen y sus propias chances. El senador quiere abrirle la puerta a Macri. Las presiones del ex vicepresidente que atemorizan a Cornejo y al radicalismo provincial

Dos dirigentes mendocinos mantienen por estas horas una guerra sin cuartel que se está jugando en base a declaraciones, gestos y muchas presiones. Se trata de Julio Cobos y de Ernesto Sanz, quienes desde la UCR aspiran a llegar a la Casa Rosada en 2015.

Lo que los diferencia es nada menos que el destino del Frente Amplio Unen, que ambos formaron hace solo seis meses junto a Hermes Binner, Elisa Carrió y “Pino” Solanas.

Cobos quiere apuntalar FA-Unen tal cual se lo conformó, como una expresión del electorado de centro-izquierda, porque entiende que el espacio aún tiene chances de ganar competitividad y acercarse al trío de dirigentes y partidos que encabezan todas las encuestas: Daniel Scioli (Frente para la Victoria), Sergio Massa (Frente Renovador) y Mauricio Macri (Pro).

En cambio Sanz prefiere sumar al partido de Macri, aun a riesgo de que Binner y Solanas, más algunos radicales y partidos más chicos como el GEN y Libres del Sur, salgan disparados y rearmen el Frente Amplio Progresista con el cual el socialista santafesino salió segundo en las presidenciales de 2011.

La relación entre Cobos y Sanz no ha sido, en el último año, la mejor posible. Al ex gobernador de Mendoza siempre le hizo ruido que el senador condujera el Comité Nacional de la UCR y además fuera precandidato presidencial.

Por eso hoy muchos dirigentes del cobismo están pidiéndole al vicepresidente de la fuerza nacional, el correntino Fabián Rogel, que encabece un reclamo puertas adentro del partido para que Sanz se tome licencia cuanto antes, como hizo en 2011 cuando decidió lanzarse como candidato.

Rogel, que responde al gobernador correntino Ricardo Colombi, ya está haciendo circular una nota entre sus correligionarios para juntar voluntades y presionar a Sanz. “Creemos que una cosa era plantear la voluntad de ser precandidato y otra cosa es haberse lanzado, como lo hizo Ernesto en el Luna Park. Debería dar un paso al costado y dejar la presidencia del partido porque no puede ser juez y parte”, expresó el diputado nacional cobista Luis Petri.

El lunes 17, los principales dirigentes radicales de todo el país deliberarán en Buenos Aires (todavía no se sabe si será en San Isidro o Vicente López) para limar asperezas. Cobos promete ir con los tapones de punta.

Pero las presiones de Cobos a Sanz no son las únicas que está soportando el titular de la UCR nacional. Mientras él está convencido de una alianza con el Pro, hay sectores del partido que postulan una apertura hacia el Frente Renovador. Entre ellos, los influyentes Morales y José Cano, que ya se sacaron fotos en Jujuy y Tucumán con Massa.

Un grupo no menor también le sugiere que no rompa Unen y persista con la alianza que él mismo diseñó con Binner. Entre ellos están el cordobés Mario Negri y el riojano Julio Martínez.

El fin de semana que pasó, a través de dos entrevistas, Sanz y Cobos dejaron plasmadas sus diferencias respecto del futuro del partido. 
En el diario El Día de La Plata, el senador admitió que le gustaría darle pelea a Mauricio Macri en una interna de un frente más amplio que Unen. De ese modo se sumó a la estrategia de Carrió, que siempre postuló la necesidad de pactar con el Pro.

Al portal La Política On Line, Cobos le dijo: “Nosotros tenemos un proyecto presidencial, hay otros que tienen un proyecto vicepresidencial. Este es el tema”. Sin medias tintas, el ex vicepresidente de Cristina Kirchner verbalizó lo que muchos radicales creen que Sanz está haciendo: apostar todo para ser compañero de fórmula de Macri.

El deshilachamiento de Unen parece inevitable y la pregunta que todos se hacen por estas horas es cuánta sobrevida le queda. Por eso Cobos salió a pedir desesperadamente definiciones a su partido.

Estas definiciones se precipitaron la semana pasada, pero de forma contradictoria, por lo que el desconcierto creció. Primero la mesa de la Convención Nacional, el máximo órgano del radicalismo, emitió un comunicado el miércoles 5 en el cual le cerró las puertas al macrismo y al massismo. Sin embargo, cuatro días más tarde, Sanz se mostró permeable en el diario El Día a abrirle las puertas a un nuevo jugador: el Pro.

“Quiero ganarle a Macri en una interna”, reconoció y defendió su posición señalando que se trata de tener ambición de poder para desplazar al peronismo del Ejecutivo nacional y de muchas provincias.

En vistas a este desaguisado en el que vuelve a estar envuelto el radicalismo nacional y los obstáculos que la “orga” le plantea a su candidatura pese a que es, dentro de Unen, el dirigente que más mide, Cobos ha decidido presionar también en Mendoza.

“Yo no voy resolver nada hasta que no tenga respuestas claras del Comité Nacional”, les dice el ex gobernador a sus correligionarios mendocinos, que están desorientados porque saben que si los viejos rivales internos de Cobos a nivel nacional, básicamente el tándem Sanz-Gerardo Morales, logran una vez más que desista de pelear por la Presidencia, como lo consiguieron en 2011, entonces el ingeniero podría recluirse en Mendoza y eso cambiaría todo, no sólo para la UCR, que tiene cuatro precandidatos, sino también para el peronismo provincial, que mira los pasos de Cobos para analizar qué hacer con el cronograma electoral.

Peor escenario se plantearía para la UCR mendocina si el ex vicepresidente desiste incluso de pelear por la gobernación o la senaduría y las listas no llevan su nombre. Con esta amenaza, que dice ante los medios, los corre Cobos. 
Al que más preocupa esto es a un aliado táctico de Sanz y de Cobos: Alfredo Cornejo.

El intendente de Godoy Cruz tiene el control del partido y ya demostró que está dispuesto a usar su poder interno para debilitar a los otros precandidatos como Laura Montero, Enrique Vaquié y Mario Abed, a los que dejó sin representantes en la Junta Electoral. Sin embargo, Cornejo es consciente de que si se pincha la ambición de Cobos de dar pelea a nivel nacional, no tardarán todos los radicales de Mendoza en pedirle que compita por la Gobernación ya que es, por lejos, quien mejor mide en todas las encuestas, y le aseguraría al partido volver al poder luego de ocho años.

El dilema de Cornejo es que necesita a Cobos jugando a nivel nacional pero teme al mismo tiempo que el Unen termine siendo un dislate y no llegue bien parado a octubre de 2015, cuando se pone en juego la gobernación (según el plan del PJ de sólo separar las PASO provinciales de las nacionales pero pegar las elecciones generales a la presidencial).

El fantasma de Cornejo es que la pelea por quién será el nuevo presidente termine arrastrando los votos anti K, que sobran en Mendoza, hacia Massa o Macri si Cobos queda cuarto en las PASO. De ahí que quiera ir colgado a la boleta de Cobos y también de la de Macri, algo que nadie ve como posible jurídica ni políticamente.

Este temor de Cornejo crece día a día, por más que el propio diputado le ha asegurado que no está en sus planes volver a competir por la gobernación.

“Julio está muy enojado con Alfredo porque lo ve jugando muy cerca de Sanz y siente, aunque no sea totalmente así, que Ernesto lo quiere perjudicar una vez más”, explicó otra fuente que tiene diálogo con los tres protagonistas de esta novela.

Por Mario Fiore - [email protected] - Corresponsalía Buenos Aires

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