Las conversaciones se multiplicaron con el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, pero las expectativas están centradas en el miércoles, ya que ese día, a las 19, está previsto un acto en la Casa de Gobierno, con la presencia de la Presidenta de la Nación, a los efectos de suscribir el convenio sobre la cadena de valor.
Debería consignarse que acuerdos similares se han firmado con otras industrias y, en esencia, lo que se pide en el Gobierno es información sobre los empleados registrados, los volúmenes exportados y la marcha del mercado interno.
Cada una de las entidades se encuentra estudiando el tema, a excepción del Centro de Viñateros y Bodegueros del Este, quienes insisten en afirmar que es fundamental trabajar sobre la competitividad, el mayor inconveniente que deben enfrentar los vinos argentinos para su ingreso en los mercados externos, mientras paralelamente hacen hincapié en lo que sucede con las cadenas de distribución, en razón de que los márgenes entre los precios de salida de las bodegas y el que termina en las góndolas es demasiado amplio.
En principio, tanto en Bodegas de Argentina como en la Unión Vitivinícola Argentina habría intención de suscribir el convenio, aunque se mantienen algunos reparos. El más coincidente pasa por establecer qué recibirá la industria a modo de retribución de parte del Gobierno.
"Debemos estudiar cómo son las cosas para poder mantener la competitividad", dijo un bodeguero consultado, quien agregó que "se están estableciendo precios cuidados en el mercado interno, pero a nosotros nos aumentan en forma permanente los insumos, mientras el incremento del precio del gasoil afecta seriamente el costo del transporte". Destacó entonces que "sería interesante establecer qué pone cada una de las partes".
El tema de la cadena de distribución también es central. Se indica que las bebidas sustitutas a los vinos (las aguas, las cervezas, los jugos) tienen una alta concentración, lo que les permite exigir a los supermercados, situación que no se da con los vinos. En este esquema, se señala que en el caso de las cervezas y las gaseosas existe un margen del 18% entre la salida de fábrica y la góndola, mientras en el caso de los vinos ese porcentaje alcanza 45%.
"Esa situación se da en los vinos embotellados, donde existe un solo paso entre la bodega y el súper, pero en el caso de los tetras, que se venden en los almacenes, los pasos que atraviesa el producto son muchos más, por lo que los márgenes se agrandan, lo que genera que la tajada mayor no queda ni en el productor ni en la bodega, sino en los distribuidores", aseguró la fuente.
De todos modos, el convenio no establece situaciones taxativas sino que se trataría de acuerdos de "buena voluntad". Los trascendidos indican que en oportunidad de la firma, desde Presidencia podría anunciarse el visto bueno a un proyecto presentado por el senador nacional justicialista por Mendoza, Adolfo Bermejo, en el que solicita que se disponga de una partida de 300 millones de pesos para enfrentar la plaga de la polilla de la vid, tanto a través del método natural de confusión sexual como con la utilización de químicos de bajo impacto ambiental.
Es factible también que se anuncie la posibilidad de incluir al "vino bebida nacional" en los programas de Fútbol para Todos; la implementación del programa Proviar, consistente en un subsidio para integración de productores, a través de un préstamo del BID, una vez que se logre un acuerdo con el Club de París y la posibilidad de un programa que fije algún tipo de legislación para los márgenes de ganancias en las cadenas de distribución.
A excepción del primero de los temas, el del ataque a la polilla de la vid, en el resto de los casos se trata sólo de trascendidos y no se sabe si se podrá alcanzar algún tipo de concreción.
La oportunidad sería aprovechada por la industria para plantear la posibilidad de que el Gobierno apoye el proyecto que establece la utilización de jugos naturales para la edulcoración de bebidas gaseosas, lo que podría favorecer al mosto; la necesidad de eximición por ley del impuesto interno a los espumantes como bebida suntuaria, situación que actualmente está a expensas de prórrogas surgidas desde el Poder Ejecutivo y la posibilidad de discusión de la reglamentación de los márgenes de ganancias en la distribución y comercialización.
En el caso del mercado externo, pedirían un apoyo a la campaña de promoción del vino argentino, la devolución más rápida de los reintegros y el estudio de alguna forma de paliativo para bajar los costos del transporte, que es uno de los problemas principales por los cuales los vinos argentinos pierden competitividad en el exterior.
Otros temas
Dos temas para el comentario. El primero, la marcha de la cosecha, y el segundo, el planteo realizado por dirigentes de la zona Este.
En el primero de los casos se indicó que la cosecha superará el pronóstico en cuatro millones de quintales, indicando la fuente que "esos kilos no han ido a mosto, sino que se han elaborado, por lo que puede aumentar el stock técnico que, en principio, se estimaba en tres meses de despachos", señaló una fuente, la que agregó que "es muy factible que la afectación alcance al mercado interno, ya que difícilmente las exportaciones puedan absorber ese mayor volumen".
El tema, para el informante, es cómo hacer para no perjudicar a los productores, porque también están en juego las fuentes laborales. Para el Centro de Viñateros y Bodegueros del Este la situación no es para alarmarse, porque el stock se encuentra dentro de los márgenes controlados. "Cuando hablamos de cinco o seis meses, estamos incluyendo a todos los vinos, pero a esa cifra habría que sacarle los vinos que no se pueden mover porque tienen bajo grado, los de guarda, etc. Por lo no se superarán los 3 ó 4 meses y eso no puede influir sobre los precios".
El tema restante al planteo realizado por la Asociación de Productores en Acción que propone que, por ley, el Congreso fije precios mínimos para la uva, el vino y el mosto. Prevé la conformación de una "comisión articuladora de precios", que se encargaría semestralmente de establecer los valores mínimos consensuados.
El objetivo principal es evitar que los productores trabajen a pérdida y en ese esquema plantean que el productor logre una porción importante en el precio final, "ya que en la actualidad entre el 60 y el 70 por ciento del precio final se queda entre el comerciante y el distribuidor".
Las entidades del sector evitaron expresarse sobre el tema, indicando que "es un planteo que deben responder las autoridades", aunque a modo de comentario indican que el problema se centra esencialmente en la implementación. Destacan que hubo un acuerdo de ese tipo en el caso de la yerba mate, que es un producto genérico, "¿pero cómo hacemos con los vinos, que están divididos en varietales, en valores que se modifican de acuerdo con la zona, con precios diferentes para los vinos de guarda o de consumo anual en el caso de los finos, entre otros aspectos?", se preguntan.
Es muy factible que esos aspectos hayan sido considerados por los impulsores de la iniciativa y los próximos días podrían establecer qué legislador toma la posta para la presentación respectiva en el Congreso Nacional.